EL MIEDO, EL PÁNICO Y EL TERROR
Juan Yáñez
Publicado en el Diario La Antena de San Juan de los Morros, Venezuela el 31 de julio de 2011
Tres palabras que asustan y mucho, amigos y consecuentes lectores, son simples vocablos que afirman situaciones difíciles de soportar y más aún de disimular. Sentir miedo es lo más normal del mundo y no lo podemos evitar porqué en nuestro cerebro existe un centro que regula el instinto de conservación. El creador ha pautado esa previsión porque sin ella sería imposible reaccionar ante el peligro y tomar las precauciones necesarias para proteger nuestra integridad. Humanos y animales estamos dotados de ese ingenio natural y no tiene nada de malo que reaccionemos ante una amenaza, -real o ficticia- muchas veces de manera indecorosa y hasta innoble; por ello existe esa frase que nos cabe a todos, que nos equipara, como si nos pasaran un rasero y que dice: el miedo es libre. Por ello es importante estar siempre bien plantado ante lo eventual, manteniendo la serenidad y que dominemos nuestras reacciones. De capital importancia es ser valiente sin ostentación, con benignidad, pero sin que nos falte firmeza.
Por el otro lado de la moneda está la prudencia, la mesura, el respeto, como también la habilidad para manejar situaciones que pudieran ser difíciles o peligrosas. Debemos estar siempre del lado de la avenencia y la concertación porque es más estimable apaciguar que lidiar. Un hombre probo e íntegro deberá ser apropiadamente valiente, más no temerario. La temeridad es sinónimo de imprudencia y la valentía lo es de arrojo. Para que el valor despierte, obligatoriamente deberá con la mayor inmediatez posible dominarse el miedo y alcanzar el aplomo y la entereza. El miedo es irracional, siempre mal dispone y deberá dominarse. No podemos y menos aún debemos tolerarnos un acto de cobardía que comprometa nuestra integridad, la de los nuestros, o de cualquier otro ser humano. Inclusive el mandato alcanza a todos los seres del reino animal o vegetal. En muchas oportunidades el compromiso puede llegar también hasta a los bienes materiales, si cabría defenderlos; porque ellos pueden ser obras necesarias o imprescindibles para la correcta disposición o cuidado de la vida.
No se debe ser indiferente ante los agravios o vejaciones que se cometan contra terceros indefensos o incapacitados; hasta las instituciones de justicia pueden castigar nuestra pusilanimidad o pasividad, ante cualquier agravio o delito que presenciemos o toleremos. Más aún, nuestra conciencia nos lo demandará puntualmente. Es inaceptable no proceder adecuadamente hasta para los actos de la más elemental solidaridad. No somos individuos aislados; somos parte de la sociedad toda por el solo hecho de compartir la existencia. Por ese fundamental principio aunado a los valores humanos, no debemos ser indiferentes ante hechos que sean injustos o cobardes. En algunas oportunidades nos ha tocado presenciar alguna situación inconveniente o abusiva, y el solo hecho de ser testigos nos compromete a mediar. Es sumamente sutil el límite entre lo pertinente y lo improcedente. Nuestra reacción subyace en nuestra entereza, en la amplitud de criterio y en las oportunas consideraciones. No olvidemos que en muchas ocasiones de las entrañas de cualquier mortal surge un valiente; la valentía es un don natural y potencial, propio de nuestra condición. Con ella, (la valentía) aunada a la serenidad superaremos el otro escollo que es sinónimo de miedo pero mucho más incontrolable, nos referimos al pánico. Esta sensación generalmente es colectiva y categóricamente irracional en sumo grado. Sin embargo puede controlarse despertando la racionalidad del colectivo.
Esa racionalidad será mucho más efectiva o útil cuando se haya educado y prevenido a los miembros de cualquier sociedad para las eventualidades y tragedias. Ejemplo de esta apreciación fue dada en las recientes calamidades que azotaron al pueblo japonés. La experiencia de esta nación para estas adversidades y su entrenamiento para superarlas salvó muchas vidas y redujo al mínimo aceptable la intensidad del drama. No ha sido fácil y aún hoy la situación demanda esfuerzos.
Sin duda nuevas dificultades surgirán, que se irán solucionando o previniendo y adaptando para la consecución de la vida. Solo nos queda evaluar, queridos lectores, el terror; o sea el miedo superlativo; éste se asocia con las amenazas de un peligro insuperable. En todos los tiempos hubo situaciones de extrema inseguridad por infinidad de motivos, llámense desde el temor a los ataques de tipo bélico, racial, demencial, delincuencial, social; de intolerancia religiosa, de conflictividad tribal, política y también de grupos radicales, llamados terroristas. El temor a las epidemias, a los sufrimientos, a las enfermedades, a los fenómenos geológicos, atmosféricos, a los accidentes, a la radiación nuclear (ahora en el vértice de las calamidades). Esta sensación malsana por demás, en muchos casos, causa aún más daño que el que produjera si materializara y se le conoce con el nombre de stress que corresponde a los estados de angustia. Es un enemigo oculto capaz de daños irreversibles y definitivos en la salud física y mental.. Por todo ello y para alcanzar la estabilidad emocional es necesario superar todos los miedos sean de cualquier naturaleza. La vida nunca será llana, siempre habrá dificultades que superar. Decisión, constancia, equidad, paciencia y valor serán nuestros incondicionales e inseparables compañeros para transitar por el camino de la vida….
Amables amigos, la próxima semana escribiremos la columna desde otras tierras, las que sin duda nos sugerirán nuevas anotaciones, comentarios y opiniones. Seguiremos en contacto. Pasen un feliz domingo.
Material gráfico: bzmk-consulting.com freepik.es bellezaslatinas.com daamorparaquerecibasamor.blogspot.com fwds.gathacol.net 10frases.com
LA VIDA TE DA SORPRESAS...
Juan Yáñez
Publicado en el Diario La Antena de San Juan de los Morros, Venezuela el 24 de julio de 2011
“Cuando advierta que para producir necesita obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican no bienes, sino favores; cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por el trabajo, y que las leyes no lo protegen contra ellos, sino, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra usted; cuando repare que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un auto sacrificio, entonces podrá afirmar, sin temor a equivocarse, que su sociedad está condenada”.
“…La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, ay Dios…”, así cantaba Ruben Blades su inolvidable “Pedro Navaja” que hizo furor en la radio venezolana y de otros puntos de Latinoamérica en vísperas de los años 80. La ejemplarizante letra de la canción se oía por donde uno fuere, resumía el triste fin de un malandro que equivocado subestimara a una prostituta, que la Providencia también ama y protege, como a todos sin excepción. Olvidó o no sabía este imprudente bribón, que esa maravillosa gracia se ocupa de todo, hasta de la Justicia. Otra sorpresa apabullante aunque ésta, de una naturaleza completamente diferente, se la llevó en esta oportunidad el diario El Universo de Ecuador, que se edita en Guayaquil. Un columnista, Emilio Palacio y dos directivos del rotativo, deberán cumplir tres años de prisión y pagar una elevada indemnización que alcanza los 40 millones de dólares, al primer mandatario ecuatoriano Rafael Correa, además de multas, costas, honorarios, etc. etc.
La decisión parte de un juez temporal de nombre Juan Paredes y tomaremos para instruir al lector sobre este particular acontecimiento lo publicado el pasado 21 de julio por el mismo periódico ahora cuestionado, dice así: “El juez temporal Juan Paredes en 33 horas tomó posesión del cargo, sustanció la audiencia de juzgamiento, estudió más de 5.000 hojas del expediente, escribió 156 carillas de la sentencia, notificó a las partes y se retiró del cargo. Trece horas le tomó al juez temporal 15º de Garantías Penales, Juan Paredes, elaborar la sentencia de 156 páginas que recogen los 37 cuerpos del proceso contra Diario EL UNIVERSO por el delito de injuria calumniosa y no calumniosa grave planteado por el presidente Rafael Correa”. Lo contenido en esta información representa un “milagro administrativo”, imposible de realizar por un solo hombre aunque éste sea Superman. Una trillada historia que no se la cree ni el loro de mi abuela, que es más viejo y sabio que Matusalén y que evidencia sin lugar a dudas, una farsa judicial, preparada con suficiente antelación quien sabe por cuantos leguleyos, apropiada para que la crean los que todavía desean que se les cuente el cuento del gallo pelón.
Obviamente es una sentencia ordenada y manipulada por el gobierno de Correa, que valiéndose de corruptas artimañas ejerce ilegales potestades en el Poder Judicial, quien ha inculpado indebidamente a un medio que no comparte las ideas del presidente y por ello se le considera enemigo. Para llevar a cabo este exabrupto jurídico Correa se valió de un artículo de opinión publicado por “El Universo” el pasado 6 de febrero de este año, titulado “No a las mentiras “ , escrito por Palacio y que se refiere a los acontecimientos suscitados el 30 de septiembre del año anterior, y que fuera un escándalo de proporciones cuando a Correa se le alzó la policía y representó ante las cámaras una comedia cómica y de mal gusto.
Para ilustrar el motivo de la querella por la que se sintió injuriado el presidente Correa, transcribiremos un fragmento de ella: “El dictador debería recordar, por último, y esto es muy importante, que con el indulto, en el futuro, un nuevo presidente, quizás enemigo suyo, podría llevarlo ante una corte penal por haber ordenado fuego a discreción y sin previo aviso contra un hospital lleno de civiles y gente inocente. Los crímenes de lesa humanidad, que no lo olvide, no prescriben”.
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| El eficiente juez Juan Paredes |
La decisión parte de un juez temporal de nombre Juan Paredes y tomaremos para instruir al lector sobre este particular acontecimiento lo publicado el pasado 21 de julio por el mismo periódico ahora cuestionado, dice así: “El juez temporal Juan Paredes en 33 horas tomó posesión del cargo, sustanció la audiencia de juzgamiento, estudió más de 5.000 hojas del expediente, escribió 156 carillas de la sentencia, notificó a las partes y se retiró del cargo. Trece horas le tomó al juez temporal 15º de Garantías Penales, Juan Paredes, elaborar la sentencia de 156 páginas que recogen los 37 cuerpos del proceso contra Diario EL UNIVERSO por el delito de injuria calumniosa y no calumniosa grave planteado por el presidente Rafael Correa”. Lo contenido en esta información representa un “milagro administrativo”, imposible de realizar por un solo hombre aunque éste sea Superman. Una trillada historia que no se la cree ni el loro de mi abuela, que es más viejo y sabio que Matusalén y que evidencia sin lugar a dudas, una farsa judicial, preparada con suficiente antelación quien sabe por cuantos leguleyos, apropiada para que la crean los que todavía desean que se les cuente el cuento del gallo pelón.
Obviamente es una sentencia ordenada y manipulada por el gobierno de Correa, que valiéndose de corruptas artimañas ejerce ilegales potestades en el Poder Judicial, quien ha inculpado indebidamente a un medio que no comparte las ideas del presidente y por ello se le considera enemigo. Para llevar a cabo este exabrupto jurídico Correa se valió de un artículo de opinión publicado por “El Universo” el pasado 6 de febrero de este año, titulado “No a las mentiras “ , escrito por Palacio y que se refiere a los acontecimientos suscitados el 30 de septiembre del año anterior, y que fuera un escándalo de proporciones cuando a Correa se le alzó la policía y representó ante las cámaras una comedia cómica y de mal gusto.
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| En opotunidad cuando se robara el show... |
Para ilustrar el motivo de la querella por la que se sintió injuriado el presidente Correa, transcribiremos un fragmento de ella: “El dictador debería recordar, por último, y esto es muy importante, que con el indulto, en el futuro, un nuevo presidente, quizás enemigo suyo, podría llevarlo ante una corte penal por haber ordenado fuego a discreción y sin previo aviso contra un hospital lleno de civiles y gente inocente. Los crímenes de lesa humanidad, que no lo olvide, no prescriben”.
Por allí va la cosa amigos lectores, el columnista Palacio escribió tal como lo sentía y él sabrá de los fundamentos en que se sustentarán sus denuncias. En todos los casos el fallo vulnera el artículo 10 de la Declaración de Principios sobre la Libertad de Expresión que señala: “La protección a la reputación debe estar garantizada solo a través de sanciones civiles, en los casos en que la persona ofendida sea un funcionario público o persona pública o particular que se haya involucrado voluntariamente en asuntos de interés público. Además, en estos casos, debe probarse que en la difusión de las noticias el comunicador tuvo intención de infligir daño o pleno conocimiento de que se estaban difundiendo noticias falsas o se condujo con manifiesta negligencia en la búsqueda de la verdad o falsedad de las mismas”.
¿Qué razones aducirá el juez Paredes para explicar el porqué no aplicó los principios de los cuales Ecuador es signatario? Ello y aún más deberá exponerlo en la apelación que se presentará ante todas las instancias que fueran necesarias, incluyendo la internacionales que cuidan que no se violen los derechos humanos, según declarara un ejecutivo del periódico. Será entonces que este Juez y todos aquellos que hayan propiciado tal exabrupto incluyendo a su mentor, muy probablemente se lleven la más descomunal sorpresa de su vida. Pertinente y correctamente lo afirma el columnista Palacio cuando le dice a Correa: …”Los crímenes de lesa humanidad, que no lo olvide, no prescriben” Pasen un feliz domingo amigos…
Material gráfico: elcomercio.pe 286.com.ve apps.caracoltv.com 7medios.com noticias365.com.ve forodemocratico.com
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| Emilio Palacio, peligroso delincuente, escoltado por la policía... |
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| Una vez conocida la sentencia, Correa voló a La Habana para reunirse con sus panas y hacer las consultas pertinentes |
LA ESPADA DE DAMOCLES
Juan Yáñez
Publicado en el Diario La Antena de San Juan de los Morros, Venezuela, el 17 de julio de 2011
Esta célebre espada, es referencia de un preciso significado que existe desde tiempo inmemorial y simboliza un puntual ultimátum para aquellos marcados por una amenaza inminente y difícilmente eludible. En este caso, amigos lectores, la connotada referencia que hemos traído al papel, se ocupa de los regímenes de poder absolutos y perversos que tiranizan naciones o pueblos, y que curtidos de impunidad siguen cometiendo desafueros y crímenes a mansalva .contra sus propios gobernados. Ya hoy, afortunadamente existen leyes internacionales que castigan esos abusos y que los perseguirán sin tregua hasta el final de sus días, porque no prescriben sus efectos. Algunos de estos elementos de poder continúan violando la ley, sin sospechar que una cruenta espada cuelga sobre sus cabezas y que encarna humanamente la ineludible y puntual Ley de Causa y Efecto. Estos seres que se han envilecido amparados tras el poder, creen estar dotados de una especial protección que los hace inmunes, que son unas especiales criaturas, omnipotentes y con la potestad más absoluta. Por sobre todo profesan un insano culto a sí mismos, que anteponen ante cualquier otra providencia y en su desquiciada razón se sienten portadores de un mesiazgo incondicional que alcanzaría a todas las criaturas existentes. Las protervas acciones de estos psicópatas constituyen una provocación para la humanidad toda; pero como todo tiene su tiempo, éste es perfectamente delimitado y no escaparán a que acabe su vigencia.
“La Espada de Damocles” es un aforismo que proviene de una leyenda que se remonta al siglo V a. C. y fue en la ciudad de Siracusa, del mundo antiguo, en que un tirano llamado Dionisio el Viejo, harto fastidiado de un cortesano de su palacio, conocido como Damocles, quien era rico, ostentoso, ambicioso y necio, resolvió hacerle pasar un mal rato. Para ello lo nombra rey por un día y le da a gozar de los beneficios de la envestidura. La intención del tirano era someter a Damocles a un escarmiento lleno de malicia. Para alcanzar su propósito, hizo pender sobre su cabeza, -en el recinto real, donde se regocijaba de las ventajas del poder- una pesada espada suspendida por una crin de caballo, sostén sumamente inseguro y amenazador. El arrogante Damocles tuvo que hacer de tripas corazón para soportar la angustia que le provocaba la peligrosa amenaza en la que se jugaba la vida. Tal leyenda sirve de colofón para una resolución que días atrás emanó del Tribunal Penal Internacional, conocido también por las siglas TPI.
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| El jurista Luis Moreno Ocampo |
El fiscal jefe de esta institución, el jurista Luís Moreno Ocampo dictó una orden de detención en contra de Muammar al-Gaddafi, líder de Libia y que lleva tiempo en el tapete internacional y no precisamente por sus probidades. Retomando el hilo del relato y estableciendo semejanzas vemos que también se encuentra este gobernante en la misma comprometida situación que el legendario Damocles: La espada pende sobre su cabeza y lo amenaza inclementemente, colgada de la delgada cerda que tiende a debilitarse y quizás esté próxima a partirse. Los acontecimientos que impulsaron la reciente puesta en la picota de este gobernante, reiterativamente perverso, comenzaron a partir de la mitad de febrero de este año y por inevitable contagio de insurrecciones previas que comenzaron en Egipto y Túnez contra sus felones tiranos, a los que las protestas populares lograron al fin derrocar.
El tornadizo coronel Gaddafi, afecto a las extravagancias más grotescas e inmorales y a su interminable despotismo que lleva ya 40 años, logró también que su pueblo estallara en una masiva insurrección exigiendo su caída. El fiscal de este tribunal internacional reconoció que existe una urgente necesidad de iniciar un proceso en Libia para pacificar el país, restablecer las garantías y castigar a aquellos que han violado los derechos humanos. Por los momentos ya emitió una concreta orden de detención contra Gadaffi, acusado de una represión a sangre y fuego, desmedida y brutal contra los insurrectos. En su despiadada contraofensiva hacia los manifestantes, alcanzó también a la población civil. Niños, mujeres, hombres y ancianos, en que los muertos se contaron por miles y la llevó a cabo con su ejército, perfectamente equipado, con ayuda de tropas mercenarias. Tal disparate es desde todo punto de vista imposible de aceptar y por ello han sido sus huestes atacadas a partir del 19 de marzo desde el aire por aviones de Francia, Estados Unidos y Gran Bretaña.
Posteriormente se sumó la OTAN aunque hasta los momentos sin resultados totalmente satisfactorios. Definitivamente lo que busca la comunidad internacional es acabar con el régimen y devolver a la población el orden y la tranquilidad. Estos regímenes que todavía pululan por el mundo violando los derechos humanos han sido inapropiadamente protegidos por potencias de diversas tendencias. Inaceptable y denigrante es pactar con sátrapas de reconocido cuño y de otros revestidos de una aparente legalidad. La falta de ética y el desprecio a los derechos de las personas es inmoralidad; la que tarde o temprano pesará como ahora lo está haciendo. Algunas naciones del primer mundo y de otras de menor calificación establecieron durante muchos años relaciones con el dictador poco admisibles y ahora que las papas queman, se ven obligadas a remendar el capote con el que se cubrió a un malhechor de inocultable bandolerismo como lo fue Gaddafi desde sus inicios.
Gaddafi sin duda está ya suficientemente desahuciado pero su caída quizás pueda demorar indefinidamente. A pesar de ello el fiscal del TPI es optimista y agrega: “No pienso que tengamos que esperar mucho, quizás dos o tres meses. Si Gaddafi viaja a un Estado Parte (del Tribunal Penal Internacional) será arrestado”. En su defecto corresponderá a los rebeldes de su país, que le capturen y entreguen. Es necesario esperar, somos de la opinión de que más temprano que tarde la implacable espada caerá sobre su cabeza. Pasen un feliz domingo, amigos...
Material gráfico, agradecimientos a: pocamadrenews.wordpress.com sobregrecia.com eldelito.blogspot.com thisislondon.co.uk laradiodelsur.com es.paperblog.com donbalon.com
PAN Y CIRCO
Roma lo inventó todo, queridos amigos y consecuentes lectores. Ese extraordinario imperio que sobrevivió durante un milenio se ocupó de todo aquello que hace a la civilización un medio imprescindible para la vida. Roma marcó pautas que nada ni nadie, hasta el presente se lograran superar o al menos igualar. Roma fue cultura, florecimiento, inteligencia, instrucción, desarrollo, progreso. También fue rusticidad, crueldad, despotismo, violencia, traición, inmoralidad. Todo lo hizo con la preeminencia más absoluta, con una supremacía y una superioridad que aún envidiarían muchas naciones que se ensalzan de su desarrollo y poderío. Sus gobernantes, sus jefes militares, sus filósofos, escritores, poetas, artistas, juristas, etc., fueron figuras prominentes y punteros de la civilización que aún gravitan en la cultura universal. No fueron dioses, eran concientes de sus limitaciones, lograron ser grandes sin ostentaciones; habían aprendido a fuerza de sus errores y empleando una gran dosis de constancia.
Hechos para la conquista no aceptaban la menor vacilación que impidiera llevarla a cabo. Entre muchas otras cosas, no ignoraban que la diplomacia es primordial para someter y si ella no funciona, la audacia, el arrojo y la determinación son virtudes imprescindibles para consolidar las grandes ambiciones. Sabían de política, porque eso era el eje de su acometida; aprendieron que subestimarla o ignorarla siempre traía nefastas consecuencias y se ocupaban de ella con dedicación, pasión y entusiasmo. La célebre locución latina, Panem et circenses, que se interpreta como: Pan y circo, proviene de su cultura. Es altamente peyorativa, es decir que guarda cierta burla que pone al descubierto los ardides de los gobiernos para mantener tranquilo y en orden al pueblo, y así ocultar o distraerlo de hechos inconvenientes que van en su detrimento o mengua. Sintetizando significa: Proveer a las masas de alimento, acompañado de entretenimiento. Vieja práctica que aún palia las carencias e incapacidad de muchos gobiernos, generalmente con poca imaginación y menos virtud que tutelan pueblos débiles y poco ambiciosos. La frase salió a la luz en el primer siglo de nuestra era y fue Juvenal, un poeta romano su creador. Satirizaba la corriente práctica de los emperadores romanos de regalar pan o trigo y a la vez entradas para los espectáculos circenses a los que eran exageradamente afectos todos, sin diferencias de clases. Con ello mantenían al pueblo ocupado en la distracción y a la vez alimentado, aunque modestamente, pero sin que les sea necesario hacer el menor esfuerzo o trabajo para conseguirlo; por supuesto, -a pesar de su precariedad- quedaban suficientemente conformados y dichosos. Nada nuevo bajo el sol que nos alumbra en estos tiempos y muy semejante a lo que en esta tierra de gracia, desde la democracia y hasta nuestros días se conoce como: Bozal de arepa.
Los seres humanos somos criaturas destinadas a la excelsitud; de ella provenimos y ese es nuestro destino; pero en la búsqueda de lo sublime, transitamos por caminos indignos e ímprobos, hasta que luego de dolorosas experiencias logremos comprender y consignar, que digna es la constancia, el trabajo, el esfuerzo, la templanza, la integridad y la ética. Volviendo nuevamente al pan y circo, queridos amigos, diremos que los pueblos de la vieja Europa, aun conservan la expresión con un ligero cambio pero con la misma connotación. Los españoles la expresan diciendo, pan y toros, los italianos, pan y fútbol e imaginamos que a los ingleses les cabría perfectamente, pan y bar. En cuanto a la expresión que nos identificaría como venezolanos, la dejamos a la imaginación del lector. Leemos en Wikipedia: “Julio César mandaba distribuir el trigo gratuitamente o venderlo muy barato, a los más pobres unos 200.000 beneficiarios, (una enorme cantidad para aquella época). Tres siglos más tarde Aureliano, continuaría la costumbre repartiendo a 300.000 personas dos panes gratuitos por día”.
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| Juvenal |
El mismo Juvenal se expresa en su obra Satire, de esta manera: “…Hace ya mucho tiempo, cuando no vendíamos nuestro voto a ningún hombre, hemos abandonado nuestros deberes; la gente que alguna vez llevó a cabo comando militar, alta oficina civil, legiones- todo, ahora se limita a sí misma y ansiosamente espera por sólo dos cosas: pan y circo”. Evidentemente es el alimento la sustentación primaria de los pueblos, pero ella no alcanza cuando el ocio lo envilece. Roma vivía de los bienes que producían sus vasallos conquistados y explotados que distribuidos por todo el imperio aportaban al orbe sus productos. Los principales cargos públicos eran ocupados por una élite gobernante por sobre todo decorativa y ostentosa, los demás ciudadanos libres poco hacían, la mitad de ellos no trabajaba y la otra, lo hacía a regañadientes solo media jornada. Los males que el ocio conllevaba era necesario neutralizarlos con pasatiempos principalmente rimbombantes y arriesgados. Abundaban las carreras de carros de guerra, las luchas a muerte entre hombres, entre hombres y fieras, en los que participaban como espectadores desde el último plebeyo, hasta el emperador.
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| Coliseo Romano en la actualidad |
El Coliseo Romano, el Circo Máximo y otra infinidad de edificaciones destinadas al espectáculo satisfacían aquel ocio desmesurado y degradante. Es entonces, amigos lectores, que definitivamente el populismo es de vieja data. De una forma o de otra, existe constancia de su aplicación luego de la caída de Roma y de ello hace ya más de quince siglos. Siempre hubo tiranuelos -y seguramente jamás acabarán- que emplearon ese viejo ardid romano para aferrarse al poder y su popularidad se asentó en un populismo sustentado por promesas a sus seguidores y a la vez por amenazas a sus opositores. Pan y circo es una de sus principales consignas y la clave de su subsistencia. Pasen un feliz domingo, amables amigos
Material gráfico: flakk82.blogspot.com conosinpalabras.blogspot.com viajesdeeuropa.com imagina65.blogspot.com France Press
HAY QUE BUSCARSE UN AMANTE...
Juan Yáñez
Publicado en el Diario La Antena de San Juan de los Morros, Venezuela el 03 de julio de 2011
Así es la cosa amigos lectores, sin ánimo de escandalizarlos y sin la menor intención de incitarlos a la promiscuidad: Ya va siendo hora de que nos busquemos un amante y así sobrellevar esta nueva y controversial época con la mayor felicidad posible. Los tiempos han cambiado, la vida ahora va demasiado acelerada, las noticias son preocupantes; las dificultades han aumentado y nosotros simples mortales hemos de soportar las inclemencias que nos traen las circunstancias, aparejadas con ignotas eventualidades. Para salir indemnes o poco golpeados por los imprevistos que ya están y los que vendrán, es importante compartir la vida con una persona o con alguna actividad que amemos y ello dará lugar a que nos sintamos felices. Para ello nos viene de perillas aquella palabrita que anotamos más arriba, se trata de: aparejado. Esta palabra proviene de pareja; el Diccionario de la Real Academia Española, conocido como DRAE, nos dice al respecto lo siguiente: Conjunto de dos personas, animales o cosas que tienen entre sí alguna correlación o semejanza, y especialmente el formado por hombre y mujer. Por esta última apreciación hemos de comenzar. Vivir en pareja es una opción recomendable y si logran ambos soportarse mutuamente, además de amarse, ya se ha conseguido casi todo. En este caso no hace falta y tampoco es aconsejable buscarse un amante. ¿Para qué, si ya lo tienen en casa?
También hay personas que viviendo en pareja y habiéndose amado, la relación se fue debilitando, se volvió monótona, sin perspectivas y sin el ingrediente mágico que sustenta la vida en pareja: amarse apasionadamente en todos los sentidos. En este otro caso habría que agotar las oportunidades para rescatar lo perdido y así -si fuera posible- reiniciar la relación. Los seres humanos somos criaturas altamente sensibles, nuestros sentimientos prevalecen ante otras necesidades o carencias. Sentirse feliz es la mejor opción que nos da la vida, además la felicidad está íntimamente ligada a la salud. Las personas felices tienden a resistir las enfermedades y cuando se enferman, se recuperan con más prontitud. La felicidad es alegría de vivir que nos hace afectuosos o afables y a la vez nos mantiene serenos y en paz con todo el mundo. Infelices somos cuando nos deprimimos, cuando nos ataca la ansiedad y nos volvemos hostiles, agresivos y malhumorados. La llave que abre la puerta de la felicidad siempre se halla a nuestro alcance y por supuesto ser feliz demandará esfuerzo y constancia.
No es feliz el que quiere, sino el que lucha por ser feliz. La tristeza es una emoción negativa que deberá superarse con prontitud, anteponiendo su antónimo que es la alegría. Un paisano nuestro, que es médico psiquiatra y que se llama Jorge Bucal, desde ya hace tiempo enfocó su profesión hacia el campo del psicodrama, una técnica con una finalidad terapéutica que ayuda a aquellos que atraviesan una situación emocional descontrolada y por medio de sus métodos trata de orientar a mucha gente que padece el mal de la era tecnológica: la depresión y la ansiedad. El título que le dimos a la nota proviene de una apreciación suya a partir de la cual relata sus experiencias profesionales con sus pacientes en consulta. A propósito de ello nos refiere: “Me cuentan (los pacientes) que sus vidas transcurren de manera monótona y sin expectativas, que trabajan nada más que para subsistir y que no saben en qué ocupar su tiempo libre. En fin, palabras más, palabras menos, están verdaderamente desesperanzadas. Antes de contarme esto ya habían visitado otros consultorios en los que recibieron la condolencia de un diagnóstico seguro:"Depresión" y la infaltable receta del antidepresivo de turno. Entonces, después de que las escucho atentamente, les digo que no necesitan un antidepresivo; que lo que realmente necesitan, ES UN AMANTE.
Es increíble ver la expresión de sus ojos cuando reciben mi veredicto. Están las que piensan: ¡Cómo es posible que un profesional se despache alegremente con una sugerencia tan poco científica! Y también están las que escandalizadas se despiden y no vuelven nunca más. A las que deciden quedarse y no salen espantadas por el consejo, les doy la siguiente definición: Amante es: "Lo que nos apasiona". Lo que ocupa nuestro pensamiento antes de quedarnos dormidos y es también quien a veces, no nos deja dormir. Nuestro amante es lo que nos vuelve distraídos frente al entorno. Lo que nos deja saber que la vida tiene motivación y sentido. A veces a nuestro amante lo encontramos en nuestra pareja, en otros casos en alguien que no es nuestra pareja. También solemos hallarlo en la investigación científica, en la literatura, en la música, en la política, en el deporte, en el trabajo cuando es vocacional, en la necesidad de trascender espiritualmente, en la amistad, en la buena mesa, en el estudio, o en el obsesivo placer de un hobby...En fin, es "alguien" o "algo" que nos pone de "novio con la vida" y nos aparta del triste destino de durar”.
Definitivamente estas opiniones son claras y altamente constructivas; sus intenciones son para ayudar a aquellos que soportan crisis de difícil solución, que intentan paliarla con medicamentos, algunos de ellos sedantes que embotan la mente y con efectos adictivos que se convertirán a corto o mediano plazo en un nuevo problema. La vida debe ser una experiencia positiva y se debe luchar, -insistimos en ello- para que así sea. Nosotros somos nuestros propios artífices y esa labor debe ser nuestra principal ocupación. Es un deber ineludible, queridos amigos ser felices a tiempo completo y hacer que la vida sea una experiencia pródiga y venturosa. Pasen un feliz domingo.
Material gráfico, agradecimientos a: danzaterapiaoriental.wordpress.com motivacion.blogspot.com laclasemata.blogspot.com raite.boglia.com doctormarioopazo.com taringa.com
LAS CÁRCELES, EL GOBIERNO Y LOS DERECHOS HUMANOS
Juan Yáñez
Publicado en el Diario La Antena de San Juan de los Morros, Venezuela, el 26 de junio de 2011
Nuevamente el problema penitenciario vuelve a ser noticia en Venezuela. Ningún gobierno de la “cuarta república” pudo evitar tropezarse con este escollo; tampoco se hicieron las cosas como se debieran y lo poco que se hubo alcanzado, desde los albores de la democracia, se fue desdibujando paulatinamente, hasta llegar hoy día, a convertirse en un problema de difícil y comprometida solución. Esta cuestión tiene su origen, -como todo en este país- en la incompetencia de las autoridades de turno y más tácitamente en las actuales, que aún pretenden gobernarnos a su poco feliz estilo, es decir improvisando, subestimando y ocupándose de aquello que no debieran, desatendiendo lo que les incumbe y que por mandato están obligados a cumplir. Por supuesto y en eso estamos claros, amigos lectores, que el problema de las cárceles es una consecuencia más, -imposible de objetar- del desgobierno actual y su incapacidad para gobernar. Nada es más ofensivo para la inteligencia -y hartos de ello estamos todos- en aceptarle a este gobierno que continúe adosándole los vicios de su incapacidad administrativa a la “cuarta república”, después de más de doce años en el poder; donde aún reina la ineptitud.
Viejo es el problema y desde siempre los políticos en este país han hecho lo posible por ganarse la adhesión de las clases populares, a fuerza de mañas y triquiñuelas populistas. La población penal y sus dolientes, la mayoría de humilde extracción, tienen su propio peso a la hora de reclamar y protestar. El gobierno anda con pies de plomo porque ya bien sabe que a los problemas no hay necesidad de llamarlos para que acudan, de ese modo se embochinche el país, se menoscabe y se desacredite ya más de lo que está. Desde hace ya algún tiempo el brete penitenciario ha hecho crisis y no le queda otra al gobierno que darle una solución inmediata, precisa y expedita, aunque a riesgo de un alto costo político y con responsabilidades penales incluso. En ese sentido, a los gobiernos anteriores nunca les tembló el pulso para restablecer la disciplina cuando fuere necesario. Ahora todo ha cambiado, el mundo se ha globalizado, el respeto por los derechos humanos se ha hecho prioritario, extendido por todo el planeta y está en el tapete internacional.
Este detalle es la principal preocupación del gobierno y bien saben sus personeros que la contingencia es complicada y deben tomar todo con pinzas, con suma prudencia.
En estos últimos tiempos se le dio demasiada soga a la delincuencia, -hasta se valieron de ellos para realizar muchas escaramuzas y otros trabajos sucios- para ahora acortársela de golpe, sin que la acostumbrada ambigüedad les cobre su estipendio. Los derechos humanos son universales y son la piedra angular para calificar a cualquier gobierno, sea de cualquier categoría o tendencia.
Venezuela los viola a mansalva pero pretende ser un adalid de la democracia. DERECHOS HUMANOS tenemos todos y no solo algunos. Tanto derecho tiene un efectivo de la Guardia Nacional Bolivariana, al que se le destina a cumplir arriesgadas funciones de custodia carcelaria, como un delincuente al que se le puso preso por vulnerar la ley. Las cárceles venezolanas se han transformado desde hace tiempo en una aberración imposible de comprender por las reglas y los principios de la disciplina penitenciaria a nivel universal. ¿Cómo es posible que exista un enfrentamiento con armas de fuego entre presos y guardianes dentro de una cárcel. Este sí que es un acontecimiento digno de Ripley; algo tan desmesurado, absurdo y propio de una sociedad decadente. Las armas de fuego dentro de las cárceles nunca habían existido durante la “cuarta república”. Es más, hay reglamentos de larga vigencia que prohíben incluso que sus guardianes las porten en el interior de los penales. Otra pregunta que tiene puntual respuesta es aquella tan elemental que hasta un niño sabe contestar:
¿Quién permite el ingreso de armamento en los claustros penitenciarios? Sin duda es el gobierno el principal responsable de esta corrupción tan irracional. Es necesario que el régimen definitivamente comprenda que es imposible subvalorar y apartar a aquellos que no compartan sus ideas o postulados. Varios gobernadores de estado han ofrecido reiteradas veces al gobierno nacional, darle solución al problema carcelario ocupándose de la administración y cuidado de estos establecimientos. ¿Por qué no se aceptó esa propuesta y así aliviar la situación carcelaria? Todas las cárceles venezolanas están colapsadas, atiborradas de internos, carentes de servicios e inmersas en una corrupción inimaginable. No es posible que se continúe en favorecer a aquellos sumisos gobernadores, que obedecen al gobierno central sin la menor objeción y menos aún con una decorosa dignidad y se estrangule a aquellos de la oposición, con inocultables méritos y con sobrada capacidad gerencial. Los tiempos se agotan, se agota la paciencia y también se agota la credibilidad. Cuando un gobierno se convierte en un bólido que cae en picada, acrecienta su velocidad constantemente y le será imposible, -si no rectifica a tiempo su rumbo- evitar la colisión. Los principios de la física no son ajenos al comportamiento político; las razones no deben jamás despreciarse y las resoluciones deben siempre limitarse al deber, a la ética, a la justicia y se deberán adoptar las providencias que mejor convengan a la seguridad y el bienestar del colectivo. Solo así se darán soluciones que redundarán en beneficios a todos los sectores de la sociedad y facilitará a las autoridades de turno la realización de un buen gobierno pluralista, capacitado, responsable y justo. Pasen un feliz domingo, amigos todos…
Material gráfico: resistenciabucarecaracas.blogspot.com prisionesypersonas.blogspot.com noticiasunivision.com nuestramirada.com elsoldelafamilia.com
LA JUSTICIA, EL DERECHO Y LA LEY
Juan Yáñez
Ser santos es una excepción; ser justos es la regla. Errad, desfalleced, pecad; pero sed justos. Los Miserables. Víctor Hugo Amables y consecuentes lectores, dedicaremos la columna de hoy a un tema que siempre es de rigurosa actualidad y ya el título de la misma, los está orientando para donde va nuestra intención. Ante todo aclararemos que no somos profesionales del Derecho, ni aficionados a la Jurisprudencia , ni nada parecido, sino simplemente personas comunes y corrientes. El conocimiento de la LEY es un ineludible y primordial compromiso de todos los ciudadanos, de aquellos que se honran y se enorgullecen de serlo, de los que son indiferentes y también de aquellos que prefieren transitar al margen del orden y del derecho. De la misma manera la aplicación de la ley por parte de aquellos que se encargan de su administración los obliga a proceder con la mayor objetividad posible; se debe aplicar la ley conforme a normas y preceptos preestablecidos, jamás ninguna autoridad deberá exceder los límites de sus funciones porque precisamente fuera de sus linderos es donde comienzan los derechos de los demás.
Las LEYES están hechas para cumplirse por todos y por cada uno de los componentes de la sociedad y ese es el primer requisito de su enunciado. Deben guardar su cumplimiento la totalidad de los ciudadanos, desde el Primer Magistrado Nacional, -quien debe ser el primero en respetarla, acatarla y exigir su ejecución- y en escala descendente hasta el último de los componentes de la comunidad. Es oportuno puntualizar que todos los ciudadanos tienen el derecho, aún la obligación, de atender y velar su justa observancia y correcta aplicación. Lamentablemente desde que el mundo es mundo, se la viola o se la ignora reiteradamente, sin la menor tregua, con el mayor descaro y también de la misma manera se exceden o minimizan sus alcances y sus castigos. Del mismo modo se desobedece el mandato de la ley cuando se usurpan los derechos de las personas o las instituciones. Las leyes y las disposiciones se deben ajustar sine cua non dentro de lo que la Constitución ordena. Si las leyes violan o no acatan las disposiciones Constituciónales, serán estas consideradas, Anticonstitucionales y por lo tanto ilegítimas.
Tanto la autoridad que es ejercida y la subordinación que es acatada no se deben apartar de su letra y deben ser ambas respetuosas de su cumplimiento. La administración de justicia es una cuidadosa y delicada tarea que requiere amplitud de criterio para aquellos que la ejercen y por encima de todo, de PROBIDAD, no exenta esta virtud de conocimiento, idoneidad y experiencia. Un magistrado probo, debe hacer honor al adjetivo; ejercer sus funciones con la mayor transparencia posible, ser ecuánime en sus decisiones, no obedecer a ningún interés externo que le aparte de los derechos y obligaciones que su gestión requiere; y por sobre todo asumir la responsabilidad de sus actos ante su conciencia, de la misma forma como está obligado jurídicamente a hacerlo ante la ley y ante las Instituciones del Estado. Reiteramos que de la misma manera que la probidad requiere de la idoneidad, ambas deben estar avaladas por la sensatez, el discernimiento y también con el mayor sentido común.
Con jueces capaces, probos, también de buen tino, responsables, prudentes y no exentos de valentía ya ganamos la mitad de la batalla. Lo demás será firmeza, perseverancia, oficio y una cualidad que deriva de la prudencia: y que también es importante; ella es la tolerancia o la moderación. La exigencia profesional de una autoridad nace de su preparación, experiencia y pericia. De allí sabrá donde está la frontera entre lo admisible y lo inaceptable. Aquellos cuya misión es juzgar, o administrar justicia, deben conocer a fondo la cuestión, desestimar lo que no se encuadre dentro de la ley, observar todos los elementos que están en juego, decidir con la mayor precisión posible, evaluar las posibles consecuencias con responsabilidad y fundamentar correctamente las sentencias. Los reparos y las cautelas no se deben considerar como un signo de irresolución o pusilanimidad, sino por los antónimos de estas palabras. La templanza es una virtud de difícil certeza, que exige de aquellos encargados de evaluar cualquier situación que su decisión no contravenga los derechos o justas reclamaciones de los afectados, ni que se exceda en castigar a los supuestos culpables, pero sí que se cumpla con lo escrito en las leyes y sus reglamentaciones.
Es fundamental al llegar al punto límite de una causa y cuando lo que queda es solo la sentencia, evaluar hasta las últimas instancias el veredicto. A partir de allí solo importará -en el caso de que el procesado sea considerado responsable- que la pena tenga proporcionalidad con la magnitud de lo contravenido y por encima de todo que las decisiones estén en absoluta concordancia con el discernimiento del magistrado y acorde a la ley. Amigos y consecuentes lectores: administrar justicia es una misión sumamente exigente, con mucho de riesgo, de compromiso, de responsabilidad y honor. Sócrates, fiel a sus principios nos legó un aforismo con el cual nos advierte y orienta en cuanto a la justicia: Es preferible soportar una injusticia, que cometerla. Pasen un feliz domingo, amables amigos…
Material gráfico: thetpost.wordpress.com treponemanegro.blogspot.com manuel-miranda.blogspot.com viejoblues.com josepin.net blogs.grupojoly.com
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