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Bienvenidos amables amigos y consecuentes lectores de nuestra................. COLUMNA DE PAPEL

Blog de Juan Yáñez, desde San Juan de los Morros, Venezuela....

LA FINALIDAD DEL PRESENTE BLOG ES PARA EXPRESAR IDEAS, COMENTAR LO QUE CONSIDERAMOS DIGNO DE ELLO Y HASTA PARA DECIR LO INCONVENIENTE SI FUERA NECESARIO...




Rafaél Bolívar Coronado, el escritor de los 600 seudónimos


Juan Yáñez

                    Imposible no recordar a este personaje pintoresco en esta fecha en que se cumplen 130 años de su nacimiento.
Rafael Bolívar Coronado sorprende con suficientes razones para ser incluido en la historia anecdótica venezolana. Su mayor atención radica en ser el autor de la letra de “Alma Llanera”, el conocido y apreciado joropo que para muchos venezolanos, cuando lo oyen lejos de la patria, acongoja el espíritu hasta las lágrimas y es considerado el himno nacional extraoficial de Venezuela.
Rafael Bolívar Coronado, Había nacido en Villa de Cura, estado Aragua, el 6 de junio de 1884 y con firme aptitud literaria se dedico desde temprana edad a la escritura. La poesía, la narrativa y el ensayo tuvieron merecido reconocimiento en Caracas al publicársele en 1912 sus notas en  la revista El Cojo Ilustrado y en los diarios El Universal y El Nuevo Diario.
En 1916, llega a oídos de Juan Vicente Gómez,  “Alma Llanera”, pieza musical que forma parte de una zarzuela homónima compuesta por Pedro Elías Gutierrez que fuera estrenada 1914 y decide premiar al autor de la letra. Es entonces que Bolívar Coronado  parte en 1916, hacia España becado por el “Ilustrísimo”.
Es en la madre patria donde da comienzo el caos literario y existencial de nuestro personaje. Escribe y publica lo propio, pero emplea para ello seudónimos, con los cuales otorga autoría a importantes escritores venezolanos y como legítimos los vende a las editoriales.
Hasta a Rufino Blanco Bombona, quien se dedicaba en Europa al negocio editorial, engaña Bolívar Coronado, al venderle, obras de su pluma, que atribuye a Rafaél María Baralt y a Agustín Codazzi. 
Innumerables son estas disparidades de este escritor, que sin duda atribuibles  a trastornos de personalidad que malograron su vocación.   
Muere en Barcelona el 31 de enero de 1924, víctima de una epidemia de gripe.

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Rafael Bolívar Coronado, un personaje como pocos  CORREO DEL CARONÍ CIUDAD GUAYANA 07.06.2013  Rafael Marrón González
Un hombre con más de 600 nombres
                                     El escritor Rafael Ramón Castellanos en su libro “Un hombre con más de seiscientos nombres”, realiza un trabajo de investigación sobre los seudónimos literarios de Bolívar Coronado así como sobre las obras propias que atribuyó apócrifamente a escritores verdaderos de su tiempo, como Diego Albéniz de la Cerrada, Rafael María Baralt, Luis Felipe Blanco Meaño, Agustín Codazzi, Daniel Mendoza, Mateo Montalvo de Jarana, Juan de Ocampo, F. Salcedo y Ordóñez, fray Nemesio de la Concepción Zapata, L. Zamudio Bailivián, Arturo Uslar Pietri, entre otros.

Para quitarle las telarañas a las muelas

En el capítulo correspondiente a “Intimidades de Bolívar Coronado”, Castellanos publica una correspondencia que éste le envía al crítico español Julio Cejador Frauca: “He ganado aquí unos 180 duros, haciéndole cuentos para niños a (la Editorial) Sopena y dos antologías de poetas ecuatorianos y bolivianos a Maucci. Estas antologías las hice en poco menos de veinte días; ¡considere usted cómo habrán quedado! Mas, estos horrendos pecados me los absolverá usted al evocar el principio alemán cuando el brusco levantamiento de Bélgica: la necesidad carece de ley. Y más si se entera usted que yo carecía de todo. También recordará usted al gran López que en horas veinticuatro, hacía comedias malas para el teatro. (...) Que mucho pues, que yo comido de hambre, eche mano a las antologías y le quite las telarañas a las muelas”.

Su obra literaria fue extensa

Además de la zarzuela Alma Llanera, fue autor de María del Rosario (1915), Letras españolas (primera mitad del siglo XIX) (1918), La gran Florida (1918), Los Chapas (Río de la Plata y Paraguay) (1918), Los desiertos de Achaguas, Llanos de Venezuela (1918), Los caciques heroicos: Paramaiboa, Guaicaipuro, Yaracuy, Nicaroguán (1918), El Llanero: estudio de sociología venezolana (1919), Memorias de un semibárbaro (1919), Nueva Umbría: conquista y colonización de este reino en 1518, Misiones de Rosa Blanca y San Juan de las Galdonas en 1656 (1919), Parnaso boliviano (1919) y Parnaso costarricense (1921), entre otras muchas.
La mujer de Bolívar Coronado narra la vida del escritor
Doña María Noguera, en carta del 3 de febrero de 1983, anota: “Llenaba y llenaba cuartillas como tentado por una enfermedad. Cuando estaba en ese trance no era posible importunarle porque explotaba su humor. Le hablaba y como que no oía. Solamente lo sacaba de sus profundidades golpeándole suavemente sobre los hombros y se enojaba, aunque la molestia significaba recordarle que había pasado ocho o diez horas sin ingerir alimento y sin moverse de la pequeña mesa escritorio.

De la prensa vivía

“Era frecuente que escribiese hasta cinco artículos por día. Los enviaba a los periódicos. La Vanguardia, El Día Gráfico, Diario de Comercio, El Diluvio, para la edición de El Sol de Madrid dedicada a Aragón y Cataluña; El Comercio Catalán, El Tiempo de Alicante, El Noticiero Universal y La Publicidad. No se preocupaba por saber si aparecían. De los pocos duros que deparaba este trabajo me ocupaba yo, pues él estaba distanciado del administrador de El Diluvio todo el tiempo y en los demás periódicos y revistas yo era su otro yo, aunque un empleado del Consulado de Venezuela me acosaba, me seguía y hasta me llevó ante el Comisario de Policía acusándome de terrorista, pero no le creyeron, supongo, porque al atardecer me dejaron libre. A él sí le habían levantado un expediente por anarquista peligroso.

Seis artículos en una mañana

“Una mañana escribió seis artículos sobre el amor y los calzó con nombres diferentes. No había día que no inventase un nuevo nombre. Creo que con un solo nombre de esos que creaba apenas escribía uno, dos o tres artículos. Pues bien, esos seis artículos sobre el amor les puso como autores a personajes que él creó trasponiendo las letras de mi nombre, María Noguera. Yo no los recordaba, pero un hijo de mi hermana Mercedes los conserva anotados en un álbum de fotografías de ella. El artículo se titula Amor nada más y en cada caso tiene un autor, así: Mario Guearyia, Arion Guemara, A. Guerra Manoi, Ariman Roguea, María Guerano, María Onaguer. Antes de olvidarme le digo que otro artículo también con el título Amor lo firmó como María Bolívar, otro con mi nombre, María Noguera Y sobre el gobierno de Venezuela hizo varios como Mariana Córodo, María Coronado, Fabián Vídal y Rafael María Bolívar Nogueri. Vea en este último que es el nombre de pila de él y el nombre mío, intercalados”.

Un solitario con nostalgia de la patria

“A veces pasaba el día solamente con la merienda y al anochecer se marchaba a la calle. Tenía pocos amigos y le fascinaba caminar por el malecón totalmente solo. Un año antes de morir le dio por embriagarse día y noche y teníamos que buscarlo en los lugares más inverosímiles. Las constantes arremetidas de la policía contra su persona lo habían hecho más huidizo. Le dio por ingresar a un ejército de mercenarios que se organizaba en Francia para invadir a Venezuela, pero no iría si yo no lo acompañaba. Él sin mí se sentía disminuido, pero se perdía en los últimos tiempos hasta por un par de semanas y cuando regresaba sufríamos juntos sus desventuras y a pesar de eso traía siempre páginas y páginas que había escrito en los lugares en donde la noche o el sueño lo tomaban. Rafael jugaba también con las letras de su propio nombre. Mi hermana conserva algunos artículos en que para descifrar el título hay que detenerse y observar que título y autor reproducen el nombre y apellidos de él.

Una biografía de Bestia Victorino Gómez:

“Rafael se amistó con un venezolano tan solitario como él que vivía en Palma de Mallorca (Ramón Vallenilla Lecuna) y que cuando venía a Barcelona había alegría infinita en Rafael y en el amigo. Entrambos una tarde inolvidable dedicaron todo el tiempo a pensar cómo escribiría Rafael una biografía de dos personajes de su país de origen... Y reían... reían... Jamás Rafael rió tanto como ese día. Hizo anotaciones hasta en un trozo de cartón y reía, reía... con deseos de danzar en la calzada. Los vecinos que no estaban acostumbrados a verlo así se sorprendieron. Al día siguiente supe de qué se trataba. Empezaría en la noche a escribir dos biografías burlescas y mi hermana Mercedes tenía anotados los nombres de los fulanos: Doctor y General Juan Vicente Márquez Bustillos y General y Bestia Victorino Gómez. Pero no concretó nada Rafael, quien además andaba buscando información para hacer un drama de un Presidente de Centroamérica que sí es verdad que no tengo ya ni idea de quien era”.

Gírame algo

Cuando Andrés Eloy Blanco fue premiado en España por su extenso poema “Canto a España”, Bolívar Coronado le envió, felicitándolo, un telegrama urgente: “Eres un astro. Los astros giran. Gírame algo”.

Alma Llanera una canción venezolana, femenina y de Rafael Bolívar Coronado


Me encuentro con un apreciado amigo chileno que me cuenta que gracias a su permanencia en Venezuela se ha enterado de que Alma Llanera no es chilena. Y así otro amigo, músico, de dilatada trayectoria docente y muy respetado en la comunidad artística del estado Bolívar, juraba por sus ancestros que Alma Llanera era de un autor colombiano y aquello de “yo nací en esta ribera del Arauca vibrador” era para él una prueba concluyente de lo colombiano de la pieza por referirse a los llanos de Casanare. No podía aceptar que la ribera del Arauca referida fuera la del lado de acá y no la del lado de allá. Me costó convencerlo. Como también me ha costado convencer a muchos que la autoría de la letra no le pertenece a Pedro Elías Gutiérrez, que es el autor de la música, pero que hecho el loco vendió, el 1 de abril de 1942, los derechos de nuestro segundo Himno Nacional, a la Peer International Corporation por un dólar más porcentaje por regalías. Y lo más grave fue que don Pedro le mintió a la empresa gringa al garantizar en el contrato firmado que la pieza había sido creada por él solo y constituye su exclusiva propiedad, lo que ha creado la confusión al aparecer en las carátulas de los discos como de su autoría, despojando de esta manera a Rafael Bolívar Coronado de su derecho como legítimo autor de la letra de Alma Llanera, que fue especialmente escrita para ser cantada por una mujer en la Zarzuela Alma Llanera que se estrenó en Caracas el 19 de septiembre de 1914. La protagonista de la zarzuela era una hermosa llanera llamada Rita cuyo amor se disputan dos galanes, Miguel y Cubito, que dilucidan a puñaladas la controversia, que termina con la muerte de Miguel, mientras la dama en disputa se desgañitaba cantando “soy hermana de la espuma” y aquello de “...con claveles de pasión para orlar las rubias crines del potro de mi amador”, que nuestros recios cantantes bigotudos han modificado por si las moscas en “soy hermano de los pumas” y “...del potro más corredor”. No vaya a ser cosa.

LINA PROKOFIEV, INJUSTAMENTE CONDENADA E INMERECIDAMENTE OLVIDADA

Los esposos Sergei y Lina Prokofiev
Juan Yáñez
                               Hoy, siendo 8 de marzo se conmemora mundialmente el día de la mujer; es así que tal eventualidad nos motiva, así de primera mano amables lectores, hacer una referencia a esta evocación. Según tengo entendido corresponde la fecha a la proclamación por parte de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) declarando en 1977, al 8 de marzo como el Día Internacional por los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional.

 También se reconoce a esta fecha como Día Internacional de la Mujer Trabajadora. De cualquier manera por demás justo es reconocer la importancia de la mujer como elemento fundamental de la familia, precisamente en estos últimos tiempos en que gran cantidad de mujeres se han convertido en sostenes de hogar.

 Pauta de ello lo encontramos en Colombia, en que el 34 por ciento de las féminas de aquella nación son las encargadas de sostener su hogar e hijos, con el jornal ganado honradamente con su trabajo. Seguramente nos atrevemos a conjeturar que en el resto de Latinoamérica las cifras podrían ser iguales o hasta mayores.

 La representación más frecuente en la mujer es en su cometido como madre, esposa e hija y en todos esos perfiles es exaltada con probidad. Todos nacimos de una mujer, nuestra madre;  mujeres son nuestras esposas y nuestras hijas, a quienes en lo personal dedicamos estas líneas y en ellas se haya implícito  nuestro reconocimiento.
Es entonces necesario hacer una referencia histórica de una mujer merecedora de ser reconocida por sus virtudes, más aún sobran los motivos por ser injustamente condenada e inmerecidamente olvidada. Nos referimos a una honorable dama que fuera la primera esposa del compositor ruso Sergei Prokofiev, (1891-1953)
Para hablar de ella que se llamara en vida Lina Codina Prokofiev, nos trasladamos al contenido de una noticia publicada por la agencia EFE el 15 de febrero de 2010, en la cual se hace referencia a una biografía, editada anteriormente a la fecha arriba anotada, que rescata el trágico destino de esta mujer que fuera una artista consagrada a la música, de origen español y que se casara con el genial músico y compositor en 1923 y que fuera condenada a trabajos forzados por el estalinismo imperante. En ello va nuestro homenaje, nuestro reconocimiento y respeto, extensivo a todas las mujeres del mundo
Dice así:
                   

Chemberdjí aún no puede ocultar el asombro por que "nadie sabe nada de esta mujer española tan especial e inteligente".

Por las páginas de Lina Prokófiev. Una española en el Gulag desfilan nombres con los que mantuvo relación en los primeros años del siglo XX, nombres como Picasso, Matisse, Ravel, Falla, Stravinsky, Rubinstein, Andrés Segovia, Rachmáninov, Toscanini, Chaplin, Stanislavski, Gorki, Eisenstein, García Lorca, Coco Chanel o Diaguilev.

Cuenta Chemberdjí que el primer encuentro entre Lina y Prokófiev tuvo lugar en San Petesburgo en 1918, "un amor a primera vista"; y en 1923 se casaron en París, vivieron felices y tuvieron dos hijos.

En abril de 1936, tras años de éxito arrollador a ambos lados del Atlántico, el matrimonio Prokófiev decide trasladarse a la Unión Soviética, donde espera al compositor ruso el reconocimiento de un público entendido formado en la edad de oro de la música rusa. Para Chemberdjí, Prokófiev "pecó de ingenuidad al pensar que le dejarían componer con tranquilidad si no se metía en política".

Los primeros problemas llegaron cuando el régimen estalinista le prohibió la música para dos espectáculos -uno de ellos para Evguéni Onéguin-. Entonces, "Lina comprendió muy rápido lo que pasaba porque era muy inteligente y, al comienzo de la Guerra Mundial en 1941, Prokófiev abandona a su familia y ella se quedó sola con los hijos".

Después de la guerra, Prokófiev se casó con una joven del partido comunista y en 1948 Lina fue arrestada y condenada a veinte años de trabajos forzados en un campo de concentración en el norte polar, condenada por espionaje, recuerda la autora.

"Quedó en libertad en 1956 y hasta 1974 no pudo abandonar Moscú para siempre, convertida entonces en una infatigable luchadora que nunca pudo borrar de su memoria el descenso a los infiernos del estalinismo", señala Chemberdjí.

Chemberdjí conoció por primera vez a Lina cuando tenía 5 años: "Mis padres se dedicaban a la música y todos compartíamos la Casa de los Compositores, y por eso el matrimonio Prokófiev era muy amigo de mis padres", apunta la autora.

Volvieron a reencontrarse en los años 60 cuando fue puesta en libertad y, de hecho, Chemberdjí, que entonces tenía unos 22 años, la ayudó a redactar una carta al entonces jefe del KGB, Yuri Andropov, "quizá más sensible porque componía poemas" y "en tres días la dejaron salir del país". Los últimos quince años de su vida Lina Prokófiev vivió en París, rodeada de sus hijos y nietos, e incluso creó la Fundación Prokófiev en Londres.

Preguntada por la persistencia en esta veneración al compositor, que había muerto en 1953 el mismo día que Stalin, Chemberdjí asegura que "Lina veía a su marido como una víctima de su segunda mujer, Mira, y sufrió mucho porque lo adoraba, creía en él como persona y como genio". Este segundo matrimonio acarreó asimismo una anécdota curiosa, revela Chemberdjí: "al haberse casado con Mira sin divorciarse de Lina, se produjo una situación judicial anómala que acabó con la sentencia de que Prokófiev había sido bígamo".


El objetivo de esta biografía, que se publicó originariamente en ruso en 2008, era, subraya la autora, "contar toda la verdad de Lina y hacer justicia con el olvido que sufrió en Rusia, donde el KGB la había desacreditado, tachándola de mujer frívola y extranjera".>
El matrimonio Prokofiev y sus hijos

Bautismo del libro “Las Mercedes del Llano y su Historia” de Edgardo Malaspina




  Juan Yáñez                           
                              La tarde del pasado sábado 14 de febrero de 2015, San Juan de los Morros fue el escenario para honrar a su hermana geográfica: Las Mercedes del Llano.
 Para la referida honra, precisó la mano de un ilustre protagonista, hijo de esa ciudad llanera, residenciado en San Juan de los Morros, que siempre tiene tiempo y espacio para recordar y escribir de su lar nativo.


Tal inconfundible personalidad no es otra que el Dr. Edgardo Malaspina quien tuvo la feliz idea de escribir sobre su pueblo un libro dedicado a su historia, su geografía, su pasado arqueológico, sus instituciones, sus personalidades, sus personajes populares, las pequeñas historias de la gente sencilla, recuerdos, anécdotas etc. En síntesis, según sus propias palabras “La crónica de un pueblo y su gente”

El cantautor Alberto Díaz
  El espacio destinado al bautismo de la obra mereció las instalaciones de la Biblioteca Rómulo Gallegos de la capital guariqueña y su padrino de honor, una presencia sumamente apreciada por los sanjuaneros, heredero de la más pura estirpe orticeña, que eternizara Miguel Otero Silva, en "Las Casas Muertas": el profesor Fernando Rodríguez, quien con elocuente y enérgica voz interesó a los presentes con sus acertados comentarios. 
El Dr. Argenis Ranuarez se lució con sus dotes de orador con un brillante discurso sobre parte de la vida y extensa obra del Dr. Malaspina. 
De igual modo el cantautor Alberto Díaz nos habló de sus experiencias en la tierra mercedista con su amigo el Dr. Malaspina.  

El profesor Fernando Rodríguez
Acompañamos al Dr. Malaspina, a su esposa, a sus hijas y nietos  una numerosa legión de amigos, que compartimos una feliz tarde sabatina que fue más que evento protocolar, una reunión familiar donde sobresalió el cariño, la amistad, la franqueza y la confianza.

El Dr. Malaspina en sus palabras a los presentes
(Acertada es la nota publicada (fragmento) por el portal de noticias “El Tubazo Digital” quien cubriera el evento  y dice así):

“Lo primero que llamo la atención es la fecha pautada para el evento, un 14 de febrero, día del amor y de la amistad y comienzo de los carnavales, sin embargo, la admiración y cariño por un ciudadano que transpira pasión y disciplina llenaron el espacio físico asignado en la biblioteca. Comienza el evento y toman la palabra varias personalidades de la vida cultural y literaria del Guárico, entre ellas el cronista Argenis Ranuarez, quien describe al Dr. Edgardo Malaspina como un hombre con profundo amor por su terruño, ya que una vez finalizado sus estudios de medicina en Rusia decide con la humildad que lo caracteriza regresar a Las Mercedes y ejercer su profesión.  Es de los pocos que experimentan en dos ramas del conocimiento tan distintas como lo son la científica y la humanística, pero su secreto es revelado y el cronista indica que el profesor es un erudito en la administración del tiempo. Es un hombre familiar que practica la tolerancia y la humildad, ejemplo de ellos confiesa el cronista son la veces ha sido transportado como paciente  en el propio carro del profesor que sirvió de ambulancia”.

El cronista de San Juan de los Morros, Argenis Ranuarez

Por nuestra parte solo nos queda felicitar a Edgardo por su inspiración literaria en este quinto libro publicado, y en toda la extensa labor como escritor en obras publicadas o no; en poesía, narrativa, investigación científica, biografía, ensayo y demás actividades, siempre generosas, brillantes y dignas del mayor elogio.

Finalizamos la nota adhiriéndonos a la opinión generalizada de sus amigos, colegas, alumnos y todo aquel que le conozca, por ser el doctor Edgardo Malaspina merecedor del mayor reconocimiento aunado a la amistad más sincera, por sus cualidades humanas y morales, en las que resaltan: la franqueza, la humildad, la sencillez y la estima... Dios cuide y bendiga al Dr. Edgardo Malaspina. 

Dr. Edgardo Malaspina
GALERÍA DE FOTOS



















DON NICANOR A FERNANDO RODRÍGUEZ.., PASADO, PRESENTE Y FUTURO DE ORTIZ

Juan Yáñez

REEDICIÓN 15 de febrero de 2015   Nota publicada en el Diario La Antena de San Juan de los Morros, Venezuela el 5 de diciembre de 2010 
Nota bene 
                                       Ayer, sábado 14 de febrero de 2015 se bautizó un libro en la Biblioteca Pública Rómulo Gallegos de San Juan de los Morros. Un feliz evento que correspondió al quinto volumen publicado del Dr. Edgardo Malaspina. Allí a primeras horas de la tarde nos reunimos los amigos y los familiares más cercanos del autor. Fue un compartir entre gente que hablamos el mismo idioma de la amistad y el afecto. Entre ellos estaba presente el profesor Fernando Rodríguez, un viejo y querido amigo al que encontramos con dificultades al caminar, aunque con la misma energía y lucidez que siempre le acompañó. Hacía tiempo que no nos veíamos, la última vez, creemos que fue en Ortiz  en diciembre de 2010. En aquella oportunidad lo visitamos en "La Rodriguera" y hasta le hicimos una entrevista que publicamos.  Ayer el afecto y la amistad  se hicieron presentes con un fuerte abrazo nos saludamos y le expresamos: "Mira Fernando cubriré este evento (bautismo del libro del Dr. Malaspina) en mi Columna, pero antes reeditaré en ese mismo medio, aquella  nota-entrevista que hicimos hace años en La Rodriguera" , para revalorizar el tiempo vivido y gratamente recordado..."  Así y aquí lo estamos haciendo... De todo ello la vida se nutre; estamos evidentemente conscientes que de paso, aunque sabemos que la sincera amistad perdurará en todos los  espacios y tiempos.  

                                      

  
Don Nicanor Rodríguez ante el mostrador de su bodega
                                Ortiz visita nuevamente nuestra columna, apreciados y consecuentes lectores Tal como ustedes  recordarán,  no hace mucho publicamos un artículo que llevó por título “Las Casas Muertas de Miguel Otero Silva”, en alusión a la obra literaria que simboliza una imperiosa referencia en la historia de esta ciudad. 



En este mismo local, hoy una frutería funcionó la bodega de Don Nicanor

En aquella oportunidad la reconocimos con el preciso laconismo que expresaba nuestra sincera simpatía al llamarla “la ciudad llanera de nuestros más caros afectos”. Días atrás,  por una eventual circunstancia visitamos nuevamente a Ortiz, después de más de un año de ausencia. 
A la derecha Fernando Rodríguez, compañía
  del autor de la nota, en el interior de La Rodriguera.

Fue la pasada semana,  precisamente el sábado 27 de noviembre que llegamos temprano en la mañana, recorrimos sus calles, la encontramos favorablemente cambiada, con nuevas construcciones y comercios; y por sobre todo tuvimos la dicha de reencontramos con viejos amigos, de conocer a otros nuevos, de disfrutar de una mañana, sumamente pródiga y placentera. 
En la biblioteca de su padre


Previamente, durante el transcurso de la semana habíamos acordado telefónicamente con el Profesor Fernando Rodríguez una cita en La Rodriguera, la  casa de sus ancestros, en la esquina de la calle Bolívar con Sucre que se mantiene casi inalterable en el tiempo y constituye un inmueble de invalorable importancia histórica, aún perfectamente habitable y conservado, cargado de recuerdos, de anécdotas, de todo lo bueno y lo no tan bueno con que está hecha la vida. 

En el corredor de La Rodriguera


  Dentro de sus muros transcurrió la existencia de una familia de extensa tradición venezolana que el profesor Fernando Rodríguez Mirabal,  heredara en sus genes y continuara con la labor cívica y humanista  de su progenitor, el recordado Don Nicanor Rodríguez. Fue don Nicanor un patriarca, un hombre de principios,  con la sabiduría propia de los autodidactas y un relevante temple para organizar dentro de las estructuras cívicas y sociales a un pueblo, desmoralizado y necesitado de consuelo y esperanza.
El patio


 Su influencia y reconocida capacidad organizativa  que hoy llamaríamos gerencial y  que humildemente atesorara detrás del mostrador de su bodega, lo hizo presidir en 1938 la Junta Pro Reconstrucción de Ortiz que creara el gobierno del Guárico para sanear, organizar y reconstruir la economía y recuperar el bienestar social perdido. Posteriormente fue  legislador y se ocupó cargos de responsabilidad en la administración estatal.  Hoy su presencia de connotado hombre público late en los corazones de aquellos que lo recuerdan por ser el artífice del renacer de este pueblo que fuera abatido y olvidado. 
En el interior. Al fondo la puerta de entrada. A la derecha
la vitrina-ceibó



Aquel hombre que contagiara su entusiasmo a una sociedad que no le quedaba otra posibilidad  que renacer o morir definitivamente,  y los  animara a  continuar con sacrificio,  fe y esperanza; dejó mucho de su aliento y tenacidad en los claustros de La Rodriguera. 


La biblioteca de Don Nicanor Rodríguez
Encontramos su implícita presencia al traspasar la puerta de entrada, en el mobiliario, en el corredor, en las cañas bravas de su techo,  en las cosas, en las matas, en los libros de su biblioteca. 


Visitamos este recinto, que se conserva con el mismo cuidado que mantuviera don Nicanor en vida. Están sus libros perfectamente conservados y clasificados, su escritorio, su sillón y los objetos de uso cotidiano.
Ante el escritorio de Don Nicanor




 Sobre el corredor,  encontramos una vitrina-ceibó  que en su angosta verticalidad nos muestra la cristalería y el menaje de aquellas épocas en que el romanticismo tenía una rutinaria presencia que se extendía a las cosas y al uso que a aquellas se les daba.
Miguel Otero Silva

 En ese espacio Miguel Otero Silva y la cineasta Margot Benacerraf oyeron  de primera mano  las precisas descripciones sobre el pasado orticeño que  don Nicanor relatara y que motivara a Miguel Otero Silva, a escribir “Las Casas Muertas”.
Margot Benacerraf

Allí llegaron ambos personajes con la intención de recabar información para un proyecto cinematográfico que reflejara los infortunados sucesos que en el pasado asolaron al pueblo. Don Nicanor guardaba en su memoria imborrables recuerdos que comenzaban en su niñez en que fungía de monaguillo y con su propio nombre de pila,  Otero Silva lo eternizara en la novela. 
El fondo del corredor


El escritor al oír aquellos  relatos llenos de gallardía, de vivencias, de emociones, lo motivó y  encendió  la inspiración necesaria para escribir su novela, la cual sobreviviera  a la película, la que nunca llegara a filmarse. 

Nicanor Rodríguezdejó este mundo en 1990, y a partir de allí su hijo Fernando se convirtió en  su sucesor de hecho y de derecho, en el continuador de aquella voluntad que se esforzara en mantener viva la fe y la esperanza de su pueblo. 
Hoy día, el Profesor Fernando Rodríguez Mirabal, nuestro amigo desde aquellos lejanos  años en que llegamos a San Juan de los Morros, sigue firme y participando activamente en la vida de su ciudad y es la referencia obligada para dar a conocer el pasado y el presente de Ortiz. En la actualidad, la ciudad y el municipio se ha consolidado en su desarrollo económico, social y cultural después de largos años de esfuerzo y dedicación  de sus pobladores.
Ante el micrófono de la emisora de radio donde trasmite
su programa sabatino


 Aún, -nos dice Fernando, con su particular entusiasmo- queda mucho por alcanzar y para allá vamos. La vocación por educar, por trasmitir los valores humanos lo ha ocupado desde su juventud y hoy día continúa en la brega con el mismo cuidado, perseverancia y civismo de siempre.  La investigación histórica que por largos años ha desarrollado en esta ciudad lo ha convertido con suficiente mérito en su Cronista Oficial. Solo nos queda decirle al Profesor Fernando Rodríguez Mirabal,  con todo nuestro afecto y reconocimiento de siempre: Adelante profesor...
La  esquina de Av. Bolívar y Sucre en la actualidad. Todo el inmueble corresponde a La Rodriguera
A la derecha, sobre la calle Sucre, el frente de la casa.

Material gráfico del autor y de: sanjuandelosmorros.blogspot.com    por12metrosdecultura.blogspot.com   womenandholywood.com, a quienes se les agradece.