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Bienvenidos amables amigos y consecuentes lectores de nuestra................. COLUMNA DE PAPEL

Blog de Juan Yáñez, desde San Juan de los Morros, Venezuela....

LA FINALIDAD DEL PRESENTE BLOG ES PARA EXPRESAR IDEAS, COMENTAR LO QUE CONSIDERAMOS DIGNO DE ELLO Y HASTA PARA DECIR LO INCONVENIENTE SI FUERA NECESARIO...




JORGE AMADO O LA AMENIDAD NARRATIVA

Juan Yáñez    
Publicado en el Diario La Antena de San Juan de los Morros, Venezuela el 21 de noviembre de 2010     

 “uno de los mayores encantos de la obra literaria de Jorge Amado es el hecho de que todas las desventuras del mundo no bastan para torcer el deseo de supervivencia, la alegría de vivir, el ingenio juguetón para superar el infortunio, que animan a sus personajes” 
Mario Vargas Llosa

                          Esta apreciación plena de reconocimiento corresponde a Mario Vargas Llosa, quien a pesar de las equidistantes distancias políticas que lo apartan de Jorge Amado reconoce en su obra,  mucho de su genio y su nobleza humana. La política adolece del vicio de secesión, raramente nos une y generalmente nos separa. La literatura es ficción; y a pesar de que en política se abusa desmedidamente de ella, (la ficción) afortunadamente ésta puede prescindir de la política, (la literatura) -no la necesita en lo absoluto-  quizás los personajes tengan orientaciones o se creen situaciones de ese tipo, pero definitivamente para que la literatura exista solo es necesario que las cosas pasen y que haya escritores y lectores.

 A aquellos que nos apasiona la buena literatura y que no nos agrada ni lo tendencioso, ni lo sectario, -venga de cualquiera de los extremos, derecho o izquierdo- consideramos que leer a Jorge Amado (1912-2001) es un placer encantador, que disfrutamos con el mayor entusiasmo, amigos y consecuentes lectores. Este novelista es una de las figuras más relevantes de la literatura del Brasil. Es un narrador de exquisito verbo, ameno, emotivo, ingenioso. Su prosa diáfana, fresca, libre de  artificios y aspavientos, posee una autentica naturalidad que fluye en sus personajes de una manera extremadamente delicada, amable y precisa.
José Paulo Paes
 Nos dice su paisano, crítico y mejor poeta,  José Paulo Paes: “el más popular de los grandes novelistas brasileños en su propia patria, el más traducido y el mejor conocido fuera de ella”.   Sus novelas trasiegan vida y espontaneidad, capaz de interesar al lector más exigente y del mismo modo al lector ocasional, a aquel que solo le importa disfrutar de unas líneas como pasatiempo. 


En sus novelas, los diálogos y las descripciones –reiteramos- manan precisas, sin afeites ni expresiones rebuscadas. Fue un escritor fundamentalmente regionalista que se interesara en describir el acontecer tradicional de su amada tierra, Bahía; el estado brasileño donde, de acuerdo a su demografía posee el mayor número de mulatos y negros en relación a las demás razas.


Bahía, cuna de excelsos poetas, músicos, compositores, artistas y cantantes de nombradía e influyente trayectoria en todo Brasil;  está ubicada geográficamente frente a  la costa atlántica. 
Costa bahiense

Mata de cacao con sus frutos ya maduros


Es pródiga también en paisajes y recursos, donde la Cultura Africana echó las raíces más firmes y profundas, que dieran lugar conjuntamente con el europeo y el indio al esteriotipo clásico del brasileño.  Había nacido Jorge Amado, en una hacienda de cacao, al sur de este estado y en ese medio rural transcurren los primeros años de su larga vida y de ello se nutre gran parte de su trabajo literario. La difícil vida, las penurias y vicisitudes de los campesinos cacaoteros se ven reflejadas en su obra. Al principio sus novelas influenciadas por la política, señalan  las abismales diferencias sociales del proletariado con los grandes propietarios rurales que constituyeron una larga lucha de clases donde la explotación y los abusos eran lo cotidiano y corriente.

 Asimismo sus primeras novelas las dedica a su tierra bahiense, compuso un ciclo de seis que titulara: El País del Carnaval (1931), Cacao (1933), Sudor (1934), Jublabá (1935), Mar Muerto (1936) y Capitanes de Arena (1937)  En Cacao,  se refleja más fielmente su punto de vista político-ideológico que culminaría con Los subterráneos de  Libertad (1954). A partir de allí su obra se aleja de esa tendencia aunque siempre el tema tiene similar connotación pero el plano político ya no domina sino que subyace como fondo y entonces se ocupa en describir con una narrativa donde siempre prevalece lo folklórico y éste esta vinculado a las relaciones, los intereses, las tradiciones, los sentimientos populares. Un ejemplo de ello está claramente mostrado en Gabriela, clavo y canela (1958), su novela más lograda a nuestro criterio y la más conocida internacionalmente.

 Posteriormente publicó la novela que tuvo más difusión por los medios audiovisuales como fue “Doña Flor y sus dos maridos”, luego entre otras, Teresa Batista cansada de guerra y “Los viejos Marineros”, esta última es para muchos críticos  la obra más lograda de Jorge Amado.  El  valor del mensaje, -o lo que trasciende o importa- en la ficción de Jorge Amado, no está sujeto a ideología política  alguna,  representa en sí, a la cultura popular de los bahiénses, o del resto del Brasil, donde se  destacan las imagines de las más puras costumbres y tradiciones. 

Allí están presentes los hábitos populares que tienen que ver con la gastronomía, el vestuario, las relaciones sociales, religiosas, sexuales, aunadas a las virtudes, los vicios, las esperanzas, las frustraciones  y cuanta otra cosa que provenga y palpite de las entrañas de un pueblo… 
Calle Pelourinho en el casco antiguo de la ciudad de Salvador de Bahía, Brasil

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UN HOMENAJE A DOMINGO MAZA ZAVALA


Juan Yáñez
Publicado en el Diario La Antena de San Juan de los Morros, Venezuela el 14 de noviembre de 2010                                               

Domingo Maza Zavala
                                  Hoy se cumple una semana de la desaparición física de  de un brillante economista, humanista y poeta que honró a  la Venezuela de todos los tiempos y en particular a aquella Venezuela memorable, que coincidió con la etapa democrática que se fue gestando a partir de la dictadura perezjimenista. Aquel periodo constitucional que ahora  es conocido como la Cuarta República, que aunque colmada de grandes defectos, la opinión volaba a su antojo como los pájaros y no dejó de alcanzar también aciertos y que fuera manantial de grandes hombres que lucharon y  luchan por alcanzar una patria digna y perfectible.
El dictador Marcos Pérez Jiménez

En esta última palabra, amables y consecuentes lectores permítannos que nos detengamos apenas un instante para darle una apropiada dimensión y que no pase desapercibida. Perfectible es según el Diccionario de la Real Academia Española: Capaz de perfeccionarse o de ser perfeccionado. Domingo Maza Zavala fue justamente eso. Un economista con ideas de última generación,  con amplio criterio, conocedor de las imperfecciones propias de la democracia y dispuesto con la mejor buena voluntad para mejorarlas o perfeccionarlas, para servir y beneficiar a la sociedad toda y sustentar el buen rumbo de la economía.
Jacob Bronowsky
 Jacob Bronowsky, el conocido matemático y humanista, fallecido en 1974, autor del libro “El Ascenso del Hombre”, explica en su obra aquello que enaltece a la condición humana. Se trata de nuestro natural y valioso afán de perfección que fuera  demostrado por prodigiosos seres que con sus ideas, realizaciones y esfuerzos dieron lugar a lo que llamamos civilización.  Dice así: El estímulo más poderoso en el ascenso del hombre es el placer que le proporciona su propia habilidad. Disfruta con lo que puede hacer bien y al alcanzarlo disfruta haciéndolo mejor.

Es entonces amables amigos, que luego de expuesta esta tesis tan reflexiva y precisa, nos motiva  redundar que nuestro ilustre homenajeado fue esa clase de hombre, un perfeccionista, un pionero irremplazable, un  protagonista de los más sobresalientes de nuestra incipiente y tardía democracia. Asimismo fue uno de los espíritus selectos, poseedor de una  gran capacidad humana, dotados por la Providencia de probidad, de ética, de tolerancia, de conocimientos y por sobre todo con visión para encauzar a la nación venezolana y proyectarla hacia el mundo.  Esa fue la más importante labor de este hombre que hizo de la economía un apostolado en sus labores como profesor, escritor, ensayista, diputado, servidor público, investigador  económico, -sin olvidarnos de su talento poético- y lo asumió todo con una gran dosis de poesía y humildad. Fue firme centinela, defensor de una política económica prudente, idónea y sustentable. Pompeyo Márquez, su amigo desde la juventud y compañero ideológico dijo apesadumbrado ante sus exequias: “Era un especie de hombre Banco Central”.

Pompeyo Márquez
Acertada apreciación la de Pompeyo, quien lo describe  en su principal faceta. Por sobre todo será recordada su gestión ante ese organismo que representa al Tesoro Nacional y del que fuera un irremplazable  directivo durante mucho tiempo y que cuando le correspondió dejar de serlo, aún se le consultaba asiduamente, se apreciaban y respetaban sus opiniones. El Presidente Chávez tuvo en Maza Zavala un adversario de fuste y de respeto.
Fachada del Banco Central de Venezuela en Caracas


 En cadena nacional el pasado 2 de junio arremetió  contra él y lo llamó defensor del capitalismo y más aún, agregó: “los años le están pegando”. Maza Zavala, quien hasta sus últimas horas gozó de una lucidez envidiable, respondió pacientemente: “Yo nunca he negado mi tendencia teórica como socialista y desde ese punto de vista trato de interpretar los fenómenos económicos”. Sin embargo el Presidente con la mayor cordura y moderación tuvo palabras de reconocimiento y respeto. Ante su muerte, expresó: “Se nos marchó uno de los grandes venezolanos y pensadores del siglo XX”. 

Elogio pleno de civismo  que enaltece al Presidente sobremanera, quien a pesar de las disputas mutuas  y los injustos ataques que le propinara, confesó un especial respeto al economista. Hay más aún a favor del mandatario que merece ser reseñado y es el comunicado del Poder Ejecutivo Nacional quién subrayó ante el fallecimiento de Maza Zavala: “Deja al país un legado que indiscutiblemente seguirá arrojando luces en el difícil camino de transformar la economía petrolera de Venezuela en una, tal y como siempre fue su aspiración”. Mery Sananes de la Cátedra Pio Tamayo y publicado en la página infociudadano.com, escribió sobre el economista: “…su obra es una sola y su contenido un clamor permanente por la justicia, la igualdad, la redistribución, la producción natural de una riqueza que pertenece por igual a todos. Una invocación a la alegría que no conocemos”. En el 2005 el diario Panorama publicó un perfil en que nuestro hombre nos habla de si mismo, dice así: 
Domingo Maza Zavala

“He trabajado como corresponsal, redactor de mesa y columnista. También fui editor de la revista Elite de Caracas y también fundé el periódico El Venezolano en 1961, que fue prohibido por el gobierno de entonces por razones políticas, porque era de izquierda, bueno mejor dicho de izquierda avanzada. En el mismo artículo confiesa que tanteó la idea de dedicarse al derecho y a la medicina, pero terminó en economía porque le atraían los problemas sociales, agregando que fue la mejor decisión que pudo tomar porque pensaba que hubiese sido mal abogado, mal médico. Pero “no creo que haya sido tan mal economista”. 

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BARACK OBAMA HOY


 Juan Yáñez
Publicado en el Diario La Antena de San Juan de los Morros, Venezuela el 8 de noviembre de 2010

         La política, amables y consecuentes lectores, es siempre una caja de sorpresas. Nadie podía prever que en un lapso de apenas dos años, -la mitad de su periodo- se fuera desgastando paulatinamente la gestión y la imagen de aquel político naciente, casi desconocido, lleno de simpatía y carisma, poseedor  de un discurso seductor, que se convirtiera en el presidente de la gran nación americana.  Barack Obama llegó a la Casa Blanca en medio del  entusiasmo desbordado de los electores, quienes  llenos de esperanzas por un cambio en la política de su país, que alcanzara a beneficiar a los sectores más desprotegidos y al resto de la nación.

 Fue algo nunca visto en ese país y que contagiara de entusiasmo al mundo entero por el acercamiento que supondría que un presidente de la nación mas desarrollada del planeta prometiera sustentar los valores humanos por encima de otros intereses   Esta columna le dedicó en su oportunidad una nota también influida por la misma admiración y que hicimos con la mayor solidaridad y deseo de éxito.  El artículo se titulaba “Un hombre negro en una casa blanca” y que fuera publicado en este mismo periódico el 1º de marzo de 2009.

 Extrayendo, entre sus  párrafos leemos: “El ser un hombre (Barack Obama) con un intelecto perfectamente cultivado, exitoso en sus labores comunitarias, sociales, políticas y profesionales; con una capacidad de trabajo y dedicación enfocado hacia solución de los problemas fundamentales de una sociedad  tan compleja como la suya, -que además gravita sobre otros países de su influencia-  son solo una consecuencia que se desprende de su sobresaliente y firme personalidad. Creemos, y así nos lo enseñaron nuestros mayores, que basta observar los ojos de una persona para saber si sus cualidades son  buenas o malas". 

"A pesar de conocer su aspecto a distancia  y a través de los medios, sus ojos, o más propiamente su mirada, nos revelan que es a todas luces, la de un hombre sincero, bien intencionado y transparente. También hay en su expresión un par de importantes cualidades y estas son tan  imprescindibles como las otras, pero por sobre todo son  un necesario complemento de las primeras enunciadas…, una es la firmeza y la otra la  seguridad en si mismo".


Hoy día nuestra apreciación no ha decaído en absoluto. Ha cometido desafortunados y lamentables errores en su gestión, más nunca ocultando tras bambalinas una doble intención. El mismo Obama ha reconocido su Mea Culpa y la expresó  luego del duro revés que soportó su partido en las recientes elecciones legislativas: “Debo hacerme responsable en forma directa de que no hemos visto el progreso que queríamos. Yo soy el responsable”. Durante estos dos años transcurridos le correspondió asumir una crisis económica de vastas proporciones y de difícil solución porque en economía muchas veces no queda otra que desvestir a un santo para vestir a otro, como perfectamente lo entendemos en nuestras latitudes.

 Luego sus proyectos por la reforma sanitaria no cuajaron en la dimensión exigida, por infinidad de obstáculos que no previó. Asimismo no logró cumplir con las promesas de una reforma migratoria hechas a los hispanos, quienes quedaron desencantados. Fracasó al regular las ambiciones desmedidas del sector financiero nacional y aunque estabilizó la economía tampoco  pudo lograr su ambicioso proyecto progresista. El mandatario reconoció que “muchos estadounidenses no pudieron todavía disfrutar los progresos de su gobierno. En los últimos meses viajé por todo el país y evidencié que la gente está profundamente frustrada con el ritmo de nuestra recuperación económica.” 

Estimamos con nuestro modesto entender, que el presidente no fue capaz de advertir sus limitaciones, como tampoco consideró a la prudencia como la mejor consejera. Siempre en la juventud se nos desborda el entusiasmo y menguamos en  la reflexión. Afortunadamente no todo está perdido, quedó la experiencia, que siempre es lo más costoso y ya habrá tiempo y disposición para corregir, enmendar y encausar. Reconoció Obama que aún falta mucho por hacer y defendió las políticas que ha sustentado su gobierno. Expresó: “Tengo que hacer un mejor trabajo, al igual que todos aquí en Washington”. Luego del escrutinio su discurso prudentemente admitió la necesidad de trabajar al unísono con los miembros de otros partidos para recuperar la economía y consolidar los proyectos inconclusos o no correctamente impulsados.

 Atinadamente expresó: “No hay un solo partido que tenga el monopolio de las buenas ideas, republicanos y demócratas tenemos que conversar sobre el futuro de la nación. Hay mucho en juego. Lo que los estadounidenses no quieren son dos años de rencillas políticas. Para seguir siendo líderes debemos ser fuertes y mantenernos unidos”.

 Así es la política bien entendida amables amigos. No hay mejor mandatario o legislador, que aquel que condiciona sus propias ideas al debate y la opinión de los demás integrantes de los poderes de un estado. El logro de esta premisa es de particular importancia para nuestro país y lo será aún más cuando la nueva Asamblea Nacional inicie a partir del próximo enero, sus sesiones. Sería oportuno esbozar en un futuro inmediato un comentario al respecto. Ya lo veremos, por lo pronto es nuestro deseo y el de muchos otros que prevalezca  en nuestros legisladores el mayor respeto, ecuanimidad y fraternidad posible… 
Material gráfico, agradecimientos a: lamula.pe txerra.info fanpop.com saladehistoria.com forounivision.com maxitell.wordpress.com juliaardon.com oooraleosa.com claudioorego.cl lacosarosa.com momento24.com

ANA ISABEL UNA NIÑA DECENTE






Juan Yáñez
Publicado en el Diario La Antena de San Juan de los Morros, Venezuela el 31 de octubre de 2010













                 Caracas, la de los techos rojos de principios del siglo veinte, plena de romanticismo, con una identidad forjada por ilustres venezolanos que la habitaron, la amaron y fueron transformando su origen rural y pueblerino hasta convertirla en una ciudad con un contexto compatible  al de otras capitales relevantes de Latinoamérica. 
Antonia Palacios
Allí, en 1904, nace Antonia Palacios en el seno de una familia de vieja tradición patriótica. Entre sus ascendientes está El Libertador, quien poseía como segundo apellido el de Palacios. Luego un alemán apellidado Caspers contrae matrimonio con una hermana de Ezequiel Zamora y también  esta unión forma parte de su árbol genealógico en que notamos  se distingue un pasado de gente dada a la aventura y la resolución.
Plaza la Candelaria de Caracas en la actualidad

 Nació en una casona de las de aquellas amplias y señoriales construcciones del siglo XIX. Quedaba exactamente frente a la Plaza La Candelaria, (lugar para nosotros entrañable, que habitamos al llegar a Venezuela hace 35 años) la misma que todavía pone un toque de verdor y de alegre presencia infantil en el centro de una Caracas, hoy terrible y bulliciosa. 
Iglesia La Candelaria, frente a la plaza homónima

Allí llegaba con solo cruzar la  angosta, silenciosa, otrora apacible acera y calzada que la separaba de su casa, para jugar, reír, cantar, bailar  y a la vez compartir con su hermano Inocente y otros niños del lugar. De esas vivencias propias de la  infancia, es donde Antonia Palacios se va nutriendo con los elementos que la irán formando hasta llegar a la adolescencia y allí empezar a manar en el intelecto, su talento narrativo y poético con sus primeras líneas escritas.

 Luego llevando a la ficción esos mismos sucesos de su infancia, en aquella parroquia  emblemática de Caracas, donde ahora abundan los restoranes de la comida hispana, es que escribe su primera y mejor lograda novela: “Ana Isabel, una niña decente”, que publicara en 1949. Esta obra tiene mucho de autobiográfica, que en la ficción  va intercalando chispazos de realidad propia y ajena. A la vez queda un mensaje, una reflexión sobre el paso de la niñez hacia la adolescencia y la adultez. 

Todo ello se trasmite con mucho sentimiento y poesía. Su narrativa  es dinámica y expresiva, revela la emoción grata o triste que produce el descubrir en su conciencia la realidad de la vida.  Ana Isabel muestra el sufrimiento ahogado de los niños, ante los sucesos irremediables de la existencia. Así se evidencia cuando ocurre la muerte de su abuelo, un hecho inesperado, doloroso en extremo y lo simula en si misma,  para asumirlo y comprenderlo. Es entonces, que el personaje se expresa de este modo en la novela: 

“…¡Estoy muerta! ¡Estoy muerta! ¿Por qué habrá de morir..? Ana Isabel no ignora que se mueren los pájaros, y el burro del panadero se murió y tuvo éste que enganchar otro burro al carro del pan. Se mueren los perros (…) se mueren las hormigas. Ana Isabel las mata, es decir, las mataba, porque ya no lo hace desde que supo que la muerte es quedarse quieta para siempre”.
La naturaleza condiciona los estados de ánimo de Ana Isabel. En la descripción del tiempo atmosférico participan las matas, los peces y los pájaros; todo se arremolina entre las construcciones, las cosas, los elementos y su misma presencia y la autora describe con exquisita lírica en que la prosa se vuelve poesía: 

“…Una nube negra y pesada oculta el sol. La trinitaria del patio adquiere un rojo sombrío. Los pececitos han dejado de girar y están todos unidos en un solo grupo, temblando bajo el agua. De la boca del cupido de cemento se escapa un hilillo de agua que traza circunferencias sobre la tranquila superficie de la pila. En la casa de los Alcántara, en la penumbra de la galería, Ana Isabel llora con un llanto suave, tenue, casi un susurro… Cuando el cristofué canta, seguro que va a llover, pero el tiempo está azul. Ni una sola nube negra. Ana  Isabel se ha quitado los zapatos para marchar por las tejas sin romperlas. Quiere ver que dice el tiempo por Petare. Petare está clarito. El cielo es de un azul desvaído porque ya se oculta el sol. Por encima de las tejas, pasa una brisa tibia, una brisa suave que adormece los sueños. Y Ana Isabel está soñando… 


Antonia Palacios fue la primera mujer en Venezuela en recibir el Premio Nacional de Literatura, en 1976. Su obra es de una calidad sobresaliente en las letras venezolanas y una destacadísima representante femenina en las letras latinoamericanas. El poeta Eleazar León nos dice de su obra: “Los libros de Antonia Palacios son un estremecimiento: de una larga vida y de un extenso amor, de una soledad, la propia y la extraña, que la semejanza humana se parece en la felicidad y también en lo que resta, la violencia y la paciencia…” 

Por nuestra parte queridos amigos, nos queda la satisfacción del deber cumplido. Esta semblanza y otros escritos que asentamos en el papel forman parte  de una inquietud personal por demás necesaria y confortante. La literatura obra como un sustento para el alma de los que leen y de los que escriben. En las últimas líneas de la novela, la melancolía, inevitable compañera de la evocación se hace presente  diciendo:   

  “…De la copa de la Ceiba caen lentos, blancos copos como de nieve, nieve de recuerdos y de nostalgias. Tras la fina lluvia de las lágrimas, tras la reja, Ana Isabel los mira caer…

La tierna sonrisa de los niños. Christopher abriendo sus regalos (Foto del autor)


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PATRIA SOMOS TODOS


  Juan Yáñez

Publicado en el Diario La Antena de San Juan de los Morros, Venezuela el 24 de octubre de 2010
El Salto Ángel uno de los símbolos del paisaje venezolano, de extraordinaria belleza u majestuosidad.
El clásico reloj de la Universidad Central de Venezuela
                           PATRIA, así  con mayúsculas, amables y consecuentes lectores, es el suelo que habitamos, es el aire que respiramos, es el paisaje, los  pueblos, ciudades y todo aquello que en su geografía existe. Son nuestros padres, nuestros hijos, nuestros hermanos, nuestro hogar, nuestros familiares, nuestros amigos, nuestra fe y creencias, nuestro trabajo, nuestros empleos, nuestras escuelas, liceos y universidades. 

El Foro de la antigua Roma
También Patria son las alegrías, las tristezas, el entusiasmo,  las decepciones, los anhelos y las esperanzas. Todo ello y aún  más es PATRIA. Esa tan amada, importante, trascendental, universal y humana institución. Fue creada por los romanos y para ello emplearon un vocablo que deriva de pater, que en latín, significa padre y es el punto de partida fundamental de toda sociedad humana.

 Si consultamos en el DRAE, siglas con se conoce el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, dice textualmente: “Tierra natal o adoptiva ordenada como nación a la que se siente ligado el ser humano por vínculos jurídicos, históricos y afectivos”. En  las pocas y sencillas palabras de su enunciado hay un significado trascendental y determinante, fácil de comprender y aceptar.

Patria somos todos y a todos nos pertenece. No existe nada ni nadie que esté por encima de los valores intrínsecos que le son propios. La potestad sobre la patria es ejercida por todos los ciudadanos representados por los gobiernos legítimamente elegidos y capaces de mantenerse en  su legitimidad; para ello deberán ejercer su mandato en concordancia con las leyes de la nación, establecidas en connivencia  con las disposiciones contenidas  en la Constitución  Nacional. 

También a todos nos es necesario,  ineludible e imperioso hacer patria. Desde el humilde campesino venezolano o de cualquier otro lugar, que hace patria con su  trabajo produciendo lo que la tierra nos brinda, hasta el Primer Mandatario Nacional, quien deberá gobernar con probidad, ecuanimidad y sin ninguna parcialidad o partidismo y de esa precisa forma estará cumpliendo con sus deberes,  lo que es igual a hacer patria
Hugo Chavez Frías, Presidente de la
República Bolivariana de Venezuela
en el momento de jurar el cargo
ante la Constitución Nacional

Más aún todavía; éste último está obligado y comprometido a cumplir y hacer cumplir las funciones inherentes a su cargo que ante la Constitución ha jurado y refrendado ante Dios como testigo. Asimismo es oportuno aclarar el significado que tiene el hacer patria. Esta expresión tiene un alcance metafórico por demás loable y estimable  Hacemos patria cuando procedemos a cabalidad, con la mejor disposición, entereza y racionalidad en todos los actos que nos corresponde asumir o cumplir.

Batalla de Carabobo
Ahora bien, volviendo a la definición de patria  que tomamos del  DRAE;  el primer  vínculo que cita, es el jurídico y a él ya nos hemos referido.   El segundo vínculo que cita  es el histórico y de allí parte la identidad venezolana que comienza a partir de la Independencia. Para alcanzarla demandó cruentos combates, actos de valor y sacrificio de  patriotas, que sin tregua lucharon  por la emancipación. Una vez lograda ésta, hubo de continuar  guerreando entre hermanos para constituir  la República. 
Marcos Pérez Jiménez, dictador venezolano

Nuestra Historia como la de la generalidad de los países latinoamericanos abunda de despotismos y excesos, como también de algunos buenos propósitos.   Todo ello va desarrollando en los ciudadanos la identificación con la patria que también se nutre  de las tradiciones y las costumbres. Corresponde ahora abordar el tercer vínculo que es el afectivo. Para ello tomamos un fragmento de una carta que dirigió Alejandro de Humboldt a su hermano Guillermo y está fechada en Cumaná el 17 de octubre de 1800,  dice así: 
Alejandro de Humboldt

“No sabría repetirte suficientemente lo feliz que me encuentro en esta parte del mundo, a cuyo clima me he habituado de tal manera que parecería que nunca hubiera habitado en Europa. Quizás no exista en todo el universo un país donde se pueda vivir de modo más agradable y  más tranquilo que en las colonias españolas que recorro desde hace quince meses….La naturaleza es rica variada, inmensa y majestuosa por encima de toda expresión. Los habitantes son dulces, buenos y conversadores, en verdad despreocupados e ignorantes, pero sencillos y sin pretensión”.  Humboldt a pesar de ser de origen alemán,  amó a Venezuela con similar devoción con la que sentiría por su propia patria. 

Aquiles Nazoa
Es oportuno agregar la manifestación  del sentir venezolano expresado por  uno de sus hijos dilectos: El poeta Aquiles Nazoa, y de él nos habla Ildemaro Torres en su libro biográfico “Aquiles Nazoa”: “En una conferencia que el poeta dictara en la Universidad Central en 1973, recordó la dolorosa experiencia vivida en su infancia cuando vio llegar a la estación de Palo Grande, uno de aquellos trenes repletos de estudiantes que eran conducidos a prisión por oponerse a la dictadura gomecista; jóvenes tocados con sus boinas, voceando sus consignas y jubilosos de sentirse servidores de una causa noble, custodiados por policías armados de fusiles; contó cuán conmovedor fue verlos partir a un destino tan incierto, sin saber a donde lo llevaban y ni sí de allí volverían. El poeta confesó asociar esa página de la historia contemporánea de Venezuela y dice con sus propias palabras, lo siguiente: con el tren en  que me llegó a la vez el sentimiento de poesía, el sentimiento del amor y el sentimiento de la libertad, es decir, los tres sentimientos que definen mi vida”.
Gómez y Castro, dictadores
legendarios de Venezuela

  Y de esta forma y de otras también nobles,  amigos y consecuentes lectores, muchos hicieron  patria y aún la hacen.  Hacer patria, es en esencia un acto de amor y aquello que se ama se cuida y se protege.  Eso es lo que precisamente necesita la Patria…



Atardecer en Juan Griego, isla de Margarita, Venezuela

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