El misterio del hombre que cayó del cielo y se estrelló en las calles de Londres
enero 2,
2014
Publicado
en: LA PATILLA Curiosidades, Titulares
Eran las
7:30 de la mañana en Mortlake, un barrio a las afueras de Londres. No había
nadie en la calle. De repente, un hombre cayó del cielo. Como si de un
meteorito se tratara se estampó contra el pavimento, de cabeza. La policía
llegó media hora después, tras recibir la llamada de un vecino. El cuerpo se
encontraba en una posición tan extraña, y un estado tan lamentable, que los
investigadores de homicidios eran incapaces de saber que había pasado con aquel
hombre. ¿Cómo imaginar que venía de un avión?, publica El Confidencial.
Mortlake
está justo debajo de una de las vías aéreas de acceso al aeropuerto de
Heathrow. El detective encargado del caso, Jeremy Allsup, ató cabos, llamó
a las compañías aéreas y descubrió que el cadáver que tenía entre manos
era el de un polizón que había viajado en un vuelo proveniente de
Angola, escondido en el hueco que hay en el depósito donde se guardan las
ruedas tras el despegue. El momento de la caída coincidida con el instante en
que el piloto había desplegado las ruedas.
Parece
una historia más propia de una novela de ficción que de un periódico, pero el
suceso ha protagonizado la última edición de The Sunday Times, y ha puesto
al descubierto un fenómeno que pocos conocían. El caso de Mortlake no es
un hecho aislado.
Desde
1947 se han identificado a 99 polizones que han viajado en el compartimento de
las ruedas de un avión. 23 sobrevivieronEn un Boeing 777, como en el que
viajaba el polizón, queda un pequeño hueco en el compartimento donde se recogen
las ruedas en el que es posible viajar si se tiene muy poco aprecio a la
vida. Si la seguridad del aeropuerto no es la que debiera –algo que sucede
en muchos países africanos–, es posible acceder a este espacio antes de que el
avión despegue. La cavidad no es mucho más grande que un ataúd pero,
por increíble que parezca, se tiene constancia de polizones que han sobrevivido
a vuelos transatlánticos.
Desde
1947, según ha estudiado el doctor Stephen Veronneay, de la Administración Federal
de Aviación de EEUU, se han identificado a 99 personas que han viajado en la
cavidad de las ruedas, en 88 vuelos. De estos, 23 sobrevivieron. Según el
doctor Rob Chapman, el patólogo que examinó el cadáver de
Mortlake, lo más probable es que el polizón estuviera vivo cuando cayó del
avión. A lo que no sobrevivió, lógicamente, es al choque contra el
pavimento.
A tanta
altura, ha explicado Chapman, el oxígeno es reducido y hace mucho frío: el
cuerpo entra en un estado de hibernación, para no consumir tanto. Lo más
probable, en cualquier caso, es sufrir hipoxia: el estado de privación de
oxígeno que acaba provocando la muerte. Hay quien sobrevive, pues, a medida que
el avión descendiente, el cuerpo se calienta y el polizón puede recobrar la
conciencia. A juzgar por los datos, un tercio tiene suerte, el otro tercio
se estampa contra el suelo (ya que no está despierto para evitar que
las ruedas se lo lleven por delante al desplegarse) o llega cadáver a la pista
de aterrizaje.
Averiguando la
identidad del polizón
¿Quién
era el hombre que cayó del cielo en Mortlake? No tenía ningún tipo de
identificación, sólo unos billetes angoleños, uno de Botswana y una moneda de
una libra; un tatuaje, en el que se leía “ZG” y, por suerte, un teléfono móvil.
El terminal estaba destrozado, pero Allsup logró recuperar parte del contenido
de la tarjeta SIM. Entre otros un mensaje a un número de Suiza que decía
“por favor amor call me” (sic).
Sólo hay
dos cosas que pueden llevar a alguien a hacer un vuelo de ocho horas y media
junto a las ruedas de un avión: el amor o la miseriaPasaron unas semanas hasta
que Allsup logró contactar con el número suizo, pero finalmente descolgó el
teléfono una mujer con un perfecto inglés. Su nombre era Jessica
Hunt y tenía toda la información sobre el polizón, Josef
Matada, de 26 años. Su familia había contratado a Josef en su casa de
Sudáfrica pero hacía un tiempo que le había perdido la pista. Lo último
que había sabido de él es que estaba en Angola y quería viajar a Europa para
encontrar una vida mejor.
Esa es la
historia que Hunt contó al detective. Pero había algo más. Hunt y Matada
eran mucho más íntimos de lo que parecía. El redactor de The Sunday
Times, David James Smith, viajó a Ginebra para reunirse con la mujer,
y descubrió que Matada no se había metido en el tren de aterrizaje en busca de
una vida mejor, se había metido en busca de la mujer que amaba.
Aunque
Hunt mantiene que nunca tuvo una relación amorosa con Matada, se hicieron muy
amigos –“éramos como hermanos”– y huyeron de casa cuando el marido de Hunt, un
acaudalado hombre de negocios, expulsó al joven africano del servicio. Pasaron
un tiempo juntos en una casa en la playa pero pronto se quedaron sin dinero, y
acabaron en la calle. Hunt decidió viajar a Berlin, donde vivía su madre, para
pedir ayuda. Intentó por todos los medios ayudar a Matada, pero el dinero nunca
llegó a su destino. Su “hermano” africano desapareció, hasta que
encontraron su cuerpo, destrozado, en una calle de Londres. Sólo hay dos cosas
que pueden llevar a alguien a hacer un vuelo de ocho horas y media junto a las
ruedas de un avión: el amor o la miseria. Matada sufría de ambas.
Señorita, póngame otro cero…!
Juan Yáñez
De
nuestra lejana niñez, algunas veces, surgen recuerdos que a pesar del tiempo
transcurrido lucen tan frescos como si hubieran ocurrido ayer o temprano en la
mañana. Habitualmente, la nostalgia se hace
presente y obra para que recordemos con el mayor cariño aquellos sucesos que a
través de la vida nos han dejado una huella
positiva. A propósito de ello, amables
lectores, mereció que un domingo de los
tantos que con Bruno, un amigo de muchos años, con el que acostumbramos a desayunar
en casa y a primera hora, en que nos
complace conversar e intercambiar ideas.
En aquella oportunidad, la situación político-social o de otra naturaleza que impera en esta convulsionada sociedad, condicionó que abordáramos el tema del valor o la valentía. Respecto a cualquiera de esas cualidades, coincidimos que lucen tan escasas en estos tiempos, que más que virtudes humanas, dejaron de serlo, para convertirse en una inalcanzable y suprema dignidad, propia de los dioses.
Aquella mañana Bruno ilustró la conversación con una anécdota acontecida en sus años escolares. El recuerdo se ubica en el salón de clase de un segundo o tercer grado y nos dice: En una precisa oportunidad la maestra increpa a un alumno que se encontraba charlando con un compañero, le expresa resueltamente y a boca de jarro: --García, tiene un cero por conversar sin permiso. García, quien era el mejor alumno, un niño en apariencia dócil, a más discreto, aplicado y de excelente conducta. Calló, recibió estoicamente el desproporcionado castigo, mostró una expresión apesadumbrada, quizás vergonzosa… y la cosa, en apariencia quedó allí. Pero no fue así. Pasaron unos instantes… y García reacciona como un resorte y valientemente dice: --¡Señorita, póngame otro cero…!
En aquella oportunidad, la situación político-social o de otra naturaleza que impera en esta convulsionada sociedad, condicionó que abordáramos el tema del valor o la valentía. Respecto a cualquiera de esas cualidades, coincidimos que lucen tan escasas en estos tiempos, que más que virtudes humanas, dejaron de serlo, para convertirse en una inalcanzable y suprema dignidad, propia de los dioses.
Aquella mañana Bruno ilustró la conversación con una anécdota acontecida en sus años escolares. El recuerdo se ubica en el salón de clase de un segundo o tercer grado y nos dice: En una precisa oportunidad la maestra increpa a un alumno que se encontraba charlando con un compañero, le expresa resueltamente y a boca de jarro: --García, tiene un cero por conversar sin permiso. García, quien era el mejor alumno, un niño en apariencia dócil, a más discreto, aplicado y de excelente conducta. Calló, recibió estoicamente el desproporcionado castigo, mostró una expresión apesadumbrada, quizás vergonzosa… y la cosa, en apariencia quedó allí. Pero no fue así. Pasaron unos instantes… y García reacciona como un resorte y valientemente dice: --¡Señorita, póngame otro cero…!
Se hizo un silencio absoluto, que se
podía cortar con un cuchillo… Ni la maestra, ni los alumnos, dijimos ni pío.
Luego de unos embarazosos, momentos la maestra, inmutable continuó con su
clase, su rutina y no se habló más del asunto…
Bruno acabó su relato y ambos sonreímos;
sobraban las palabras. ¿Para qué decir más?. Sin embargo en esas sonrisas
compartidas había mucho para decir y lo decía sin impedimento el silencio y en
un instante apenas.
Nos decía que…, imprescindible es el
valor, porqué si careciéramos de esa virtud, aquellos que suponen haber alcanzado un alto grado de espiritualidad, o de conocimiento, nada habrían logrado, pues el valor va aunado a la santidad o a la sabiduría.
Aceptar y callar son virtudes cuando se
asocian con la humildad, más no, cuando el miedo o el temor se enseñorean en
nuestra mente, desplazan a nuestra conciencia y entonces pecamos por omisión,
que suele ser cobardía…
Terminando la reunión, Bruno ya se
despedía y en la puerta le pregunto: --Y qué pasó con los ceros…?
--En el boletín de calificaciones de
García nunca figuró ningún cero…—Respondió Bruno, montándose en su camioneta…
LA CELESTINA
Juan Yáñez
La
literatura es por sobre todo razonamiento y dicho con la mayor simpleza, una
necesidad de emular la vida con una pluma sobre un papel. El escritor es un facilitador para crear historias, que inspirado por los
acontecimientos que en la existencia ocurren, lo motiva a figurarlos y
concretarlos valiéndose de la palabra escrita.
Roland Barthes, el filósofo, filologo y ensayista
francés contemporaneo, simplifica las ideas y para ello dice: "La ciencia es
basta, la vida es sutil, y para corregir esta distancia es que nos interesa la
literatura." Lógicamente, amigos y consecuentes lectores, para que literatura cumpla su propósito es necesario
que existan escritores y ellos obrando como cronistas, de hechos reales o
imaginarios, intentarán esencialmente establecer
un “diálogo con su tiempo”. Esta última proposición también proviene de Barthes
y a partir de ella, nos adentraremos en nuestro tema: La Celestina.
Es una obra dialogada en prosa, de gran
extensión y complejidad, lo que la hace imposible de ser representada en
teatro. Fue conocida en sus comienzos (1499) y años después, como Tragicomedia
de Calisto y Melibea. Sobre su autoría, a pesar de que durante largo tiempo se
dudara, las evidencias se inclinan hacia Fernando de Rojas, nacido en Puebla de
Montalbán,Toledo (circa 1476), quien estudiara leyes en Salamanca,
posteriormente se desempeñara como Alcalde Mayor en Talavera (Toledo), donde
falleciera en 1541.
El
argumento marca la realidad social de las clases altas que existiera en la
época, en la transición de la Edad Media
y el Renacimiento. Son Calisto y Melibea los protagonistas principales de la
historia, sin embargo es Celestina la que se impone en la obra. Por ello se da el
cambio del título. Es el personaje mejor logrado y a la vez el más interesante
de los protagonistas creados por el autor. La figura de La Celestina ha servido
como obligada referencia sobre los manejos sin escrúpulos que se muestran en la
sociedad. La Celestina
ha pasado a la posteridad como la encarnación de la moral sin el menor recato,
que se practica quizás hoy más que nunca, en ese sub-mundo, político, social,
económico, etc. para convertir en legítimo todo aquello que no lo es, que contrapone
la ley, a la ética, a la decencia, pasando a la torera, sin el menor escrúpulo,
sin un ápice de moral, las disposiciones y normas en provecho propio u otros
intereses. El personaje de la
Celestina no repara en medios para lograr sus objetivos, y es
la perversión personificada que envilece a aquellos a quienes somete.
Son Calisto y Melibea, jóvenes de clase
alta que protagonizan una relación amorosa, evidentemente contrariada por
diversas situaciones e intereses y es La Celestina la intrigante,
la alcahueta de oficio, que obra como mediadora, que se vale de todos los elementos a su alcance
para favorecer, de acuerdo a sus lucros, la relación. Para ello cuenta con la
complicidad de los criados del enamorado a quienes promete y engaña para el
logro de sus apetencias. La historia termina trágicamente con la muerte de los
amantes. Calisto accidentalmente, cayendo de una escalera y Melibea al saberlo
se arroja al vacío desde lo alto de una torre.
Es La Celestina una obra
cumbre de la literatura española y muestra además una lección moralizante que
ha influido hasta nuestros días en esta sociedad.
UNA VELADA MAGISTRAL DE EXPRESIÓN LÍRICA
Juan
Yáñez 13.07.2013
Aquí en
San Juan de los Morros, nuestra patria chica desde hace casi treinta años, que con
ese amor generoso y desinteresado que da la tierra por la que fuimos acogidos, nos
brindó nuevamente una agradable sorpresa musical de una excelencia incomparable.
Nuestras
orquestas sinfónicas, la del Estado y la Juvenil , que son parte de nuestro patrimonio
cultural local más apreciado, nos deleitaron, -juntamente con dos reconocidas invitadas
de honor- la noche del pasado viernes 12
de julio de 2013, con una velada lírica de la mayor exquisitez y emoción que se
escenificara en el Centro Cultural Simón Bolívar.
Bajo la
magistral batuta del maestro asturiano, Hugo Carrio, que ya lleva con nosotros
suficiente tiempo para que le apreciemos y reconozcamos una eficaz labor
formativa en Venezuela toda y en especial en nuestra ciudad y estado, y con la presencia de dos distinguidas damas,
de las que ya hicimos referencia, fieles
exponentes del canto lírico venezolano, que
hicieron la delectación de todos los que asistimos a esa presentación.
Son
ellas, -ambas sopranos líricas de especiales dotes- las damas, Betzabeth
Talavera y Mharía Maneiro, y lo interesante fue conocer sus precisos vínculos
filiales, son hija y madre, respectivamente. Sobre la joven Betzabeth quien nos
emocionara con su calidad vocal, su técnica y su expresividad, que en palabras
del maestro Rodolfo Saglimbeni, quien la reconoce como: “Una de las artistas
más importantes del género operístico en Venezuela”. Otra cita sobre su talento
la da la Revista Somos ,
de Lima, Perú, quienes la distinguen como “La Prinma Donna
Venezolana”.
Actualmente
es la soprano principal del Teatro Teresa Carreño y pese a su juventud, tiene
en su haber profesional una importante trayectoria de extensa enumeración. Del
mismo modo su señora madre, la soprano Mharía Maneiro, quien en su carrera como
cantante de completísima trayectoria, que por más de veinte años, enalteciera la lírica
venezolana en el país y en el extranjero.
Hoy entre otras actividades está dedicada por
entero a la fundación que lleva su nombre, donde realiza trabajos de
producción, formación de las diversas disciplinas afines a la música.
El
programa de esa inolvidable noche que perdurará en nuestra memoria, dio comienzo con la suite Peer Gynt , No. 2 de
Edvard Grieg y luego continuara con el género lírico donde se luciera
especialmente Betzabeth con arias de Mozart, Bizet, Ofenbach, (en esta haciendo
dúo con su mamá, quien nos mostrara su encantadora y cálida voz), luego una pieza
del compositor Cilea y que culminara su presentación entonando y como estreno
mundial, la magnífica obra del maestro Antonio Estevez, “El Ordeñador”.
Hubo
mucho público, del mejor; los viejos seguidores de siempre y otras caras nuevas
de especial sensibilidad que honraron al concierto con largos aplausos y
exclamaciones de aliento y reconocimiento. Una velada para recordar, un ejemplo
reiterativo de cómo se puede hacer música en una pequeña ciudad, con músicos
con los que compartimos a diario en todo lugar de nuestra pequeña geografía.
Son jóvenes de una relevancia y nivel comparable (doy fe, sin exagerar un ápice)
con las grandes ciudades, mucho mejor dotadas desde todo punto de vista del
mundo entero. El concierto finalizó con la Danza Bacanal de Saint Saenz, de magnífica interpretación, magníficamente
dirigida como todo lo demás por el maestro Hugo Carrio.
Ya para finalizar se hace perentorio reconocer la
labor de equipo de la Fundación del núcleo
de las orquestas guariqueñas, el FOSIJEG, en conjunción con los músicos, quienes integrados logran estas
excelsitudes que son un orgullo para el gentilicio regional.
fotos: María Pérez
fotos: María Pérez
La sangrienta tragedia naval del Titanic nazi, el Wilhelm Gustioff
MANUEL P. VILLATORO / abc MADRID (Publicado el 24 de junio de 2013)
Día 21/06/2013 - 21.56h
Más de 9.000 personas fallecieron cuando los soviéticos
hundieron el buque que enorgullecía a Hitler, el Wilhelm Gustloff, al final de la II GM
El Gustloff
Entre todas
las tragedias navales que se han sucedido a lo largo de la Historia , el sobrecogedor
choque del transatlántico Titanic contra
un iceberg siempre se ha alzado por encima del resto. Sin embargo, existe una
catástrofe algo más desconocida pero que, a día de hoy, sigue siendo el mayor desastre marítimo del mundo:
el del Wilhelm Gustloff,
un buque nazi en el que, tras ser torpedeado,
murieron más de 9.000
refugiados y militares del Reich al
final de la II Guerra Mundial.
Aunque menos cinematográfica, la historia del Gustloff
es, en muchos puntos, similar a la del gigante que chocó contra un iceberg. En
ambos había botes salvavidas insuficientes para poner a salvo a todo el pasaje;
en los dos hubo que usar armas de fuego para controlar a los pasajeros
desesperados que intentaban subirse a las barcas de salvamento y en ambos hubo
una ingente cantidad de fallecidos. No obstante, en la catástrofe del buque
nazi fallecieron seis veces más personas que en el barco de la White Star Line.
El
buque de la Alegría
La
construcción de este gigante de los mares se dejó a cargo de los astilleros Blohm & Voss por mandato de Adolf Hitler, quien
ordenó además que el buque debería ponerse a las órdenes de la Kraft durch Freude (KdF), una
organización nazi dedicada a establecer las vacaciones de los habitantes de
Alemania. En 1937, tras muchos meses de fabricación, este transatlántico fue
botado definitivamente por el mismísimo Führer.
«El primero
de mayo de 1937 se anunció en la radio y en la prensa: “El primer buque de
nueva construcción de la KdF
del Frente Alemán del Trabajo será botado el 5 de mayo de 1937 en la explanada
del astillero Blohm & Voss de Hamburgo. El Führer y canciller del Reich,
Adolf Hitler, viene a Hamburgo para el acontecimiento. […] Todo Hamburgo está
emocionado”», recuerda Heinz
Schön, uno de los pocos hombres que lograron salvar la vida en esta
catástrofe naval, en su libro «La tragedia del Gustloff. Relato de un superviviente».
En cuanto a
su nombre, y a pesar de que en un principio se barajaban otras posibilidades,
finalmente se decidió botar este transatlántico comoWilhelm Gustloff en honor de un político nazi asesinado
algunos años antes. Así, aquel 5 de mayo, miles de miembros del partido nazi,
soldados, y civiles, enarbolaron sus banderas para recibir a este nuevo buque
de recreo bajo los gritos de «Sieg heil» (victoria y gloria).
El gran
transatlántico de Hitler
Con 208,5 metros de eslora
y 23,5 metros
de manga en su parte más ancha, este buque no contaba con la gran envergadura
del Titanic (que le superaba en 60 y 5 metros respectivamente). No obstante, las
dimensiones del barco nazi le convertían, según recoge Schön, en el 5º buque alemán de mayor tamaño y
en el 25º a nivel internacional.
Hitler ordenó construir varios buques de recreo que
pudieran ser utilizados en combate
El Gustloff fue ideado para
transportar aproximadamente a 1.465
pasajeros por travesía (a los
que se sumaban los aproximadamente 500 tripulantes), para lo cual necesitaba de
unas colosales instalaciones en su interior. «Alimentar a casi 2.000 personas
no era tarea fácil. En la cocina trabajaban 28 personas. Por menú se preparaban
unos 400 litros
de sopa, 160 litros
de salsa, 400 kilos de verduras y 1000 kilos de patatas. […] En la cafetería se
usaban cada día una media de 50 kilos de café, 100 kilos de azúcar, y en cada
comida, 800 litros
de líquido y 250 litros
de leche. En el bufé, donde se cortaba, se untaba y se disponía el pan, se
consumían 10.000 rebanadas de pan al día, dos barriles de mantequilla de 125
kilos y 100 kilos de queso en cada merienda» señala el superviviente.
Este buque se
destacaba además por una curiosa característica: no contaba con clases, pues
todos los camarotes eran de un lujo considerable y similar. Sólo había una
excepción, la estancia creada especialmente para Hitler. «El “Camarote del
Führer” se diferenciaba de los demás camarotes del “barco sin clases” por
un equipamiento mejor, aunque no extremadamente lujoso», completa Schön en su
libro.
Primeros
travesías y transporte de la
Legión Cóndor
Después de realizar una travesía inaugural el 23 de
marzo de 1938 sin incidentes, el Wilhelm Gustloff comenzó a llevar a cabo todo
tipo de ostentosos viajes a múltiples partes del mundo. De hecho, pronto
comenzó a hacerse famoso por efectuar un trayecto a la isla de Madeira. Para
sus pasajeros, cruzar los mares a bordo de este inmenso transatlántico era todo
un honor y un privilegio.
Sin embargo,
tras apenas unos meses en activo como barco de recreo, el Gustloff llevó a cabo
la primera de las muchas misiones militares que, en un futuro, tendría que
realizar. Y es que, el 22 de mayo de 1939 el Führer ordenó a este trasatlántico
dirigirse a Vigo, donde tenía la orden de recoger a la Legión Cóndor, los soldados
alemanes que habían combatido junto a Franco en la guerra española.
El Gustloff participó en varias operaciones de rescate de
heridos
«En España había finalizado la Guerra Civil. La
participación alemana en esta guerra en suelo español, una especie de
“escenario de prueba” para la
Segunda Guerra Mundial, había comenzado el 1 de agosto de
1936 con la llegada de los primeros 85 voluntarios alemanes. Después, Hitler
había decidido apoyar masivamente a Franco. Entre 1936 y año nuevo de 1939
invirtió 500 millones en este nuevo campo de maniobras para las tropas, en
nuevas armas y en nuevas tácticas, en aviones alemanes, blindados, munición, y
20.000 soldados», determina el escritor alemán.
Pocos días después, el Gustloff amarró en el puerto ante
los aplausos y las lágrimas de alegría de los militares españoles. «A primera
hora de la mañana del 25 de mayo de 1939 llegaron al Gustloff altos oficiales
españoles y oficiales de aviación alemanes […] A la mañana siguiente […] la España de Franco se empleó
a fondo para la despedida. Miles de fascistas estaban de pie en el puerto para
decir adiós a sus compañeros de armas; la noche anterior tuvieron celebración a
bordo con ellos», añade Schön.
Un
hospital sobre el mar
No obstante,
todo cambió para el Gustloff el día en que Hitler hizo oficial el inicio de la II Guerra Mundial. Aquella mañana
del 1 de septiembre de 1939, el líder nazi se dirigió mediante un discurso a
multitud de buques para ordenarles servir de apoyo a las Fuerzas Armadas
convirtiéndose en barcos
hospital.
Con esta decisión, Hitler desveló definitivamente el
maquiavélico plan que llevaba orquestando años atrás. Y es que, como Alemania
tenía prohibida por la comunidad internacional la construcción de cualquier
buque que pudiera ser destinado para la guerra, había ordenado crear varios
barcos que pudieran reconvertirse rápidamente en hospitales y armas flotantes.
Los nazis pretendían evacuar en buques a miles de
refugiados alemanes
Uno de ellos era el Gustloff, que en
poco tiempo se modificó para surcar los mares como un buque enfermería. Para
ello, se pintó enteramente de
un blanco impoluto sólo
atravesado por una gruesa línea verde. A su vez, se añadió en su chimenea el
símbolo de la cruz roja. Si antes su aspecto era, cuanto menos, imponente,
ahora este gigante había adquirido la apariencia de un fantasma.
«A partir del 1 de septiembre de 1939 ya no hubo ningún
buque de Fuerza y Alegría llamado Wilhelm Gustloff. […] Se terminó el sueño del
buque de recreo, de las travesías marítimas para los trabajadores, de los
espléndidos viajes a Madeira, alrededor de Italia y a los fiordos noruegos. Fue
un breve sueño como buque de la
KdF el que pudo soñar el Wilhelm Gustloff. Duró apenas un año
y 116 días. El tiempo de la alegría había terminado», finaliza el escritor.
Tras entrar a
formar parte de la Armada ,
el Gustloff participó en varias misiones de rescate y curación de heridos a lo
largo de toda la costa. A su vez, fue uno de los buques hospital movilizados
por Hitler para llevar a cabo la «Operación León
Marino» es decir, la ocupación nazi de Gran Bretaña. No obstante,
finalmente este plan no se llevó a cabo.
Al
servicio del ejército
Después de
que se cancelara la «Operación León Marino» el Gustloff fue dado de baja como buque
hospital y reconvertido, el 21 de noviembre de 1940, en una vivienda para la Sección II de la Segunda División
de Instrucción Submarina. Además, para darle una mayor apariencia militar, se
volvió a repintar de forma similar a los buques de la Kriegsmarine y se le añadieron algunas
ametralladoras antiaéreas como posible defensa ante los cazas aliados. Sin
duda, algo insuficiente para un transatlántico de esas dimensiones.
«Acabó
anclado en el puerto de Stettin durante más de cuatro años, convertido en el
alojamiento de los cadetes de la cercana base de instrucción en guerra
submarina», determina por su parte Justino
Balboa en su libro «Grandes enigmas de la Segunda Guerra Mundial».
En cambio, cuando la opinión general era que ya nunca volvería a navegar, el
Gustloff recibió su última misión, la que condenaría a casi 10.000 personas a
la muerte.
«Operación
Hannibal», el inicio de la matanza
De esta forma, en enero de 1945 la situación cambió para
el olvidado y amarrado Gustloff. Aquel fatídico mes, el transatlántico recibió
la orden de dirigirse a la región de Gdynia -ubicada en Polonia- para rescatar
a los refugiados alemanes que huían del avance del ejército rojo en la Prusia Oriental.
Y es que los rusos, ávidos de venganza, se cernían ahora inexorablemente sobre
el territorio nazi.
El Gustloff
formaba parte de la llamada «Operación Hannibal», un plan mediante el
que los líderes nazis pretendían, con la ayuda de 1.100 buques, desplazar a más
de dos millones de refugiados a territorio seguro y fuera del alcance de la
guerra. No obstante, lo que no sabían los altos mandos era que, a pesar de que
salvarían a un gran número de civiles, las aguas del Báltico quedarían teñidas
de rojo con la sangre de los fallecidos en el hundimiento del transatlántico
que, en su día, ordenó construir Hitler.
«Todos los buques disponibles en el Báltico (militares,
mercantes e, incluso, pesqueros) fueron destinados a la evacuación. En aquellos
momentos, en el puerto, más de 60.000 refugiados trataban de abordar las naves,
en un estado total de caos y confusión. Mientras los oficiales intentaban
contabilizar y distribuir lo mejor posible a los pasajeros, eran muchos los que
subían a bordo desordenadamente burlando la guardia», explica Balboa.
Una
carga 9 veces superior a la debida
Eran momentos desesperados, pues quedarse en tierra para
la población significaba hacer frente a una muerte casi segura. Por ello, y a
pesar de que se habían asignado una serie de pasajes provisionales para el
Gustloff, fueron miles los que lograron hacerse un hueco a costa de la
incapacidad moral de los guardias, quienes no pudieron negar la entrada a
nadie. Así, el transatlántico contaba el día de su partida con miles de
pasajeros a bordo.
El S-13 soviético lanzó 4 torpedos que sentenciaron al
Gustloff
«Las últimas investigaciones dicen
que (con independencia de las cifras oficiales) a bordo del Gustloff se
hacinaron 8.956 refugiados, 918 oficiales y marineros de la 2ª División de
Submarinos, 373 mujeres del cuerpo femenino auxiliar de la armada, 173
auxiliares y 162 heridos graves, lo
que hacía un total de 10.582 personas» completa el autor de «Grandes
enigmas de la Segunda
Guerra Mundial». Es decir, el transatlántico partía nada
menos que con una carga 9 veces superior a la aconsejable.
Sin embargo, el problema no era únicamente que no
quedara ni un resquicio libre en el veterano buque –algo que dificultaba las
posibilidades de supervivencia en caso de catástrofe naval-, sino que no había
a bordo botes suficientes para todos los pasajeros. De hecho, en caso de que
sucediera un contratiempo y se hiciera necesario abandonar a su suerte el
barco, únicamente existían balsas de salvamento para unas 5.000 personas.
Partida
hacia la muerte
Con todos estos problemas en sus anchas y metálicas
espaldas, el Gustloff levó anclas el 30 de enero de 1945, día en el que,
curiosamente, los alemanes celebraban la subida de Adolf Hitler al poder en
Alemania. Aquel día, en cambio, los ánimos no estaban para fiestas. El frío
sacudía a aquellos que se encontraban en las cubiertas superiores y la baja
temperatura del mar hacía imposible la supervivencia de aquel desdichado
pasajero que resbalara y cayera al mar.
Por su parte, la tripulación militar del buque tampoco
celebraba realizar ese viaje, pues sabían que estaban casi indefensos ante
cualquier ataque. De hecho, temían sobremanera un asalto marítimo debido a la
presencia en el Báltico de multitud de submarinos soviéticos y a la escasa
escolta que había recibido el Gustloff (un pequeño torpedero –el Löwe- que poco
podría hacer ante una ofensiva coordinada del enemigo).
La
decisión fatal
Tras algunas horas de viaje, y con los nervios a flor de
piel, un mensaje llegó a los capitanes nazis que dirigían el buque. Las
noticias no podían ser peores. Según se explicaba, una unidad de dragaminas
alemana navegaba en su dirección y había peligro de colisión. Por ello, se
hacía necesario encender las luces de posición del navío, hasta ahora apagadas,
para que los barcos pudieran esquivar al poderoso Gustloff.
El navío se llevó al fondo del mar casi 10.000 almas
Tras una acalorada discusión en el
puente, los oficiales dieron la orden y las luces se encendieron. Sin embargo,
y exactamente como temían, el breve momento en el que estuvieron activadas
reveló la posición del transatlántico, que fue visto por el submarino soviético
S-13 al mando de Alexander Marinesko. Él sumergible del Ejército Rojo no lo
dudó, cargó cuatro torpedos y tomó posiciones para atacar el flanco de un buque
cargado de civiles y tropas del ejército de Hitler.
«A las 23:00 en punto, hora de Moscú, el submarino se
colocó en posición de disparo. El S-13 se acercó a unos 1.000 metros del
objetivo. Marinesko ordenó preparar los torpedos de proa para un ataque en
superficie y sumergirse luego a una profundidad de tres metros. Cuando la proa
del enorme buque fue reconocible en el centro de la retícula del periscopio del
S-13, Marinesko dio la orden», explica el escritor alemán. No había vuelto
atrás, el sumergible ruso había lanzado sus cuatro torpedos.
Tres
impactos mortales
Unos minutos después, aproximadamente a las nueve y
cuarto de la noche, tres impactos hicieron blanco en el costado de estribor del
Gustloff. Las explosiones, que zarandean el buque, fueron las inyecciones
mortales que condenaron a los miles y miles de pasajeros.
El primero impactó sobre la proa, provocando el
cierre de los mamparos de seguridad que evitaban que el barco se fuera a pique.
En un suceso similar al acaecido en el Titanic, miles de personas se quedaron
aisladas en la sección delantera del barco, ahora sellada, sin posibilidad de
subir al exterior. Estaban condenadas a morir ahogadas.
El segundo torpedo, por su parte, estalló en la
piscina interior de la cubierta más baja del Gustloff, la cual se había vaciado
para que se acomodaran en ella varias decenas de enfermeras auxiliares de la
marina. «La mayoría de las víctimas ni siquiera debió de oír el estruendo. La
muerte les sobrevino en el barco de la forma más fácil, las sorprendió mientras
dormían», completa Schön. Finalmente, el tercero chocó contra la parte trasera
del barco, mientras que el cuarto no llegó a salir, debido a un fallo mecánico,
del S-13.
El
terror se apodera del pasaje
Casi automáticamente, y a sabiendas de que el número de
botes era insuficiente, una avalancha humana se lanzó sobre las escasas barcazas
de salvamento mientras el barco se escoraba a estribor. En apenas 10 minutos el
terror se apoderó de toda alma a bordo. Desde el puente, la orden fue clara:
¡Mujeres y niños primero!
Pero, como era de esperar, muchos hombres no aceptaron
esta premisa y cargaron contra los botes y los oficiales que los custodiaban.
Así, en una situación muy similar a la sucedida en el Titanic, algunos soldados
se vieron obligados a abrir fuego con sus pistolas sobre los pasajeros para
evitar que ningún varón subiera antes que una mujer o un niño a un bote
salvavidas.
La tragedia del Gustloff sigue siendo la más grande de la Historia
«Mientras la gente buscaba
desesperadamente en la cubierta superior del Gustloff alguna posibilidad de
salvación, muchos seguían luchando en el interior del buque contra un destino
horrible; yacían heridos o aturdidos por los gases de las detonaciones, en los
camarotes, por los corredores y en las salas, estaban tirados, tumbados en el
suelo o corrían desesperados de un lado a otro», añade en su texto el autor de
«La tragedia del Gustloff»
En pocos minutos los botes se acabaron a pesar de que
aún quedaban miles de mujeres, niños y hombres a bordo de este ataúd de metal.
En ese momento la desesperación se hizo todavía más palpable mientras cientos y
cientos de personas trataban de aceptar el cruel destino que les esperaba en
aquellas gélidas aguas.
Los
últimos minutos del gigante
El Gustloff no tardó mucho en irse al fondo del mar
llevandose consigo a todas esas almas en su interior. Tal fue la impotencia de
algunos pasajeros que, según narra Schön, un oficial alemán prefirió disparar a
su familia –una mujer y dos niños menores de cinco años- antes de que estos
murieran ahogados.
Finalmente, y aproximadamente una hora después de que el
S-13 disparara sus mortales torpedos contra el navío nazi, el Gustloff se fue
al fondo del Báltico junto con 9.400 personas y dejando unos 1.000 escasos
supervivientes. Los números hacen que, aún hoy, el desastre de este buque sea
el mayor de la historia naval.
EL BLOG OPINA
Una tragedia naval sin precedentes hasta la actualidad, que enlutara al régimen más pérfido que haya existido, capaz de utilizar en su beneficio los ardides más perversos e inhumanos, al igual con propios y extraños. Una historia impresionante en que hombres, mujeres y niños inocentes perdieran la vida de una manera por demás terrible y atormentada, que aún logra conmover hasta el ser más indiferente.
Castillo de San Carlos Concordia (Entre Ríos; Argentina)
Juan Yáñez
08.06.2013
Aquellos que visitan Concordia, una
apacible ciudad situada al margen del río Uruguay, en la provincia argentina de
Entre Ríos, no deben dejar de visitar las ruinas del Castillo San Carlos. Están
ubicadas dentro de un predio de casi 100 hectáreas , de un
paisaje encantador, conocido como «Parque San Carlos o Parque Rivadavia», una reserva natural
ubicada sobre una alta y ondulada meseta donde se cobijan especies zoológicas y
botánicas del lugar y también algunas importadas. Desde allí se domina
ampliamente el río, donde se destaca el embalse de Salto Grande. En lugar de
una inmejorable ubicación tanto paisajística, como por su fácil acceso y
cercanía con la ciudad, comenzó hacia 1867, su reconocimiento. Luego de
diversos propietarios que constan en documentos catastrales, en el solar se
construye una vasta casa con mirador hacia el río, de donde es posible observar
la costa uruguaya y con ese fin su titular hizo la construcción.
Todavía hoy se conservan vestigios de aquella
finca. Posteriormente al fallecer su
propietario, sus herederos venden y se construye un saladero, del que aún
existen ruinas y que funcionara por poco tiempo, hasta que una firma francesa
se interesa en instalar en el lugar una fabrica de conservas. A ello es enviado
Edouard De Marchy, quien lejos de su propósito, complacido con el espacio, lo adquiere para construir
su propia residencia.
El Castillo de
San Carlos
En un extremo de ese reservorio donde la vista se deleita con una visión
panorámica hacia cualquier lugar donde se mire, se encuentran las ruinas del «Castillo
de San Carlos», comenzó su construcción en 1885 y habitado en 1888 (al estilo Luis XV) por el conde francés Edouard de
Machy, enamorado del paisaje, el cual es en realidad de una particular belleza,
(que tuve la oportunidad de disfrutar en mis años jóvenes) quien importara
desde Europa casi todos los materiales para su construcción, con la excepción
de la piedra lavada un excelente aditamento
que fuera extraída de la costa del río y se usara como revestimiento
exterior del edificio. La estructura de hierro fue traída desde el Reino Unido,
los pisos eran de “roble eslabonia” y los revestimientos interiores y escaleras
de mármol de Carrara. Los cristales decorativos de Bohemia, el mobiliario
realizado en Italia, Francia Alemania, los cortinados y tapices de Francia y
las obras de arte de reconocidos maestros europeos. El alumbrado de las
dependencias interiores se realizaba con gas distribuido por tuberías, lo más
adelantado para la época.
El matrimonio
De Machy abandona el castillo
De Machy y su esposa solo vivieron tres años en el lugar,
partiendo a Francia en 1891, sin dar mayores explicaciones y llevándose
solamente la vestimenta y algunos artículos personales, quizás con la intención
de regresar.
La mansión siguió siendo propiedad de los De Marchy, años
después alquilada, en la que vivieron varias familias, hasta que fue adquirida
por la Sociedad Rural
de Concordia, quien la ocupara por un
tiempo.
Los Fuchs
Balon, sus nuevos inquilinos
Ya en 1929 fue adquirida por la Municipalidad de
Concordia, quien la alquiló a la familia Fuchs Balón, quienes fueron sus
últimos ocupantes y fueron quienes dieron inicio a la reserva natural que aún
se conserva en el lugar. Ellos fueron los que se encargaron de iniciar la cría
en un ambiente adaptado a mangostas, monos, serpientes, zorros, iguanas y otros
animales exóticos. De igual forma se ocuparon de la fauna autóctona y de
adecuar y expandir la zona boscosa para la protección de las especies.
Antoine de
Saint Exupery aterriza en un prado próximo al Castillo.
De ellos surge otra historia que será la más recordada, la
que más nos interesa y que recubre de un especial romanticismo por el personaje
que comparte e interviene en ella.
Fueron los Fuchs Balon quienes coincidieron casualmente con el escritor francés Antoine de
Saint-Exupéry. Dice la historia que un día las hijas del matrimonio,
quienes eran dos y cabalgando por los prados de la propiedad, contemplaron
sorprendidas aterrizar una avioneta.
El piloto que conducía la nave, era nada menos que Antoine de Saint-Exupéry, que en aquellos
momentos se ocupaba de organizar una compañía de correo aéreo en la Argentina. Quizás
lo sucedido fue producido por una
“panne” (percance aéreo) similar al que nos contara años más tarde en “El
Principito”, su libro más célebre y recordado o porque le impresionó la belleza
del lugar y decidió tocar tierra. Lo cierto es que a raíz de aquella
experiencia y en honor y reconocimiento a las jóvenes que le recibieron en ese
campo de aterrizaje improvisado, publica una nota alusiva en Paris, que titula
“Las princesitas argentinas” y a posteriori también hace referencia de este
hecho en su libro “Tierra de Hombres”, en el cual anota: «Había aterrizado en
un campo y no sabía que iba a vivir un cuento de hadas, fue en un campo cerca
de Concordia en la Argentina ».
Saint Exupery regresaría en otras oportunidades al lugar.
La destrucción
del Castillo de San Carlos
Por razones que desconocemos, la casona fue desocupada y los Fuchs Balón fueron a vivir a una estancia. Es
entonces, que el legendario castillo de San Carlos fue de inmediato saqueado,
--infame culto a la ignorancia de los pueblos que aún no aprendieron del
respeto hacia las personas y las cosas y que tampoco sus gobernantes se
ocuparon de educarlos-- en ello se perdió todo lo que allí se atesoraba ante la
indolencia y la complicidad de la autoridad. Lo que no se pudieron llevar lo incendiaron y
todo terminó destruido con un voraz incendio provocado, ocurrido el 25 de
septiembre de 1938.
Epílogo
Visitamos el lugar en 1968, hasta buena parte de las ruinas
se habían llevado de aquello tan magnífico y digno de conservarse con el mayor orgullo y estima. En Europa aún
se atesoran y preservan con el mayor celo y trascendental empeño edificaciones
y objetos del pasado Aún pudimos ver una
placa que fuera colocada recientemente (en aquellos años) que hacía mención de
la visita de Saint Exupery.
La verdadera ignorancia no es la ausencia de conocimientos,
sino el hecho de negarse a adquirirlos y los encargados de educar, tolerarlo.
Agradecimientos
Fuentes y gráficas: wikipedia lecturasyescrituras.com taringa turimoentrerios.com
P.D.
El aviador francés vivió en Argentina casi dos años; aquí conoció a su esposa, Consuelo Soucín, y abrió nuevas rutas para la Aéropostale de su país. En cierta ocasión, debió aterrizar de emergencia en Concordia, norte entrerriano, e inmortalizó escenas del lugar en el capítulo 5, “Oasis”, de “Tierra de hombres”. La casa donde se alojó cerca del río Uruguay, llamada Palacio San Carlos, acaba de ser puesta en valor por el gobierno nacional. Y precisamente allí fue Rosa Maxit el domingo 27, luego de votar. Concordia no está lejos de San José. Visitó el Palacio San Carlos y recordó otra vez el secreto que el zorro le confió al principito: “es muy simple: no se ve bien sino con el corazón; lo esencial es invisible a los ojos... . El tiempo que dedicaste a tu rosa hace que ella sea tan importante para ti. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa”.
Fuente: Verónica Toller Revista Ñ 04.11.13 (San-Jose-tributa-El-Principito)
Fuentes y gráficas: wikipedia lecturasyescrituras.com taringa turimoentrerios.com
P.D.
El aviador francés vivió en Argentina casi dos años; aquí conoció a su esposa, Consuelo Soucín, y abrió nuevas rutas para la Aéropostale de su país. En cierta ocasión, debió aterrizar de emergencia en Concordia, norte entrerriano, e inmortalizó escenas del lugar en el capítulo 5, “Oasis”, de “Tierra de hombres”. La casa donde se alojó cerca del río Uruguay, llamada Palacio San Carlos, acaba de ser puesta en valor por el gobierno nacional. Y precisamente allí fue Rosa Maxit el domingo 27, luego de votar. Concordia no está lejos de San José. Visitó el Palacio San Carlos y recordó otra vez el secreto que el zorro le confió al principito: “es muy simple: no se ve bien sino con el corazón; lo esencial es invisible a los ojos... . El tiempo que dedicaste a tu rosa hace que ella sea tan importante para ti. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa”.
Fuente: Verónica Toller Revista Ñ 04.11.13 (San-Jose-tributa-El-Principito)Las Cuatro Verdades: Carta Abierta a José Vicente Rangél
CARTA
ABIERTA
José
Vicente:
En
realidad no sé por dónde empezar, ni por donde terminar. Es tan dilatada tu
carrera política como Candidato, Diputado, Ministro, Canciller y como fiemo
(estiércol, excremento) de la más alta calidad.
Quizá no
haya un politiquero traidor en Venezuela que se haya manejado mejor que tú
-bueno, exceptuando a tu compadre Teodoro, con el que siempre tuviste
relaciones cordiales hasta que te pateó el culo y te echó del
partido. Todavía nos acordamos de tus pancartas electorales allá por el
’73. Bueno, luego, en el ’78 y en el ’83.
Es tanto
lo que has logrado en estas últimas décadas y cubre tantas aéreas: desde tu
participación impuesta por tí y fallida en las contiendas electorales, hasta
que en el 83 se te arrechó Teodoro y te sacó del M.A.S. por tener en tu haber
actos innumerables de corrupción, tráfico de armas, extorsión, y crímenes de
toda índole.
¿Te
acuerdas de aquellos tiempos con tu otrora socio Luís Miquilena en el Instituto
Municipal de Crédito de Caracas en los tiempos de Betancourt?. ¿Te
acuerdas cuando te salió el tumor cerebral y te llevó tu mujer la chilena
arribista y trepadora Ana Avalos, a casa de tu gran amigo Fidel Castro a
operarte en Cuba y del tiro, como siempre has sido un pantaleteado, te estiró
el cuero de la cara que ahora pareces chino?
No te
preocupes que sé que todo te es indiferente las nuevas generaciones y este país
de frágil memoria ni se acuerdan, ¡ni se acordarán mañana!. Pero
retrocedamos un poco en la historia que bien sabes que este país no tiene
memoria, eran los tiempos de la primera presidencia de Carlos
Andrés. Estuvieron a punto de enjuiciar al Presidente cuando había una
semblanza de división de poderes en el Congreso y milagrosamente fue tu voto el
que lo salvó.
Se corría
el rumor de que la DISIP
de esos tiempos estaba en posesión de fotos comprometedoras de tu mujer, Ana “La Donna ” si pues es así que le
gusta que la llamen-, en u “taller” de la alta Florida donde hubo ballets
rosados, drogas a granel y prácticas sexuales tipo “Calígula” con “La Donna ” en papel estelar
“micrófonos” en mano? O sino cuando está rogando al gobierno a comprar sus
esculturas erráticas con formas de falo, a precios exorbitantes, o cuando está
cobrando comisiones por la venta de armas.
Te
acuerdas del FAVORZOTE que le pediste a CAP cuando la otrora digna Guardia
Nacional agarró a tu “Donna” con el sátrapa y pillo de Guillermo García Ponce,
en Guarenas con un lote de armas Ucranianas para la guerrilla colombiana y
llamaste lloriqueando como siempre a CAP para que no se llevaran a tu mujer a
la cárcel de mujeres, como le correspondía? O tampoco te acuerdas de los
depraves de tu hija Gisela que tiene más huellas de manos de hombre en su cuero
que la ONIDEX
y cuando los sicarios mataron a su penúltimo hombre- José Alberto Totesaut
Salicetti, por traidor a la mafia y le volaron los cesos tu querías que el
desgobierno del viejo esclerótico, arrogante, patán, soberbio y decrépito de
Caldera dijera que a tu “yerno” lo había matado el hampa común? Como no lo
lograste y se supo la “fichita” que es tu puta hija, sí la mismita que tú le
ofrecías al sátrapa de Miraflores para que te la preñara y enquistarte con la
jauría, pues utilizas a quien sea en tu diabólica ambición de poder y venganza.
El
sátrapa se la “echó” un pocotón de veces pero no salió preñada y se aburrió de
ella. Juraste vengarte y te aliaste a este demonio de quinta categoría a quién
sedujiste cual Rasputín a la Zarina Alejandra y lo pudiste manejar a tu
antojo. Te dió la
Cancillería , luego el Ministerio de la Defensa de donde salíste
como corcho de limonada, por cierto y luego, cuando le volviste a lamer el
culo, cómo y dónde le gusta a ese bestia, te nombró vice-presidente. Pero La
bestia olió tu aliento tan fétido como el de él y te agarró tirría, sabiendo
como cerdo, que tú eres más falso que billetico de 7!!!.
Sin
embargo, todos sabemos que tu perfidia no conoce límites. Juraste vengarte -con
esa frialdad y cálculo invertebrado- que siempre, siempre te ha caracterizado,
sabes que te conozco, ¡RATA! Y bien que el destino colaboró contigo: fuiste el
voto decisivo en el enjuiciamiento a Carlos Andrés en su segundo periodo. ¿Por
cuánto es que fué? Yo sí sé, pediste la bicoca de tan solo $20.000.000,00 de
dólares? Y “Papi-Papi -léase tu hijo maricón- corrió a Maiquetía y raudo se
llevó el chequecito de gerencia a Zúrich, en primera clase en vuelo de
Swissair! ¿Qué tiempos aquellos, verdad?
Aquella
“comisiónsita” fue una bagatela comparada con el sistemático enriquecimiento
súbito de ahora. Nada, ni nadie se interpone en tu camino. Si no
pregúntaselo a Danilo Anderson ó a la William Rara – ambos en el infierno, junto a
Caldera, Tascón, Lina Ron y Carlos Escarrá- Anderson y “Rara” porque cometieron
el mismito error: pedir más real y poder o soltaban la lengua de todos los
fraudes electorales y de la “verdad” del 11 de Abril.
¿Por qué
debemos asombrarnos cuando dices que el “HEROE” Carlos Brito -Q.E.P.D.- decidió
morirse en un momento muy oportuno para los intereses de la robolución, qué
hijo de puta cínico eres!!!
Podríamos
escribir numerosos volúmenes sobre toda la estela de ignominiosos actos que has
dejado cual legado de oscuridad y oprobio.
¿Te
acuerdas cuando astutamente engañaste a toda Venezuela con aquel programa
dominguero por Televen dándotelas de “periodista” (??) si eres un cobero
incurable! Coño de tu Madre, tú nunca te graduaste de nada!!! ¿O lo vas a
negar? Eras un simple “columnista” de El Universal, el mismo que te pagaba por
tus artículos generosas sumas quince y último y a quien ahora atacas desde tu
cloaca, y engañaste a medio mundo con tu sagacidad satánica hasta que te
operaron del tumor y se te revolvió la mierda que siempre tuviste entre las dos
orejas, cabrón de cabrónes!
¿Te
acuerdas cuando “Cicerón” -el mismísimo hijo de puta de Chávez- te indicaba
todos los actos de corrupción de la cuarta?
El
venezolano promedio se levantaba los domingos con dos cosas en mente: ver tu
programa y leer tu columna que publicabas en El Universal. Ah!! Qué tiempos
aquellos ¿verdad?
Venezuela
era todavía la República
a secas! Tan diferente ahora! Cuántas viviendas tienes en EE.UU., Chile,
República Dominicana, Barbados, Suiza, etc… Ni hablar de tu castillo en
Caracas, coño con muralla impenetrable en la Alta Florida ,
circuitos cerrados de TV hasta el la casa del perro, cercado eléctrico,
guardias nacionales apostados en garita -serán “amigos” de “La Donna ”? Digo, porque no se
despegan de tu casa!!! Estás cerquíta de los campos de Golf ¿Te acuerdas de la
soberana arrechera que agarraste cuando no te dejaban entrar al club como
miembro? Yo, Sí!
El tiempo
avanzo y tú con tu característica frialdad y cinismo proclamabas “Todo está
excesivamente normal” durante la huelga general de Diciembre 2002 Febrero 2003.
Para ti: muertes, armas, sangre, narcoguerrilla, destrucción, saqueo, injuria,
calumnia, encubrimiento, cinismo son ‘excesivamente normal.”
Una vez
más no nos has defraudado y dices lamiéndole el culo con tu naríz marrón:
“Chávez no es un autócrata ni un dictador represivo, es un demócrata a
diferencia de los mandatarios “títeres” del Imperio de la Cuarta República.”
(???) Hay que tener la sangre podrída como solo tú, cabrón de cabrónes!
Y ahora
estás dispuesto a dar el todo como encargado del negocio -nombramiento oportuno
para tu desmedida ambición; pero algo extemporáneo, pues te devuelve al tapete
del protagonismo que tu ego siempre ha anhelado y estarás en el ojo del huracán
cuando el sátrapa dé su último suspiro de odio y sea guiado al más profundo de
los círculos dantescos del infierno.
Y tan
solo pensar que fueron los políticos de la IV quienes sí supieron frenar tus desmedidas y
frías ambiciones de poder, de dinero, y de venganza contra el mundo entero.
Por
cierto, mientras te ríes y acaricias tu gélido bigote. (y hablando de zamuros:
esas lindas criaturas comparadas a tu ausencia de alma…) hay alguien que te
esta “zamureando” y a la cual no podrás comprar, ni engañar, ni burlar, ni
jactarte de ser más astuto: ¡La muerte! ¡Tu muerte, malnacido y despreciable
ser que dejaste morir a tu madre en un hogar de ancianos en Barquisimeto de
insolvente pues la abandonaste, porque se puso de lado de tus hermanos que
reclamaban la jugosa herencia que llena de mierda y sangre te dejó tu corrupto
padre quien fue testaferro de Gómez y murió multimillonario! Guerrillero tú? No
joda!
Primero
es guerrillero el pato Donald, bueno tu como que también “nadas” en ésos
charcos, de tí no me extrañaría que dieras hasta las nalgas por poder y real!
Púdrete Rata inmunda!.
Debes
tener un friíto en el estómago pues el cáncer no perdona y menos a cerebros tan
podrídos como el tuyo.
Recibe un
fuerte abrazo de satán quien ya te prepara tu “suite” cabrón de cabrónes!
Sabes muy
bien quién soy!
WKL.!
EL BLOG OPINA
Demasiadas cosas juntas, un largo expediente en que habrá mucho de cierto y probado y también en menor proporción, de cierto, pero no probado y algo o más de folletín por entregas. Un personaje que hasta sus amigos, (si los tiene) lo calificarán, sin la menor duda, de "trepador profesional" y están en lo cierto. Una triste figura, sin mayor imaginación, que ya dió lo que tenía que dar. Sin embargo la "carta" es un documento que incluye a otros involucrados, que dará lugar (cuando no haya cosas más importantes) dedicarle algún tiempo...
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