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Bienvenidos amables amigos y consecuentes lectores de nuestra................. COLUMNA DE PAPEL

Blog de Juan Yáñez, desde San Juan de los Morros, Venezuela....

LA FINALIDAD DEL PRESENTE BLOG ES PARA EXPRESAR IDEAS, COMENTAR LO QUE CONSIDERAMOS DIGNO DE ELLO Y HASTA PARA DECIR LO INCONVENIENTE SI FUERA NECESARIO...




MARK TWAIN, EL ESCRITOR DEL MISSISSIPPI

Juan Yáñez
Publicado en el Diario La Antena de San Juan de los Morros, Venezuela el 27 de noviembre de 2011
                            A Carl Frank Newton, viejo amigo estadounidense,  quien nos  recordara la  emoción que viviera, cuando siendo niño, contemplara y tocara  las aguas del significativo río, llevado de la mano de su padre
                                                                              Amables y pacientes lectores, como han notado, seguimos en la onda literaria. La literatura es un agradable refugio que compensa con creces el estrés que provoca maremagno existencial de estos últimos tiempos. Hoy nos permitimos invitar a esta columna, a un escritor que  la literatura universal no puede dejar de mencionar y las razones porque sobresale en su oficio, se subordinan a la originalidad, la naturalidad, la frescura, la expresividad y el atrayente vigor narrativo de sus obras. El personaje de estas líneas es Samuel Langhorne Clemens,  mejor conocido como  MARK  TWAIN,   (1835-1910)  del que se cumplieron, el pasado año, 100 años de su muerte
Mark Twain


Muchos de nosotros, que desde niños nos apasionó la lectura, recordamos sus libros y entre ellos se destaca su más famosa obra: Aventuras de Huckelberry Finn,  aquella novela de aventuras que leímos por vez primera, al comenzar la adolescencia; en esa etapa de la vida en que se manifiestan las rebeldías más inexplicables e incomprensibles. Leer a Huckelberry, significaba compartir y hacernos cómplices de las correrías  del protagonista y su dilecto camarada Tom Sawyer. Acontecimientos plenos de osadías y ocurrencias que protagonizaban dos muchachos de nuestra misma edad y análogas aficiones. Esta obra es, según opinión de  Ernest Hemingway, el mejor libro que se haya jamás escrito y que fuera editado en 1884.  En su texto se relatan las aventuras de un muchacho inquieto, de humilde  extracción social, que con lenguaje popular narra en forma coloquial, vivencias de gran interés e ingenio. En la obra están  reflejadas sus primeras experiencias en la vida, del gran  río, que en torno a él se desarrolla la trama, que nos describe la vida de los lugareños,  de los esclavos negros, de las peculiaridades, costumbres y hábitos de la época. Escribió asimismo otras dos obras con similar contenido e importancia como son,  Las Aventuras de Tom Sawyer,  y Vida en el Mississippi. 

El escritor eligió su apodo de una expresión popular norteamericana que se utilizaba en la navegación  del Mississippi, el gran río de su niñez y juventud; y que significa “marca dos brazas”. La locución refiere a la expresión del encargado de medir la profundidad del cauce del río cuando se navegaba y de esa manera prevenía  al piloto el riesgo de encallar. Se le considera uno de los grandes escritores y el  más destacado humorista de la literatura norteamericana y el que más supo mostrar en sus obras el genuino espíritu nacional de su país. Este carácter disponía de una sutil pero marcada sátira e ironía y a la vez con un sentido afectuoso y  humano.  Criado en el ambiente aldeano y pobre  de los pueblos ribereños del Mississippi, se nutrió de su cultura y se formó a si mismo en el saber intelectual. Temprano dejó la escuela al morir su padre, del que solo heredó la pobreza y se inicia siendo poco más que un  niño en la actividad periodística en los talleres de imprenta de una publicación de su pueblo. Posteriormente realiza  el sueño que desde niño lo marcó definitivamente en su relación  con el río más emblemático y representativo de su nación. Fue aprendiz de piloto de vapores que navegaban en el gran río y de sus experiencias  provinieron las contingencias que más tarde contará  en Vida en el Mississippi. Al estallar la Guerra Civil (1861-65) fue reclutado por las fuerzas sureñas durante toda la contienda. Enviado a Nevada y California tuvo oportunidad en formarse intelectualmente y se desarrolló como escritor y conferencista. Al finalizar la guerra  escribía artículos de un humorismo nacional y popular  en un importante periódico de Nueva Orleáns. Luego en 1867 viaja a Europa, Asia y Áfica como corresponsal.  En 1868 publica una serie de cuentos en un libro con el jocoso título de La célebre rana saltarina del condado Calaveras. En 1870, ya convertido en un periodista destacado en el ambiente político del Congreso, publicado ya libros que lo reconocían como un escritor de mérito y en un conferencista solicitado y bien remunerado, se instala en el este y contrae nupcias. 

Comienza una etapa de su vida en que el éxito y la prosperidad lo galantean y lo convierten en una personalidad altamente apreciada y popular. Esa alta calidad de vida no duró mucho. A pesar de haber ganado mucho dinero y de haberlo disfrutado, su talento como escritor no hizo eco en las inversiones de alto capital que emprendiera en la industria gráfica, que lamentablemente lo llevaron a la ruina. En la última parte de su vida hubo de soportar la tragedia familiar.  Murieron sus dos jóvenes hijas, su mujer y desencadenaron estos sucesos una aguda crisis espiritual de la que a duras penas pudo apenas controlar. Sin embargo continuó produciendo en desigual lucha con su interior, pero con tesón, que a su muerte en 1910 dejó mayor número de manuscritos que la totalidad de su obra publicada. En sus últimos años escribió una Autobiografía que fuera publicada en 1924 en la que sintetiza su personalidad que se reconoce como nada excluyente, altamente solidaria y rica  en valores de contenido espiritual y humano. Pasen un feliz y plácido domingo, amables amigos…


Material gráfico: smorning.wordpress  1001libros.com   blocs.xtfc.cat

LAS LANZAS COLORADAS “

Juan Yáñez
Publicado en el Diario La Antena de San Juan de los Morros, Venezuela el 20 de noviembre de 2011              
                                       “Destaqué al Sargento Ramón Valero con ocho soldados…, conminando a todos ellos con la pena de ser pasados por las armas si no volvían a la formación con las lanzas teñidas en sangre enemiga… Volvían cubiertos de gloria y mostrando orgullosos las lanzas teñidas en la sangre de los enemigos de la patria”.  José Antonio Páez
                                                       La Historia ha sido siempre una disciplina fundamental   y lamentablemente se pretende en estos últimos tiempos, por algunos que poco les interesa o les incomoda, obviarla. Pero será tiempo perdido ese absurdo propósito, porque la Historia posee testimonios indefectibles y precisos con los que se va nutriendo a cada instante, que es imposible prescindir u ocultar.  A pesar de ello, no renuncian a tergiversarla o acomodarla a sus intereses o caprichos, sin percatarse que no conseguirán  otra cosa que envilecerla, desvirtuarla, adulterarla y entonces perderá la autenticidad que le es esencial y no quedaría  otra cosa que  patraña. Pareciera que olvidando el pasado se pretendiera construir un presente ficticio, lleno de simulaciones y embustes. Por ello la Historia será siempre eficaz consejera y servirá para dar el verdadero y justo valor a los hombres y a sus obras. Es Venezuela rica en historia y en ella están reportados acontecimientos plenos de valor y osadía que se suscitaron durante la Guerra de la Independencia que se escenificara en el territorio de lo que fuera la Capitanía General de Venezuela y que consolidara luego la idea de patria o nación. La Independencia se gestó con personajes de la más diversa condición, que lucharon en cruentas acciones, tan feroces y salvajes que aquellos que no fueran temerarios o valientes  debieron serlo a juro, es decir, apremiadamente; porque no quedaba otra alternativa posible. Es nuestra intención ocuparnos en esta nota, amables y consecuentes lectores, no precisamente de historia, sino de literatura histórica, lo que equivale a hacer de  hechos reales, una representación imaginada por el autor, aunque ceñida y veraz a lo objetivamente acontecido. La obra elegida ya se ha citado en el título, es una novela que se convertiría junto con otras, también de autores latinoamericanos, en lo que se llamó narrativa regionalista. Arturo Uslar Pietri, escribió “Las Lanzas Coloradas”, en una estadía en París y que publicara en 1931 en España. El escritor logró en esa narración, mostrar el esteriotipo del llanero venezolano en su faz guerrera o combatiente. La obra se convertiría en una de sus más difundidas creaciones intelectuales y que le diera reconocimiento universal. La  corriente literaria en que está encuadrada la narración, se iniciara a principios del siglo XX. Similares connotaciones de forma y estilo las encontramos en La Vorágine, del escritor colombiano José Eustaquio Rivera, publicada en 1924, también en “Don Segundo Sombra”, del argentino Ricardo Güiraldes de 1926 y posteriormente en 1929, aparece “Doña Bárbara”, de su compatriota Rómulo Gallegos. De la misma forma que Uslar Pietri logra en su libro una descripción fiel del llanero de esta tierra, Rivera la hace con el hombre de la selva colombiana y también Güiraldes esboza al gaucho argentino. Todas las obras nombradas tienen como factor común un simbolismo acentuado por las particulares características de las regiones donde habitara el hombre que dará vida a cada uno de los relatos.  Uslar, en “Las Lanzas Coloradas” prescinde del paisaje y del expresivo regionalismo para enfocar directamente el desnudo drama humano. Ese aspecto bien lo explica el escritor en la Presentación de sus Obras Selectas (Madrid-Caracas, 1956). Detalla que la redactó: “(…) frente a una ventana que daba a una calle gris, sin mirar la ventana ni la calle, sino asediado de las visiones de mi país. No entré por el camino de la novela histórica  por gusto arqueológico o por manía reconstructiva, sino porque pensé que para expresar lo nacional, fuera del mero paisajismo, había que comenzar por buscarlo en las horas en que alcanzó su más alta y reveladora tensión. Sentía que en el impulso destructor y creador de la Guerra de Independencia se había revelado de un modo pleno la condición criolla de nuestra humanidad. Fue el primer momento en que el alma criolla pudo entregarse con  fruición posesiva a la irrestricta expresión de su ser. Por eso en mi novela lo reconstructivo tiene una mera importancia de marco y todo el esfuerzo de expresar está concentrado en los seres y en su relación con los sucesos.”
Se hace necesario explicar que la novela no constituye una crónica general sobre la guerra independentista, sino que refleja en su texto, la particular contienda sobre los sucesos acaecidos en 1814, que se dieron lugar, cuando los patriotas se debatieron en lo que se llamó: Guerra a Muerte, protagonizada con las huestes realistas en pleno llano venezolano. Bolívar subyace en la novela como una figura invisible que lo impregna todo sin tomar cuerpo en ningún hecho. Para las fuerzas realistas compuestas por llaneros que comandaba Boves, el Libertador significaba la amenaza aciaga y fatídica. Para las fuerzas patrióticas en contraposición a las anteriores, aunque  constituidas también por llaneros que lideraba  Páez, simbolizaban la esperanza y la libertad. Tendrían que pasar muchos años, salvarse numerosos obstáculos, devenir un sinfín de  acontecimientos para que se reafirmara y perdurase el concepto de patria y se declarara la independencia nacional.  Pasen un feliz y plácido domingo, queridos amigos…  

Material gráfico: Biblioteca Ayacucho   memoriachilena.com

UN LLANERO EN LA CAPITAL

Juan Yáñez
Publicado en el Diario La Antena de San Juan de los Morros, Venezuela el 13 de noviembre de 2011
                                                             Este es precisamente el título de una obra de un escritor llanero, que supo transmitir con su pluma la vida y costumbres de su tierra, quizás la más representativa de la identidad venezolana. El autor de esta narración es el calaboceño Daniel Mendoza. Quien hubo nacido en 1823, cuando Calabozo ya sobresalía como la más importante ciudad guariqueña.  Nuestro llano y en particular el del Guárico, rico en episodios históricos y una fuente inagotable de tradiciones que aún perduran y difícilmente se desdibujen con el correr del tiempo. Es el llanero en su generalidad un individuo avisado, que posee una especial picardía, que rebosa de ironía y hasta de socarronería. Ello viene de lejos, desde que se establecieron los primeros poblados  y hubo que luchar con un medio rústico en demasía, donde la supervivencia no se alcanzaba sino con mucho esfuerzo, tesón  y constancia. En contraste con la vida urbana, donde todo se facilita y se encuentra al alcance de la mano; el medio rural es sumamente agreste, donde hasta lo más sencillo demanda  férrea voluntad. La extensión de su territorio hace que  las distancias se tornen inconmensurables y el aislamiento una circunstancia  insalvable. Igualmente las condiciones de vida hacen que hasta la más simple comodidad sea un lujo inalcanzable y sobresaliendo entre todo ello hubo de soportar desde siempre abusos, despotismos e ingratitudes de la burocracia y la indiferencia citadina. Todo ello inspiró a Daniel Mendoza, el autor de “Un llanero en la capital” a  escribir las peripecias de un personaje típico del llano,  llamado Palmarote, un hombre de pueblo que visita Caracas y desperdiga todo su locuaz  ingenio, pleno de jocosas ocurrencias, mordacidad, con una fingida ingenuidad.  Despliega este personaje toda la sabiduría llanera empleando los refranes populares de su tierra  con los que fustiga a la sociedad capitalina de la mitad del siglo XIX, caracterizada por procedimientos demasiado rígidos, plagados de formalismos estéticos y perfectamente prescindibles. Es entonces que Mendoza ahonda en su relato la crítica a las diferencias culturales, es decir entre lo rural y lo urbano de la venezonalidad y lo hace en forma graciosa, amena y deleitable. Este guariqueño conocía perfectamente las costumbres y las particularidades caraqueñas. Se había educado en El Seminario Tridentino de la ciudad y posteriormente cursó jurisprudencia en la Universidad Central. Una vez graduado regresó a Calabozo para fundar un colegio que no alcanzó a mantenerse por los conflictos políticos que se suscitaron en su época. Luego se dedicó a ejercer el derecho y es a partir de 1844 que su nombre adquiere fama de poeta y de escritor costumbrista. Esta última apreciación es en la que ha de destacarse y despuntar como una de  las figuras centrales del costumbrismo venezolano.  Otras obras de las mismas características y autoría, son: “Muchachos a la Moday “Gran Sarao o las Niñas a la Moda”. Ambas son una sátira a la juventud de la época, llena de frivolidades y cursilerías, que como en todo tiempo y lugar, han dado material para el divertimento social. Mendoza escribe de manera animada y precisa para solaz de jóvenes y viejos. Son unas muestras literarias plenas de gracia y humor que lograra este importante escritor, hoy injustamente poco recordado que muriera muy joven, en 1877 a los 44 años. Otros autores se han ocupado de él, entre ellos Arturo Uslar Pietri nos dice a propósito de “Un Llanero en la Capital y de su autor lo siguiente: “Daniel Mendoza a mediados del siglo, (XIX) relata las jocosas aventuras del rudo hombre de los llanos en la capital, y, en un libro corto e henchido. El llanero allega los materiales y los personajes, y hasta el tono del diálogo y el vocabulario, para una novela de la vida rural en las grandes llanuras”  de igual modo Pedro Díaz Seijas, el ilustre profesor vallepascuense, recientemente fallecido, complementa lo anterior diciendo: “El lenguaje franco, la “fisgonearía” de “Un Llanero en la Capital”, son como la culminación del costumbrismo nacional. Daniel Mendoza ya no irá ya a buscar inspiración en los cuadros de Larra  o Mesoneros Romano, sino que hurgará dentro de lo criollo para extraer la materia prima de sus escritos de costumbres”.
Apropiado es, amables amigos y consecuentes lectores, transcribir un fragmento de esta obra para que apreciemos la original expresividad del diálogo que Palmarote mantiene con un ciudadano caraqueño a quien visita y llama “dotor”  
“…-Hablemos claro, Dotor: aquí se conseña a papelero: aquí es que se apriende a Dotor; pero ya nadie quiere aprender a cura, no, señor ¡Papeles ban y papeles bienen; pero naide dice "dominos bobisco". Cuando saben haser cuatro gasetas, se cren ya unos hombresitos; pero coja U. un Dotor y póngale una soga en la mano, pa que lo bea too regao en la siya. Ni sabe apiársele a un toro, ni arriar una madrina, ni trochar una potranca, ni pasar su siya, ni maldita la cosa. ¡Y esto no es sensia!. No señor: gasetas ban y gasetas bienen: Dotores por ayí; y ni el toro se tumba, ni se jierra el beserro, ni se arrea la madrina, ni se trocha la potranca y se moja la siya. ¡Y too esto no es sensia!
-Qué disparates, Palmarote! ¿Qué sería de la sociedad si todos fuéramos ARREADORES DE MADRINAS, como dice U.? Los cultivadores de las ciencias, como los industriales, como los que ejercen oficios, etc., todos, todos prestan un gran servicio a la sociedad, auxiliándose recíprocamente, y es necesario que todos desempeñen funciones distintas… “
Disfruten de un feliz y placido domingo, amables amigos…


Material gráfico: cuentaelabuelo.blogspot.com   artelista.com


MANDAR O GOBERNAR…

Juan Yáñez

Publicado en el Diario La Antena de San Juan de los Morros, Venezuela el 6 de noviembre de 2011

                                                 "El gobierno será perfecto cuando en él aparezca la virtud de cada individuo, es decir, cuando sea fuerte, prudente y justo"  (Platón, La República, libro VI)

                                               

                                               Mandar y  gobernar son dos verbos con igual acepción pero con diferentes propuestas, amables y consecuentes lectores. Es más, parecen ser sinónimos y en realidad lo son y no carecen de reciprocidad. En  el correcto significado de estas dos palabras, es pertinente asociarlas para expresar conceptos, como por ejemplo: "El mandatario hizo un buen gobierno" o "El gobernante ejerció su mandato adecuadamente". Sin embargo  mando y gobierno pueden ser tan disímiles e incompatibles como lo son el agua y el aceite. Es precisamente en las intolerancias de un gobernante cuando se nota la costura y se sabe para donde van sus intenciones. Mandar dista mucho de gobernar; se gobierna cuando se respetan los derechos, cuando existe equidad, cuando prevalece  la vocación de servicio, cuando la ética y la moral son insoslayables y muchas otras cosas más. Mandar significa imponer, impresionar, alarmar, sobrecoger, afectar, irrespetar, amedrentar, dominar y cuanto disparate se le ocurra a aquellos que arroguen mando. Gobiernos los hay de todas clases, ideologías, ideales, doctrinas.


También es ejercido por personas capacitadas, responsables, sensatas. Del otro lado de la moneda están los chapuceros, mentirosos, indignos. Desde la más remota antigüedad, ha sido más fácil encontrar malos gobernantes antes que buenos. Hoy día, a pesar del desarrollo humano, en lo social, económico, político, tecnológico etc. etc. de esta nueva era, estamos rodeados  de gobernantes indecorosos e incapaces. Felizmente la evolución de la existencia, ha desarrollado una percepción global, donde ya no se toleran actitudes que ofenden y degradan a la condición humana. A pesar de ello, los derechos humanos se violan aún a mansalva, sin embargo a estos desacertados poderes, por fortuna, la opinión pública mundial los hostiga y persigue, aunque lenta, indefectiblemente. Todo gobierno arbitrario tiene sus días contados, sus dignatarios lo saben, viven intranquilos, llenos de miedo y amenazan a más no poder; es el miedo el causante de su ansiedad y desestabilidad emocional.   No es necesario dar nombres, porque son suficientemente conocidos y no valen ni la tinta que se emplearía  para incluirlos. Son figuras que deambulan en el espectro político mundial, siempre interesan a la prensa por sus escándalos y torpezas.  En el tapete están los países árabes y otros, que con su despotismo y la forma brutal y despiadada con que espolean a sus adversarios Uno tras otros de esos oprobiosos regímenes van cayendo a fuerza del desgaste político y las atrocidades que cometen.


Años atrás estuvieron de moda las dictaduras militares en algunos países  latinoamericanos,  hoy felizmente superadas, aunque no escaparon en algunos casos de un posterior y malsano flagelo del populismo; animadversión extendida  en algunos países de la región, que consiste en seducir a los que menos tienen con falsas promesas,  también a  los que les gusta vivir a expensas del estado para recibir indulgencias, subsidios, dádivas, chantajes y cuanta cosa sea necesaria para ganar su voto. Cuantiosos recursos se han malgastado por gobiernos de este talante que han escamoteado y dispuesto el peculio público como una hacienda personal.  Otra característica de estas modalidades  es la impunidad absoluta ante delitos flagrantes en contra de los ciudadanos y el enriquecimiento escandaloso de gobernantes, de sus personeros, familiares y amigos con dineros públicos. Estos gobiernos se autodefinen como democráticos, porque fueron elegidos mediante sufragio popular, pero apelando al juego sucio plagado de cínicas corruptelas. Sin duda pasarán muchos años lograr curar las heridas de un patrimonio público desvastado por “revoluciones” que más apropiadamente deberían llamarse de  otra manera, mucho más precisa y no el cuento chino que insisten en contar. 


Don Quijote aconsejando a Sancho

Sacado del Quijote, la obra cumbre de Cervantes, es apropiado ilustrar la presente nota con los consejos que dio Don Quijote a Sancho antes de irse éste a gobernar la Ínsula Barataria. Tomaremos algunos de ellos para precisar nuestras palabras.  Este inmortal dúo, personajes de una obra maestra de la Literatura, que trasluce la sabiduría del escritor Miguel de Cervantes Saavedra  expresando lo que todo gobernante debe  tener en cuenta al momento de administrar.

“Primeramente, ¡oh, hijo!, has de temer a Dios; porque en el temerle está la sabiduría, y siendo sabio no podrás errar en nada. Lo segundo, has de poner los ojos en quien eres, procurando conocerte a ti mismo, que es el más difícil conocimiento que puede imaginarse. Del conocerte saldrá el no hincharte, como la rana que quiso igualarse con el buey; que si esto haces, vendrá a ser feos pies de la rueda de tu locura la consideración de haber guardado puercos en tu tierra.  Haz gala, Sancho, de la humildad de tu linaje, y no te desprecies de decir que vienes de labradores; porque viendo que no te corres, ninguno se pondrá a correrte; y préciate más de ser humilde virtuoso, que pecador soberbio. Innumerables son aquellos que de baja estirpe nacidos han subido a la suma dignidad pontificia o imperatoria; y de esta verdad te pudiera traer tantos ejemplos, que te cansaran…” De los seres que ejercen el decoro y la dignidad siempre se aprende. Enriquecedor es para gobernantes y gobernados ajustarse a los principios del honor, la ética y despreciar la transgresión y el envilecimiento. Pasen un feliz y plácido domingo amigos todos… 

material gráfico: deisysfermaqueo.wordpress.com   dzacatecas.com.mx   paquele-cla.blogspot.com

DOMINGA ORTIZ, LA ABNEGADA ESPOSA DE PÁEZ


Juan Yáñez

Publicado en el Diario La Antena de San Juan de los Morros, Venezuela el 30 de octubre de 2011
                                                             En varias oportunidades no hemos ocupado del “Centauro del llano”, con todo el mérito que corresponde a su valiente espíritu luchador y  cuya honra se forjara en acciones patrióticas de indiscutible cuantía y valor. ¿Quién puede poner en duda su arrojo y valentía que sobradamente mostrara en combates donde su genialidad de estratega competía con su nobleza y virtud? Páez estaba hecho de una sola pieza, amigos y consecuentes lectores, y por más que sus detractores (que los tuvo a montones y aún los tiene) se escuden en sus parapetos políticos de intereses despreciables, con la artera finalidad de esconder sus resentimientos, envidias y servilismos no logran opacar su brillo y sus bien ganados laureles.  Más en esta ocasión nuestra glosa no apunta hacia ese personaje, sino nuestro propósito es enaltecer con toda justicia,  a aquella mujer que el caudillo eligiera por esposa y madre de sus hijos.  Se llamó Dominga Ortiz, cuando aún soltera conociera a José Antonio, quien se enamorara de ella y la honrara como esposa. Había nacido esta humilde mujer en un pueblo de la provincia de Barinas, conocido como Cunaguá en 1796. Desde niña aprendió del severo medio que a su alrededor obraba y su carácter se formaría allí, tenaz y férreo para posteriormente  convertirse  en la ignota Musa de la Gesta Libertadora Nacional. Todo ello con justo derecho por compartir con su esposo la honrosa  pléyade patriótica independentista,  entre la más gloriosas de América.   Fue una mujer de principios, de inalterable dignidad, responsable y digna. 

Esposa fiel y abnegada, conoció privaciones, amarguras, indiferencias  y desprecios. Todo lo soportó con entereza y supo conservar con firmeza el papel de consorte de aquel hombre surgido de la nada, que tempranamente comenzara a delinear su prominente personalidad en incipientes escaramuzas combatientes. Compartió sus anhelos, sus planes, sus fracasos y sus triunfos. Cuántas veces habrá soportado, esta mujer,  la angustiosa incertidumbre del ignoto destino de las armas patriotas que su esposo lideraba en cruentas batallas. Fue mujer de temple, puntal y apoyo de la lanza tenaz del León de Payara. Su fe, sus vigilias y sus oraciones, propiciarían las bendiciones del Altísimo a aquellos humildes guerreros que no tenían vuelta atrás en sus intentos para establecer patria.  Todo lo perfecto emana de Dios y es su energía la que propicia el advenimiento de todo lo existente. Partiendo de  tal testimonio, es correcto que afirmemos que entre los dones que el Creador incluyó en el hombre  se encuentra como principal premisa, el absoluto libre albedrío, que lo dispone en dueño y señor de sus actos. La  ignorancia es la madre de la ambición y ésta oculta la templanza. Páez, aquel predestinado a toda la  honra de los valientes, aquel sobresaliente General de Caballería que se distinguiera en la “Mucuritas” y luego pasara su porte heroico por “Las Queseras”, “Mata de Miel y Carabobo, no escapaba a la concluyente limitación de nuestra naturaleza: No dejaba de ser  hombre, como lo somos todos, con nuestros defectos y virtudes. Por ello algún sabio yuxtapuso el axioma: Gloria solo a Dios…y paz para los hombres de buena voluntad. Esta última valoración (buena voluntad)  es la que le sobraba a Páez, pero sin embargo no le alcanzó para advertir la profundidad de la existencia y relegar la responsabilidad de un  compromiso ineludible que se convertiría al violarlo, en  traición.  Dominga Ortiz soportó como ninguna la felonía de un hombre que en sus ambiciones, la despreció inmerecidamente. Antonio Reyes en una de sus  prosas dice:  “(Dominga Ortiz debió) …enfrentarse años después con la tragedia de las mayores vicisitudes: Con la tragedia del relegamiento amoroso. Con la tragedia del abandono permanente y porqué no decirlo. Hasta con la inconfesable pena inherente a las noches sin luz y a los días sin pan”. 
En la ufana frivolidad que da la gloria, Paéz, continuó su derrotero, de militar pasa a político, con aciertos y también con despotismos. Luego de “La Cosiata”, de la mano de sus mentores se instruye culturalmente, se convierte en un hombre cultivado, hasta toma clases de piano y se familiariza con la lengua inglesa. Se relaciona con distinguidos salones y también toma una amante a quién le otorga inmerecidamente un  rango similar al de una esposa. Mientras tanto Doña Dominga, se entera de oídas lo que el caudillo prepara, aún es su legítima consorte, en silencio, con la mayor dignidad pasa en solitario sus días un su humilde reducto llanero. Llegamos a 1850, Páez está preso en el Castillo de San Antonio de Cumaná y hasta la resignada Dominga llegan las noticias de su encierro. Sin dudar un instante se apersona ante el General José Tadeo Monagas, quien bajo su orden Páez está recluido. La recibe, la  oye, la valora por  sus probidades y al poco tiempo a sus instancias le otorga al antiguo Centauro la orden de libertad bajo la condición de exilarse. Es entonces que la humilde mujer le acompaña hasta la isla de Saint Thomas donde el héroe partiría  hacia el forzado exilio. Quizás Páez, como muestra de agradecimiento le ofrece a Doña Dominga que le acompañe a su destierro.

 La respuesta no se hizo esperar, fue concluyente y quedaron para la historia sus palabras, llenas de una honorable hidalguía, serenidad y decoro:  “Vuelvo a mi retiro; solamente vine a cumplir mis deberes de esposa al sacarle a usted de la prisión”.  Con mujeres así, ignotas, sacrificadas y nobles se construyó la patria. Pasen un feliz y placido domingo, amigos todos… 

material gráfico: Archivo General de la Nación República Bolivariana de Venezuela

LA INFELICIDAD POR PARTIDA DOBLE

                                
 Juan Yáñez
Publicado en el Diario La Antena de San Juan de los Morros, Venezuela el 23 .10.2011

                                          Les comentamos con toda sinceridad, amigos lectores, que esta no era, en principio la nota que habíamos escrito para ser publicada esta semana. Nada de eso. Nos habíamos ocupado de  de un tema histórico, que hubimos de postergar. El hecho de ofender al gobierno por sus desaciertos o adularlo por sus logros no es nuestro objetivo y tampoco nuestro estilo. Nos agrada escribir sobre temas que consideramos más trascendentales, a la vez más interesantes y más acordes a nuestra forma de pensar, entre los cuales también se encuentra la crítica política y social, rodeada de mesura y carente de calumnia. Pero nunca faltan sucesos de intolerancia y de abuso de poder que desprecian las normas más elementales de la libertad y el derecho, y ello no es conveniente callarlo u ocultarlo, es más, es superadamente indigno consentirlo. A pesar de todo consideramos que la prudencia es estimable hasta que no nos queda otra que abrir la boca para decir hasta lo inconveniente  y ello ha dado lugar a que muchos se refugien en el prudente refrán: “En boca cerrada, no entran moscas”. La libertad de expresión es un derecho inviolable y su ejercicio es taxativo, es decir que no admite discusión. Entre los que mandan y los que obedecen debe existir un mutuo compromiso inalienable y respetuoso de los derechos y obligaciones que les corresponde a  ambos. Habiendo finalizando el precedente comentario, que obró a modo de introducción, vamos ya, de inmediato al tema: Leyendo el periódico del martes pasado nos enteramos con un asombro propio de colosos o titanes  (por la dimensión gigantesca y estrafalaria de la noticia) de la multa impuesta a GLOBOVISIÓN. Consideramos que del  mismo modo se habrán sentido muchos, inclusive los partidarios del régimen. La noticia que nos ocupa la tomamos de Nueva Prensa de Guayana y es el día de hoy suficientemente conocida y comentada, dice así:“Pedro Maldonado, Director General de Conatel,  anunció en  rueda de prensa, una multa al canal  Globovisión por haber transmitido la crisis carcelaria del Rodeo II. El medio televisivo fue sancionado con una pecuniaria de 7.5% de los ingresos fiscales del 2010, suma que equivale alrededor de 9.300 millones de bolívares fuertes. El Director, declaró que “de manera unánime se decidió multar al medio Globovisión, por apología del delito;  como también,  de  haber tomado declaraciones de madres desesperadas a las afueras del Rodeo, ya que eso  generó zozobra”.Según Pedro Maldonado los artículos que el medio violó fueron el 27 y 29 de la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión, y acotó que “Globovisión debe pagar la multa de manera inmediata”.  Como se expresara en su comunicado, el ciudadano Pedro Maldonado, que ocupa el cargo de Director General de CONATEL, no hay vuelta atrás y Globovisión deberá acatar la medida, al parecer sin apelación. Es una decisión severa, más apropiadamente desmedida e injusta en grado sumo, como expresáramos más arriba. El asombro que produjo al hacerse pública, conmovió a Tirios, Troyanos y a aquellos que se declaran indefinidos. Con toda seguridad el primer asombrado habrá sido el Director de CONATEL quien no imaginaría, cuando se enterara con antelación de la medida, que la cosa iría tan lejos y quien no debe  ignorar el riesgo inaplazable, que significa el hecho de asumir compromisos que le impone su cargo, que pueden conllevar a imputaciones severas que no prescribirán. También para su justificación, todos sabemos que una decisión de este talante y altura no es posible maquinarla en CONATEL, con funcionarios que solo hacen labores rutinarias. Esta es una medida retaliativa de una dimensión formidable, sumamente desacertada, inspirada en una sola voluntad, con la intención de sacar del medio a un órgano informativo que no fuera posible controlarlo ni domarlo y que se ha convertido en una piedra en el zapato del gobierno y en el principal bastión de la democracia. La medida, que seguramente dará que hablar al mundo entero por largo rato, tiene similar connotación con la trillada acción, propia de poderes autoritarios, de sacudir a algo o a alguien para que caiga sin empujarlo y así no generar responsabilidades ni culpas.  A nadie le extrañará que cualquier día de estos Globovisión cierre sus puertas por una quiebra comercial, al no poder pagar la multa y no por causa de una medida originada por la censura oficial.  A lo largo de la historia personajes sin escrúpulos, escudados tras el poder y en una aparente legalidad procedieron similarmente. Volviendo al comienzo, precisamente al título de la nota, subrayamos, que infeliz fue la noticia e infeliz serán las consecuencias de la medida. Por ello titulamos la nota con una expresión alusiva a la tan ansiada felicidad, pero en su opuesta acepción y además en partida doble.  La sanción fue una infeliz ocurrencia y naturalmente, por causa y efecto se convertirá en una infeliz reparación, que habrá que responder tarde o temprano. Todo tiene su instante, de la misma manera que todo lo que sube baja. El Dr. Maldonado, titular de CONATEL, parece destinado a poner la cara cuando las papas queman y nadie se atreve a exponerla. Vez pasada cuando el mismo funcionario fungía como Director de DD.HH. del Ministerio del Interior y Justicia fue destinado por sus superiores a encargarse de la degradante  y grosera expulsión de José Miguel Vivanco, de la  Human Rights Watch.  Al visitante se le violaron los derechos humanos más elementales y se le maltrató desconsideradamente.  Pareciera que existe una suprema intención de apresurar, por cualquier medio, un proceso que lejos de medrar, se encoje y pierde credibilidad a cada instante. Se nos ocurre decir llanamente que se está comportando en forma similar una bicicleta que transita en bajada, que perdió los frenos, el manubrio está trancado, los cauchos se espicharon y se le salió la cadena. El final es previsible. Pasen un feliz y plácido domingo, amigos y consecuentes lectores… 

 Material gráfico: mw.nl   chavez-guiacomunista.blogspot.com

Fue Cristóbal Colón un personaje siniestro…?


Juan Yáñez
Publicado en el Diario La Antena de San Juan de los Morros el 16 de octubre de 2011

                                                      Por lo menos eso es lo que  intentan convencernos en Venezuela en estos últimos tiempos. Se pretende desvirtuar y trastocar la historia con versiones  tan llenas de falsedades y errores que no logran convencer a nadie ya. Semejante panfleto, uno de los tantos donde se une la aversión, la incoherencia con el resentimiento se han  desmandado desde un principio y sin pausa han continuado hasta el presente. Prueba contundente de de esta animadversión fue la destrucción ordenada de varias de las estatuas de Colón,  por turbas de delincuentes, amparados por la política. Propicio es el presente comentario, para aclarar las cosas y oportuno porque el pasado miércoles se ha conmemorado un aniversario más del Descubrimiento de América; aquel 12 de octubre de 1492, día en que Colón arribara al “Nuevo Mundo” por primera vez. Ciertamente un suceso trascendental  que incluiría a Venezuela a formar parte de la gesta histórica por ser destino geográfico de Colón  en su tercer viaje. En algún día de  agosto de 1498, el Almirante ancló sus naves en un punto preciso de lo que hoy constituye Venezuela, llamado Macuro. Este lugar tiene la preeminencia de ser el único sitio del continente americano que fuera pisado por el propio Colón y sus hombres.  La Historia, aunque manipulable,  es una institución honrosa y precisa que muchos inadvertidos intentan modificarla a su conveniencia y antojo; pero la intención no aguanta mucho. Disparates absurdos, como afirmar que el Holocausto Judío jamás existió, o que el ataque a las Torres Gemelas de Nueva York, fueron realizados por la CIA, son maquinaciones de mentes desquiciadas que buscan sacar provecho político o de otra naturaleza y por sobre todo gobernar voluntades débiles. Suficientes pruebas reposan en los libros de historia sobre la intención de Cristóbal Colón en sus viajes. Sus expediciones no estaban animadas a cualquier afán de conquista o usurpación y motivaba su entusiasmo la búsqueda de una nueva ruta hacia las indias orientales, que sustentaba por su convicción de la esfericidad de la Tierra. Indiscutibles podrían ser las razones que justificaban a la Corona española a financiar las expediciones Sin embargo Colón fue un navegante y un explorador ajeno a otros intereses.  En sus cartas a los Reyes Católicos expone lo que ante sus ojos está y lo que su alma siente. Jamás muestra aversión o desagrado por los indígenas, sino por el contrario una sincera admiración y afecto. En alguna de ellas hizo la siguiente descripción: “…las gentes que he hallado y tenido noticia, anda todos desnudos, hombres y mujeres, así como sus madres los paren, aunque algunas mujeres se cubrían un solo lugar con una hoja de yerba o una cosa de algodón que para ello hacen. Ellos no tienen hierro ni acero ni armas ni son para ello; no por que no sean gente bien dispuesta y de hermosa estatura, salvo que son muy temerosos a maravilla…ellos son tanto sin engaño, y tan liberales de lo que tienen, que no lo creería sino el que lo viese. Ellos de cosa que tengan, pidiéndosela jamás dicen que no, antes convidan la persona con ello y muestran tanto amor que darían los corazones y cualquier cosa de valor, cualquiera de poco precio, luego por cualquiera cosita de cualquier manera que  se les de, por ello son contentos…”   El Almirante se encontraba enfermo y casi ciego durante su tercer viaje y al llegar a las costas de lo que hoy es Venezuela imaginó con una gran dosis de romanticismo que había descubierto  la "Tierra Infinita", lo que significaría  un nuevo continente en consonancia con los antiguos geógrafos medievales que sostenían la existencia utópica del Paraíso Terrenal. No estaba del todo equivocado con esta subjetiva observación, pues encontró a unos indios amigables, de la etnia Kariña que allí habitaban,  con los que compartió varios días de paz y tranquilidad.  Hoy día, amigos y consecuentes lectores, Macuro es un pueblo de 2800 habitantes que dista mucho de ser aquel  Paraíso Terrenal imaginado por Colón y que fuera visitado por el presidente Chávez. Ocurrió precisamente el 12 de octubre del año 2000, a poco de empezar su mandato para festejar en el lugar el Día de la Resistencia Indígena, como oficialmente aún la llaman a esta data, e ilusionó a sus habitantes con sus promesas.  Los días anteriores a su visita ordenó construir una carretera de 65 kilómetros, desde Güiria que nunca pasó de ser de tierra y que no llegara a durar un mes. En la primera lluvia que soportara quedó intransitable, porque solo era un sendero maquillado apresuradamente  con un par de  máquinas viales y jamás hasta la fecha fue realmente construida; aún solo es posible acceder a Macuro por mar desde Güiria.  Como es su costumbre, el presidente en aquella oportunidad prometió el oro y el moro; se atrevió a vaticinar un futuro extraordinario para la región: “En los años que vienen vamos a hacer en Venezuela lo que no se hizo  desde que llegó Colón a Macuro, por allá en 1498”, fueron sus textuales palabras. Les hablo de un progreso que no cejaría hasta hacerlo realidad. Pasaron más de once años y aún nada de aquellas promesas se han hecho realidad. Macuro tiene apenas la pesca como actividad económica; aún cerca de su muelle se conserva en pie una estatua de Colón, es la última que queda en Venezuela y a pesar que algunos perros dormitan a su sombra, el digno Almirante, imperturbable sigue mirando al mar y pareciera que quisiera partir del otrora Paraíso Terrenal que imaginara y que se transformara con el correr del tiempo en desesperanza. Se dice por allí que un general tuvo la intención de  derribarlo hace algún tiempo, quizás consideró que ese acto lo haría merecedor de alguna  prebenda o reconocimiento, pero al no lograr interesar a nadie en su anhelo, renunció a su capricho y dejó al Almirante en paz. Venezuela es así amigos lectores, de ese tamaño y de esa calidad. La esperanza es virtud, ya vendrán, con toda seguridad, tiempos mejores… Pasen un feliz y placido domingo.

Costa de Macuro

Material gráfico: biografiasyvidas.com   blipoint.com

LA JUEZA AFIUNI Y EL CABALLERO LOHENGRIN

 Juan Yáñez
Publicado en el Diario La Antena de San Juan de los Morros Venezuela, el 9 de octubre de 2011
La injustamente hostigada  jueza María Lourdes Afiuni
                                                  “…Es sabido que en la visión de la protagonista, (Elsa von Brabant) el caballero (Lohengrin) que vendrá a defenderla y a batirse por ella para demostrar su inocencia es a todas luces el símbolo de la ética, la moral y la grandeza mismas de la idealizada caballería medieval en un momento histórico en que el choque de civilizaciones, creencias y códigos confundía los principios de las gentes…”  Lohengrin: simbolismo y surrealismo. Roberto Oswald. (Director de escena operística del Teatro Colón de Buenos Aires)
                                                         La pasada semana la jueza María Lourdes Afiuni que en condiciones corrientes o normales, donde imperara la coherencia y el tino, su controvertible fallo, -que se ajustara correctamente a derecho- no le hubiera ocasionado tan injusta y desmesurada imputación; volvió una vez más a ser noticia y por sobre todo a soportar en su persona, sumisamente la sinrazón, el abuso y el escarnio al ser trasladada nuevamente en un convoy de la Guardia Nacional al Palacio de Justicia, para cumplir con el régimen de presentación que le impusiera el tribunal de su causa a cumplir “casa por cárcel”. La historia es bien conocida en el país y en exterior por los ribetes de escándalo,  de insensatez jurídica de un gobierno que hace alardes de demócrata y que sin embargo no oculta su comportamiento autócrata. Por medio de la red social Twiter, la doctora Afiuni recientemente indicó que está acusada de tres delitos. Dos con pena cumplida y sobre el tercero, el propio Ministerio Público reconoció no tener pruebas fehacientes, sin embargo sigue presa y en espera de condena. 

Agregó explícitamente: “Sigo presa y el juez a viva voz dice que me debe condenar”. Ignoramos cual será su suerte en este difícil trance pero imaginamos que no le será fácil a esta jueza desligarse de los efectos de una hostilidad tan irreflexiva.  El pasado 7 de marzo, el señor Malick Sow, presidente del Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria de Naciones Unidas, instó al gobierno nacional, con todo el derecho que subyace en su cargo, a tomar en consideración sus alegatos y liberar a la doctora Afiuni sin ningún requisito. Venezuela firmante de los protocolos de la ONU, que obliga a las naciones asociadas a ajustar sus actos jurídicos dentro del derecho, hizo hasta los momentos oídos sordos al pertinente reclamo. Dentro del mismo contexto pero enfocando los actos de la vida desde una óptica de naturaleza idealista -en este caso adentrándonos en el ámbito lírico-musical nos llegamos hasta Lohengrin, la célebre ópera de Richard Wagner. Su argumento, contenido y mensaje nos inspiró para establecer una  analogía con  la heroína de la obra musical, llamada Elsa von Brabant, quién victima de una falsa acusación es  injustamente condenada. Es entonces que la protagonista en su angustioso drama sueña con un caballero que la rescatará y redimirá. Este salvador es un ser de una absoluta nobleza, poseedor de una esplendida y luminosa presencia, capaz de cambiar al mundo, transformar la conciencia de las personas, apto para imponerse a las hostilidades, apartar lo negativo de la existencia y lograr la ansiada armonía.
 No es otro que Lohengrin, el legendario héroe quien descenderá de su hábitat onírico para  asumir su defensa, luchar por las injusticias y la rescatará de un pérfido mundo que se ha adueñado de la realidad. Esta es una obra de ficción que creará el compositor Richard Wagner y se inspirara en las leyendas o mitologías de la cultura germana. Las diferentes culturas en que la humanidad se ha desarrollado tienen como común denominador la eterna lucha entre el bien y el mal. Aún no hemos superado esa ancestral dualidad, esa pugna sigue vigente y lo continuará siendo mientras el mundo sea mundo. Esta exquisita ópera logra mostrar una visión romántica de la realidad, que parte de nuestra ancestral esperanza  de alcanzar  una existencia feliz, armónica, libre de ataduras y arbitrariedades.  Lohengrin se presenta como un caballero justiciero capaz de salvar a la doncella Elsa e imponer los valores éticos y morales. Es por ello, amables y consecuentes lectores que la referida historia, pensamos que nos será útil para  alegar en pro de la libertad de María Lourdes Afiuni,  y lograr la ansiada esperanza de justicia que se encuentra  en muchos corazones. Imposible es ocultar la verdad, tergiversarla o envilecerla. Impropio, vil será amparar la mentira, fomentarla y guarecerse tras ella.  Indubitablemente siempre seremos responsables de lo que decimos, de lo que callamos, de lo que indebidamente ocultamos, de lo que proscribimos, de dejar de lado aquello que nos es imperioso amparar y de nuestra vacilante indiferencia ante lo inaceptable. El caso de la jueza Alfiuni,  logra  encajar en el relato que hemos expuesto, y su representativo personaje, pleno de heroicidad, entereza y virtud; resultará loable sustentar su propósito en nuestro propio interior. Es necesario despertar al Lohengrin que yace en nuestra conciencia y honrarlo con nuestros actos. La gallardía, la valentía y la solidaridad siempre serán virtudes, la vileza la abominación, y la megalomanía son sinónimos de cobardía y opuestas a la caballerosidad.  La doctora Afiuni, la atribulada dama, que la ignominia oficial induce a perjudicar merece nuestro respaldo, adhesión y reconocimiento. Insistimos entonces, amables amigos, será necesario animar a la caballerosidad –sin distingo de género- que dormita en nuestra conciencia para que asuma su compromiso. Pasen un feliz domingo…
La atribulada dama soportando su calvario...
Material gráfico: diariolacalle.net   impactona.com   musickstack.com

EL ORGULLO DE VENEZUELA

 Juan Yáñez


Publicado en el Diario La Antena de San Juan de los Morros, Venezuela el 02 de octubre de 2011

                                                                  Nuestro país es conocido en el orbe por diversas razones, la mayoría de ellas constituyen un orgullo para los venezolanos. El más trascendental lo constituye el hecho de que el Libertador Simón Bolívar haya nacido en esta tierra y sin la menor objeción  ser  una de las figuras latinoamericanas más prominentes, que actuaron en las luchas independentistas de la América Hispana. Existen otros venezolanos ampliamente conocidos que integran el entorno científico universal. Entre otros se destacan Humberto Fernández Morán y Jacinto Convit,  También nuestro gentilicio es  pródigamente conocido por las misses venezolanas quienes no dejan de asombrar por su hermosura y siempre son infaltables finalistas con sobrados méritos para llevarse el cetro universal de belleza  que otorgan prestigiosos concursos. Si bien esta categoría forma parte de un orgullo menor, no deja de subirnos la autoestima. La belleza femenina venezolana siempre es estimable y motivo de una sana inmodestia que enaltece a las mujeres de esta tierra y que la generalidad de los varones de todo el mundo, reconocen sin la menor reserva. Siguiendo con los valores que se originan en la madre naturaleza, no podemos dejar de mencionar la justa fama de nuestro cacao, tampoco de nuestro café y menos aún de nuestras  riquezas minerales y de nuestra geografía, generosa en bellezas paisajísticas reconocidas mundialmente. Existen igualmente destacadas individualidades en otras actividades, como en el deporte, en el espectáculo, y en muchas más cosas, sin olvidarnos de señalar el polarizado medio político. En esta área nuestra fama tiene una ambigua relevancia, con evaluaciones discutibles que acentuaron su fama en estos últimos años, en contraste con el merecido prestigio de nuestros músicos sinfónicos en el mundo entero. Sabido es por los cultores de este arte que Venezuela tiene más orquestas sinfónicas que Alemania y Austria juntas

Esta singularidad tiene un valioso mérito que registramos en  nuestros músicos, todos ellos cultivados  en el país, en comparación  con colegas de los dos países nombrados, formados en instituciones de una larga y certera experiencia, tradición musical y prestigio universal. Nos corresponde destacar a propósito de este distintivo, la excelencia de nuestros jóvenes músicos, quienes se han formado en instituciones regionales y nacionales que han alcanzado un nivel académico por demás reconocido y con merecidos atributos para ser considerado nuestro mayor orgullo patrio. Hoy, del mismo modo que lo hemos hecho en otras oportunidades vuelve a  la palestra el Maestro José Antonio Abreu, como el principal motor de este logro, que no deja de ser reconocido por instituciones del mundo entero. En esta oportunidad fue la Academia de Fonografía de Alemania,  quien le concederá proximamente un especial reconocimiento.
A propósito de ello el pasado 21 de septiembre pasado, El Nacional, publicó la siguiente noticia: “José Antonio Abreu, director fundador del Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, perteneciente a la Fundación Musical Simón Bolívar, recibirá este 2 de octubre, en el Konzerthaus de Berlín, el premio especial Echo Klassik al Compromiso Social, un reconocimiento que se ha convertido en una referencia en Europa, otorgado por la Academia de Fonografía de Alemania, la institución cultural de la Asociación de la Industria de la Música Alemana. Los ganadores de los premios Echo Klassik son elegidos por personalidades de la cultura, la política y los medios de comunicación, quienes se encargan de seleccionar lo más reconocido de la música clásica anualmente. En este sentido,  no sólo se premia a los artistas más destacados, o el disco más vendido, sino también la calidad de proyectos artísticos y la trayectoria de personajes vitales en el crecimiento de la música académica. Abreu, como forjador de El Sistema, se ha convertido en un figura referencial en cuanto al futuro de la música clásica.  Este año, la lista de los premios Echo Klassik incluye a músicos tan celebrados como el director Zubin Mehta, quien es galardonado por dedicar su vida a la músical, a Rolando Villazón, el exitoso tenor mexicano, al pianista Lang Lang - otra revelación de esta década- y al director de la Filarmónica de Viena, Pierre Boulez, entre otros destacados artistas.  Abreu suma este premio a otros como la Cruz Austríaca de las Artes (2011), el Erasmus, Grammy Honorario, TED, el Polar (2010), el Glen Gould y el Príncipe de Asturias de las Artes (2008), el Don Juan de Borbón de la Música (2007), el Nobel Alternativo (2001) entre otros reconocimientos a lo largo de los 36 años de trabajo del Sistema de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, perteneciente a FundaMusical Bolívar, institución adscrita al Despacho de la Presidencia de la República”. De esta forma, amables amigos y consecuentes lectores, felices de estar ya nuevamente en casa, luego de un interesante viaje, les deseamos como siempre lo hacemos,  un feliz y plácido domingo.
Material gráfico: lasarmasdelcoronel.blogspot.com   biendateao.com