Juan Yáñez
Publicado en el Diario La Antena de San Juan de los Morros, Venezuela el 15.08.2010 
La razón es el único poder que puede mediar las diferencias entre el mandar y el obedecer…
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Charlie Chaplin en "El gran dictador" |
En las relaciones humanas y sociales en general y las políticas en particular, desde la más remota antigüedad, siempre existieron arbitrariedades e injusticias. En este mundo globalizado de hoy, es imposible o muy difícil ocultarlas ante los ojos del mundo. Existen tribunales internacionales a quien le incumbe interceder ante las iniquidades, e incluso ya existe una legislación apropiada al respecto. Cabe en la más absoluta lógica que LA OBEDIENCIA tiene como elemento imprescindible a EL MANDO y ambos se complementan entre sí para lograr una deseable armonía y un equilibrio entre ambas opuestas funciones.
Del mismo modo es absolutamente innegable que LA LIBERTAD es un don divino, irrenunciable e inquebrantable. Igualmente EL RESPETO no debería excusarse jamás en las relaciones humanas, sociales, políticas y en las consideraciones inherentes a la salvaguarda del medio ambiente y de la naturaleza. Todo ello se encuadra obviamente dentro de las más elementales reglas de convivencia, que en verdad parten de nuestra más pura capacidad moral y que conocemos por CONCIENCIA.
Intentaremos de acuerdo con nuestro modesto entender, amigos y consecuentes lectores, alcanzar una coincidencia que compartamos todos por igual. También es necesario que lo acordado sea cónsone con dos de los principios fundamentales de toda sociedad. Uno es LA RAZÓN y el otro son LOS DERECHOS HUMANOS. Por supuesto estos temas fueron siempre muy contrapuestos y los acuerdos generalmente nunca lo suficientemente acatados. Para evitarlo es necesario legislar con el mayor consenso posible y con la intervención de la opinión de las mayorías e incluso de las minorías. Días atrás, exactamente el viernes 6 del presente mes, una noticia trajo cierta tranquilidad a los usuarios de la informática y las comunicaciones, ya que con anterioridad otra noticia sobre igual tema les había creado una auténtica preocupación.
La anterior información o noticia fue precisamente una mala noticia, porque establecía restricciones a las comunicaciones de última generación de amplio uso en las redes sociales.
La reciente noticia felizmente dejaba sin efecto a la anterior, como lo muestra el texto del cable divulgado por la prensa:
“RIAD (AFP).- El servicio de la mensajería telefónica de los dispositivos Blackberry, (de comunicación digital y satelital a través de Internet) fue restablecido en Arabia Saudita, tras cuatro horas de interrupción, de acuerdo a diversas declaraciones de los usuarios de Messenger (correo de intercambio de mensajes vía Internet) de las operadoras locales.
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El rey Abdullah de Arabia Saudita. |
La restricción del servicio de comunicaciones fue ordenada por las autoridades del dicho país aduciendo una, -sospechosa- finalidad, de establecer una regulación o más claramente entendible como un control arbitrario de las telecomunicaciones”.
A las autoridades sauditas evidentemente no les quedó otra que retroceder, o mejor expresado con nuestra espontánea jerga criolla: recular. Un verbo de nuestra lengua, perfectamente correcto y de generalizado uso coloquial, que debe interpretarse como: volver atrás, dejar si efecto la aplicación de una medida. No se dio ninguna explicación por haberlas reanudado. Al parecer y hasta los momentos las mismas continuaban con normalidad.
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Leyes Islámicas: El látigo como castigo. |
Aquí evidentemente se incumplió el refrán que nos asegura que querer es poder y con ello quedó demostrado que no siempre se cumple esa premisa. Es seguro que las autoridades sauditas acostumbradas desde siempre a aplicar leyes de antigua tradición religiosa y dudosa equidad, se percataron aunque tardíamente, que prohibir aquello que viola los derechos de las personas a comunicarse no es aceptado por la comunidad mundial.
No debería ninguna administración que se precie de demócrata establecer arbitrariedades, porque ya son inocultables e intolerables ante la opinión pública y para los organismos internacionales.
Tienen derechos y obligaciones recíprocas los que mandan y los que obedecen. No es aceptable que ninguna autoridad pretenda silenciar a los ciudadanos y que ellos poseen todo el derecho del mundo a reclamar si correspondiere.
Los gobiernos tienen como obligada prioridad ser los garantes del orden público y ejercer ese mandato acorde a derecho y proteger o amparar a sus gobernados. Deben informar con la mayor claridad y autenticidad lo referente a sus gestiones. Al unísono y necesariamente deben los ciudadanos respetar sus obligaciones y no fomentar actos de violencia o anarquía, pero sí reclamar aquello que se considere indebido o no lo suficientemente correcto.
La autoridad debe ser ejercida con aptitud, probidad y el mejor espíritu de servicio. Así y no de otra manera será posible alcanzar un mundo mejor.
Material gráfico, agradecimientos a: eldesvandelailusion.blogspot.com filolaberintobach.blogspot.com amilcarama.worldpress.com lookfordiagnosis.com expresos-sociales.blogspot.com pulsodelmundo.com.ar diarioc.com.ar noticiaaldia.com malvarezonline.com blogsclarin.com letraslibres.com tipete.com pritamaulipas.org.mx laprensa.com.ni digresion.worldpress.com promoweb..com.mx blogdeltransportista.com tecnologia21.com elbuenciudadano.org galushailthagard.blogspot.com tumundovirtual.wordpress.com
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Solón: "Hace falta saber obedecer para saber mandar". |