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Bienvenidos amables amigos y consecuentes lectores de nuestra................. COLUMNA DE PAPEL

Blog de Juan Yáñez, desde San Juan de los Morros, Venezuela....

LA FINALIDAD DEL PRESENTE BLOG ES PARA EXPRESAR IDEAS, COMENTAR LO QUE CONSIDERAMOS DIGNO DE ELLO Y HASTA PARA DECIR LO INCONVENIENTE SI FUERA NECESARIO...




Fue Cristóbal Colón un personaje siniestro…?


Juan Yáñez
Publicado en el Diario La Antena de San Juan de los Morros el 16 de octubre de 2011

                                                      Por lo menos eso es lo que  intentan convencernos en Venezuela en estos últimos tiempos. Se pretende desvirtuar y trastocar la historia con versiones  tan llenas de falsedades y errores que no logran convencer a nadie ya. Semejante panfleto, uno de los tantos donde se une la aversión, la incoherencia con el resentimiento se han  desmandado desde un principio y sin pausa han continuado hasta el presente. Prueba contundente de de esta animadversión fue la destrucción ordenada de varias de las estatuas de Colón,  por turbas de delincuentes, amparados por la política. Propicio es el presente comentario, para aclarar las cosas y oportuno porque el pasado miércoles se ha conmemorado un aniversario más del Descubrimiento de América; aquel 12 de octubre de 1492, día en que Colón arribara al “Nuevo Mundo” por primera vez. Ciertamente un suceso trascendental  que incluiría a Venezuela a formar parte de la gesta histórica por ser destino geográfico de Colón  en su tercer viaje. En algún día de  agosto de 1498, el Almirante ancló sus naves en un punto preciso de lo que hoy constituye Venezuela, llamado Macuro. Este lugar tiene la preeminencia de ser el único sitio del continente americano que fuera pisado por el propio Colón y sus hombres.  La Historia, aunque manipulable,  es una institución honrosa y precisa que muchos inadvertidos intentan modificarla a su conveniencia y antojo; pero la intención no aguanta mucho. Disparates absurdos, como afirmar que el Holocausto Judío jamás existió, o que el ataque a las Torres Gemelas de Nueva York, fueron realizados por la CIA, son maquinaciones de mentes desquiciadas que buscan sacar provecho político o de otra naturaleza y por sobre todo gobernar voluntades débiles. Suficientes pruebas reposan en los libros de historia sobre la intención de Cristóbal Colón en sus viajes. Sus expediciones no estaban animadas a cualquier afán de conquista o usurpación y motivaba su entusiasmo la búsqueda de una nueva ruta hacia las indias orientales, que sustentaba por su convicción de la esfericidad de la Tierra. Indiscutibles podrían ser las razones que justificaban a la Corona española a financiar las expediciones Sin embargo Colón fue un navegante y un explorador ajeno a otros intereses.  En sus cartas a los Reyes Católicos expone lo que ante sus ojos está y lo que su alma siente. Jamás muestra aversión o desagrado por los indígenas, sino por el contrario una sincera admiración y afecto. En alguna de ellas hizo la siguiente descripción: “…las gentes que he hallado y tenido noticia, anda todos desnudos, hombres y mujeres, así como sus madres los paren, aunque algunas mujeres se cubrían un solo lugar con una hoja de yerba o una cosa de algodón que para ello hacen. Ellos no tienen hierro ni acero ni armas ni son para ello; no por que no sean gente bien dispuesta y de hermosa estatura, salvo que son muy temerosos a maravilla…ellos son tanto sin engaño, y tan liberales de lo que tienen, que no lo creería sino el que lo viese. Ellos de cosa que tengan, pidiéndosela jamás dicen que no, antes convidan la persona con ello y muestran tanto amor que darían los corazones y cualquier cosa de valor, cualquiera de poco precio, luego por cualquiera cosita de cualquier manera que  se les de, por ello son contentos…”   El Almirante se encontraba enfermo y casi ciego durante su tercer viaje y al llegar a las costas de lo que hoy es Venezuela imaginó con una gran dosis de romanticismo que había descubierto  la "Tierra Infinita", lo que significaría  un nuevo continente en consonancia con los antiguos geógrafos medievales que sostenían la existencia utópica del Paraíso Terrenal. No estaba del todo equivocado con esta subjetiva observación, pues encontró a unos indios amigables, de la etnia Kariña que allí habitaban,  con los que compartió varios días de paz y tranquilidad.  Hoy día, amigos y consecuentes lectores, Macuro es un pueblo de 2800 habitantes que dista mucho de ser aquel  Paraíso Terrenal imaginado por Colón y que fuera visitado por el presidente Chávez. Ocurrió precisamente el 12 de octubre del año 2000, a poco de empezar su mandato para festejar en el lugar el Día de la Resistencia Indígena, como oficialmente aún la llaman a esta data, e ilusionó a sus habitantes con sus promesas.  Los días anteriores a su visita ordenó construir una carretera de 65 kilómetros, desde Güiria que nunca pasó de ser de tierra y que no llegara a durar un mes. En la primera lluvia que soportara quedó intransitable, porque solo era un sendero maquillado apresuradamente  con un par de  máquinas viales y jamás hasta la fecha fue realmente construida; aún solo es posible acceder a Macuro por mar desde Güiria.  Como es su costumbre, el presidente en aquella oportunidad prometió el oro y el moro; se atrevió a vaticinar un futuro extraordinario para la región: “En los años que vienen vamos a hacer en Venezuela lo que no se hizo  desde que llegó Colón a Macuro, por allá en 1498”, fueron sus textuales palabras. Les hablo de un progreso que no cejaría hasta hacerlo realidad. Pasaron más de once años y aún nada de aquellas promesas se han hecho realidad. Macuro tiene apenas la pesca como actividad económica; aún cerca de su muelle se conserva en pie una estatua de Colón, es la última que queda en Venezuela y a pesar que algunos perros dormitan a su sombra, el digno Almirante, imperturbable sigue mirando al mar y pareciera que quisiera partir del otrora Paraíso Terrenal que imaginara y que se transformara con el correr del tiempo en desesperanza. Se dice por allí que un general tuvo la intención de  derribarlo hace algún tiempo, quizás consideró que ese acto lo haría merecedor de alguna  prebenda o reconocimiento, pero al no lograr interesar a nadie en su anhelo, renunció a su capricho y dejó al Almirante en paz. Venezuela es así amigos lectores, de ese tamaño y de esa calidad. La esperanza es virtud, ya vendrán, con toda seguridad, tiempos mejores… Pasen un feliz y placido domingo.

Costa de Macuro

Material gráfico: biografiasyvidas.com   blipoint.com