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Bienvenidos amables amigos y consecuentes lectores de nuestra................. COLUMNA DE PAPEL

Blog de Juan Yáñez, desde San Juan de los Morros, Venezuela....

LA FINALIDAD DEL PRESENTE BLOG ES PARA EXPRESAR IDEAS, COMENTAR LO QUE CONSIDERAMOS DIGNO DE ELLO Y HASTA PARA DECIR LO INCONVENIENTE SI FUERA NECESARIO...




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LA JUSTICIA, EL DERECHO Y LA LEY

Juan Yáñez
Publicado en el Diario La Antena de San Juan de los Morros, Venezuela, el 19 de junio de 2011.
                                                                     Ser santos es una excepción; ser justos es la regla. Errad, desfalleced, pecad; pero sed justos.  Los Miserables. Víctor Hugo                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    Amables y consecuentes lectores, dedicaremos  la columna de hoy a un tema que                                                    siempre es de rigurosa actualidad y ya el título de la misma, los está orientando para donde va nuestra intención. Ante todo aclararemos que no somos profesionales del Derecho, ni aficionados a la Jurisprudencia, ni nada parecido, sino simplemente personas comunes y corrientes. El conocimiento de la LEY es un ineludible y primordial compromiso de todos los  ciudadanos, de aquellos  que se honran y se enorgullecen de serlo, de los que son indiferentes y también  de aquellos que prefieren transitar al margen del orden y del derecho. De la misma manera la aplicación de la ley por parte de aquellos que se encargan de su administración los obliga a proceder con la mayor objetividad posible;  se debe aplicar la ley conforme a  normas y preceptos preestablecidos, jamás ninguna  autoridad deberá exceder los  límites de sus funciones porque precisamente fuera de sus linderos es donde comienzan los derechos de los demás.

 Las LEYES están hechas para cumplirse por todos y por cada uno de los componentes de la sociedad y ese es el primer requisito de su enunciado. Deben guardar su cumplimiento la totalidad de los ciudadanos, desde el Primer Magistrado Nacional, -quien debe ser el primero en respetarla, acatarla y exigir su ejecución-  y en escala descendente hasta el último de los componentes de la comunidad.  Es oportuno puntualizar que todos los ciudadanos tienen el derecho, aún la obligación, de atender y velar su justa observancia y correcta aplicación. Lamentablemente desde que el  mundo es mundo, se la viola o se la ignora reiteradamente, sin la menor tregua, con el mayor descaro y también de la misma manera se exceden o minimizan sus alcances y sus castigos. Del mismo modo se desobedece el mandato de la ley cuando se usurpan los derechos de las personas o las instituciones.  Las leyes y las disposiciones se deben ajustar  sine cua non dentro de lo que  la Constitución ordena.  Si las leyes violan o no acatan las disposiciones Constituciónales,  serán estas consideradas, Anticonstitucionales  y por lo tanto ilegítimas. 

Tanto la autoridad que es ejercida y la subordinación que es acatada  no se deben apartar de su letra y deben  ser ambas respetuosas de su cumplimiento. La  administración de  justicia es una cuidadosa y delicada  tarea  que requiere amplitud de criterio para aquellos que la ejercen y  por encima de todo, de PROBIDAD, no exenta esta virtud de conocimiento, idoneidad y experiencia.  Un magistrado  probo, debe hacer honor al adjetivo;  ejercer sus funciones con la mayor transparencia posible,  ser ecuánime en sus decisiones, no obedecer a ningún interés externo que le aparte de los derechos y obligaciones que su gestión requiere; y por sobre todo asumir  la responsabilidad de sus actos ante su conciencia, de la misma forma  como está obligado jurídicamente a hacerlo ante la ley  y ante las Instituciones del Estado.  Reiteramos que de la misma manera que la probidad requiere de la idoneidad, ambas deben estar avaladas por la sensatez, el discernimiento y también con el mayor sentido común.
 Con  jueces capaces, probos, también de buen tino, responsables, prudentes y no exentos de valentía ya ganamos la mitad de la batalla. Lo demás será firmeza, perseverancia, oficio y una cualidad que deriva de la prudencia: y que también es importante; ella es la tolerancia o la moderación.  La exigencia profesional de una autoridad nace de su preparación, experiencia y pericia. De allí sabrá donde está la frontera entre lo admisible y lo  inaceptable. Aquellos cuya misión es  juzgar, o administrar justicia, deben conocer a fondo la cuestión, desestimar lo que no se encuadre dentro de la ley,  observar todos los elementos que están en juego, decidir con la mayor precisión posible, evaluar las posibles consecuencias con responsabilidad  y fundamentar correctamente las sentencias. Los reparos y las cautelas no se deben considerar como un signo de irresolución  o pusilanimidad, sino por los antónimos de estas palabras. La templanza es una virtud de difícil certeza,  que exige de aquellos encargados de evaluar cualquier situación que su decisión no contravenga los derechos o justas reclamaciones de los afectados, ni que se exceda en castigar a los supuestos culpables, pero sí que se cumpla con lo escrito en las leyes y sus reglamentaciones. 
  Es fundamental al llegar al punto límite de una  causa y cuando lo que queda es solo la sentencia, evaluar hasta las últimas instancias el veredicto.  A partir de allí solo importará -en el caso de que el procesado sea considerado responsable- que la pena tenga proporcionalidad con la magnitud de lo contravenido y por encima de todo que las decisiones estén en absoluta concordancia con el discernimiento del magistrado y acorde a la ley. Amigos y consecuentes lectores: administrar justicia  es una misión sumamente exigente, con mucho de riesgo, de compromiso, de responsabilidad y honor.  Sócrates, fiel a sus principios nos legó  un aforismo con el cual nos advierte y orienta en cuanto a la justicia: Es preferible soportar una injusticia, que cometerla. Pasen un feliz domingo, amables amigos…
Material gráfico:  thetpost.wordpress.com   treponemanegro.blogspot.com   manuel-miranda.blogspot.com   viejoblues.com   josepin.net   blogs.grupojoly.com

NO SIEMPRE QUERER ES PODER...

Juan Yáñez
  Publicado en el Diario La Antena de San Juan de los Morros, Venezuela el 15.08.2010          
                                             
      La razón es el único poder que puede mediar las diferencias entre el mandar  y el  obedecer…

Charlie Chaplin en "El gran dictador"
                                                                                                  En las relaciones humanas y sociales en general y las políticas en particular, desde la más remota antigüedad, siempre existieron arbitrariedades e injusticias. En este mundo globalizado de hoy, es imposible o muy difícil ocultarlas ante los ojos del mundo. Existen tribunales internacionales a quien le incumbe interceder ante las iniquidades, e incluso ya  existe una  legislación apropiada al respecto. Cabe en la más absoluta lógica que LA OBEDIENCIA tiene como elemento imprescindible a EL MANDO  y ambos se complementan entre sí para lograr una deseable armonía y un equilibrio entre ambas opuestas funciones.

 Del mismo modo es absolutamente innegable que LA LIBERTAD es un don divino, irrenunciable e inquebrantable.

 Igualmente EL RESPETO no debería  excusarse  jamás en las relaciones humanas, sociales, políticas y en las consideraciones inherentes a la salvaguarda del medio ambiente y de la naturaleza. Todo ello se encuadra obviamente dentro de las más elementales reglas de convivencia, que en verdad parten de nuestra más pura capacidad moral y que conocemos por  CONCIENCIA.


 Intentaremos de acuerdo con nuestro modesto entender, amigos y consecuentes lectores, alcanzar una coincidencia que compartamos todos por igual. También es necesario que lo acordado sea cónsone con dos de los principios fundamentales de toda sociedad. Uno es  LA RAZÓN  y el otro son LOS DERECHOS HUMANOS.  Por supuesto estos temas fueron siempre muy contrapuestos y los acuerdos generalmente nunca lo suficientemente acatados. Para evitarlo es necesario legislar con el mayor consenso posible y con la intervención de la opinión de  las mayorías e incluso de  las minorías. 

    Días atrás, exactamente el viernes 6 del presente mes, una noticia trajo cierta tranquilidad a los usuarios de la informática y las comunicaciones, ya que con anterioridad otra noticia sobre igual tema les había creado una auténtica preocupación.

 La anterior información o noticia  fue precisamente una mala noticia,  porque establecía restricciones a las comunicaciones de última generación de amplio uso  en las redes sociales.

 La reciente noticia felizmente dejaba sin efecto a la anterior, como lo muestra el texto del cable divulgado por la prensa: 

“RIAD (AFP).- El servicio de la mensajería telefónica de los dispositivos Blackberry,  (de comunicación digital y satelital a través de Internet) fue restablecido en Arabia Saudita, tras cuatro horas de interrupción, de acuerdo a diversas declaraciones de los usuarios de Messenger (correo de intercambio de mensajes vía Internet) de las operadoras  locales.

El rey Abdullah de Arabia Saudita.
 La restricción del servicio de comunicaciones fue ordenada por las autoridades del dicho país aduciendo una, -sospechosa- finalidad, de establecer una regulación o más claramente entendible como un  control arbitrario de las telecomunicaciones”. 

A las autoridades sauditas evidentemente no les quedó otra que  retroceder, o mejor expresado con nuestra espontánea jerga criolla: recular. Un verbo de nuestra lengua, perfectamente correcto y de generalizado uso coloquial, que debe interpretarse como: volver atrás, dejar si efecto la aplicación de una medida. No se dio ninguna  explicación por haberlas reanudado. Al parecer y hasta los momentos las mismas continuaban  con normalidad.

Leyes Islámicas: El látigo como castigo.
 Aquí evidentemente se incumplió el refrán que nos asegura que querer es poder y con ello quedó demostrado que no siempre se cumple esa premisa.  Es seguro que las autoridades sauditas acostumbradas desde siempre a aplicar leyes de antigua tradición religiosa y dudosa equidad, se percataron aunque tardíamente, que prohibir aquello que viola los derechos de las personas a comunicarse no es aceptado por la comunidad mundial.


No debería ninguna administración que se precie de demócrata establecer arbitrariedades,  porque ya son inocultables  e intolerables ante la opinión pública y para los organismos internacionales.
 Tienen derechos y obligaciones recíprocas los que mandan y los que obedecen.  No es aceptable que ninguna autoridad  pretenda silenciar a los ciudadanos y que ellos poseen todo el derecho del mundo a reclamar si correspondiere. 


 Los gobiernos  tienen como obligada prioridad  ser los garantes del orden público y ejercer ese mandato acorde a derecho y  proteger o amparar a sus gobernados. Deben informar con la mayor claridad y autenticidad  lo referente a sus gestiones. Al unísono y necesariamente  deben los ciudadanos respetar sus obligaciones y no fomentar  actos de violencia o anarquía, pero sí reclamar aquello que se considere indebido o no lo suficientemente correcto. 

La autoridad debe ser ejercida con aptitud, probidad y el mejor espíritu de servicio. Así y no de otra manera será posible alcanzar un mundo mejor.


Material gráfico, agradecimientos a: eldesvandelailusion.blogspot.com   filolaberintobach.blogspot.com   amilcarama.worldpress.com   lookfordiagnosis.com   expresos-sociales.blogspot.com   pulsodelmundo.com.ar   diarioc.com.ar   noticiaaldia.com   malvarezonline.com   blogsclarin.com   letraslibres.com   tipete.com   pritamaulipas.org.mx   laprensa.com.ni   digresion.worldpress.com   promoweb..com.mx   blogdeltransportista.com   tecnologia21.com   elbuenciudadano.org   galushailthagard.blogspot.com   tumundovirtual.wordpress.com
Solón: "Hace falta saber obedecer para saber mandar".